Ayer, como cada martes desde hace un mes, se realizó en el Congreso la audiencia pública que es parte del debate por la legalización del aborto. Esta vez, entre los oradores que se posicionan contra esta ley, se encontraba el Dr. Carlos Reyes Tosso, secretario académico de la Facultad de Medicina de la UBA y titular de la segunda cátedra de Fisiología.

Desde el título, su intervención nos resulta nefasta: “El aborto o la desaparición forzada de personas por nacer”. Igualar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo con los crímenes cometidos por la última Dictadura Militar es una provocación para el movimiento de mujeres, que ha sabido instalar con su lucha incansable en las calles, el debate en el Congreso y que sigue y firme dando esa pelea. Es una provocación, porque el movimiento es parte activa de la pelea por la memoria, la verdad y la justicia. Porque quienes peleamos por el derecho al aborto somos las y los mismos que inundamos las calles el 24 de Marzo, que exigimos justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel contra la impunidad de ayer y de hoy. Porque los milicos que desaparecieron a los 30.000 compañeras y compañeros y se apropiaron de sus bebés son los verdaderos enemigos de la vida y de los derechos de las mujeres. Tanto es así, que el 8M el movimiento abrazó y ovacionó a Norita Cortiñas, quien dio un fuerte discurso con el pañuelo blanco en la cabeza y el pañuelo verde en su puño en alto.

En su exposición, intentó retorcer la discusión, convirtiéndola en un asunto moral, cuando de lo que se trata es de una problemática de salud pública: la ilegalidad del aborto, y la clandestinidad del mismo lleva a la muerte de cientas de mujeres y deja con secuelas a otras miles. Y el aborto clandestino también les llena los bolsillos a muchos médicos que lucran con la necesidad de las mujeres que pueden pagar el procedimiento en una clínica privada.

La posición de Reyes Tosso no representa la realidad de la facultad, pero sí es un fiel reflejo de las autoridades de FMed, que quieren acallar el debate de espaldas a las y los estudiantes y que sostienen docentes reaccionarios y programas de estudio con contenidos medievales. Basta recordar la escandalosa clase de “el delito homosexual” a principio de año, para ilustrar de qué estamos hablando. Son las autoridades que se llenan los bolsillos con los negociados vaciadores en el Hospital de Clínicas, que dicen defender las buenas costumbres pero sólo defienden sus intereses. Esas son las autoridades que tenemos: misóginas, homofóbicas, corruptas.

La realidad de la facultad es que cada día vemos cómo crece el apoyo y la participación de las y los estudiantes en la lucha por la legalización del aborto; que dichos como los de Reyes Tosso no representan a las y los estudiantes y generan justa indignación. Vemos que el movimiento de mujeres da un paso al frente en la facultad.

Este tipo de discurso no se puede tolerar en una universidad que debería aspirar a formar profesionales de la salud con una perspectiva inclusiva, de género y feminista. Es por ello que repudiamos los dichos de Reyes Tosso y llamamos a seguir peleando para transformar nuestra formación y poner la educación al servicio de las mujeres y el pueblo trabajador.

RH Combativo – Las Rojas

Secretaria Estudiantil del CECiM

 

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