Frenemos el ajuste, la militariazación,  los despidos y las suspensiones –

 

“En estas horas tan decisivas, si hay una división tajante en el sindicalismo no es entre oficialistas y opositores o entre peronistas y combativos de izquierda, sino otra más importante: la que separa a los partidarios del AM y los simpatizantes del DM. Es decir, entre aquellos que se apuran para presionar ‘Antes del Mundial’ y los que postergarán sus decisiones para ‘Después del Mundial” (Ricardo Cárpena, 19 de mayo del 2013).

 

En los últimos días ha quedado confirmado el retorno a pleno de la crisis. Nunca se había ido. Pero la “calma” de los últimos meses -con la estabilización del valor del dólar- parecía sugerir que “la tormenta había pasado”, a lo sumo dejando la “consecuencia no querida” del salto inflacionario. Sin embargo, este cuento de hadas ha llegado a su fin, lo que revela la idioteces de las recientes declaraciones de Kicillof acerca que “el segundo semestre va a marcar una recuperación de la economía”…

 

¿Cómo ajustar sin recesión?

 

Esto no es así. La situación de la economía muestra un cuadro de “reavivamiento” de la crisis con un retorno de la escalada del dólar, un bajón en el ingreso de divisas al Banco Central, un nivel de tasas de interés inusualmente alto, una destrucción neta del empleo y una tendencia recesiva en la industria y la economía general, todo lo cual augura un retroceso del producto (PBI) para este año en torno al 2%, técnicamente el ingreso en una recesión.    

Para colmo de males, si la inflación moderó en algo su escalada en las últimas semanas, sigue presente como un factor “estructural” de la economía y podría reiniciarse la escalada de los precios en la medida que el dólar se vaya nuevamente para arriba.

Así las cosas, los medios hablan de una suerte de “reinicio” de la crisis luego de una suerte de “primavera de estabilidad”, circunstancia que habría desatado una puja dentro del equipo económico entre Kicillof, Ministro de Economía, y Fabrega, jefe del Banco Central. Aparentemente, preocupado por el parate económico, el primero estaría exigiéndole al segundo que se “bajen las tasas de interés” de manera tal de alentar el consumo y limitar los efectos recesivos del ajuste que están impactando de lleno en el empleo, última bandera que les queda de la “década ganada” a los k.

Sin embargo, como todas las razones que llevaron al ajuste siguen presentes, el jefe del Central se niega a seguir los consejos del jefe de la cartera económica, los que a su modo de ver volverían a espolear el aumento de los precios. El dólar se estabilizó por unos meses. Pero el efecto de la devaluación ya se ha recortado hasta la mitad por el pico inflacionario que se vivió post devaluación. De ahí que el Banco Central esté convalidando aumentos periódicos de la divisa luego que esta estuviera estancada por algunas semanas en un valor en torno a 8.03 pesos el dólar.

Fabrega teme que si se aflojara aun más la tasa de interés (días atrás se las recortó en algo, pero poco), los inversores volverían al dólar paralelo o cualquier otra variante del dólar extraoficial (en realidad, ya lo están haciendo) presionando por una devaluación aun mayor que la “administrada” que está encarando a estas horas. Si esto ocurriese, la inflación -que tanto costó “contener”- volvería a escalar y se vendría, nuevamente, una enorme presión alrededor de los salarios pactados a la baja, aunque no tanto como quería el gobierno.

Además, detrás del “respingo” ascendente del dólar, las divisas volverían a mostrarse escasas para evitar una espiralización de la cotización (el Banco Central vende dólares cuando la divisa aumenta más del valor de referencia que cree conveniente cada día), porque los ahorristas saldrían a adquirirla en la convicción de que la misma seguiría ascendiendo, haciéndose de un pingüe negocio, o, al menos, como modo de ahorro.

Conclusión: después de meses de un durísimo ajuste económico, se volvería al caos que se quiso superar: un evento de descontrol económico que pondría en riesgo no solamente la estabilidad económica, sino la continuidad de Cristina como tal.

Es que por más “alquimia” que se quiera hacer, no hay manera de tapar la baja productividad de la economía nacional, que obliga a buscar competitividad por la vía de una receta que combine el “doble ajuste” que está en curso: inflación de precios (pero no de salarios) más recesión (ajuste por el lado del empleo), todo para tirar para arriba la tasa de explotación y las ganancias de los empresarios.

 

El desempleo como factor “disciplinador”

 

A este doble flagelo económico se le agrega uno tercero: la caída del nivel del empleo que se está viviendo, y que la mayoría de los analistas auguran continuará –corregido y aumentado- en el segundo semestre del año acompañando la caída de la producción, que también continuará.

Nuevos datos han aparecido al respecto en los últimos días. El más significativo es que en el primer trimestre del año 100.000 trabajadores sin trabajo dejaron de buscarlo desalentados por el contexto económico desfavorable. A esto se suma una caída del 1.3% del empleo en la industria en el mismo período, todo lo cual se observa a simple vista con la confirmación del escenario de suspensiones y despidos, en primer lugar en la industria automotriz y autopartista. Las 1000 suspensiones por tiempo indeterminado del turno tarde de Peugeot de Caseros, los 700 compañeros que “sobran” en VW de Pacheco, las suspensiones masivas durante los viernes en IVECO de Córdoba, las rebajas del salario anunciadas en GM de Rosario; las suspensiones y quitas salariales se renuevan con las patronales admitiendo que “no saben como continuarán las cosas”.

Este escenario se agrava en las autopartistas. De ahí que la UOM de Córdoba se haya visto obligada a hacer algo: está llamando para el próximo miércoles 28 de mayo a un paro de 24 horas en repudio a los más de “200 despidos hormiga” que han habido en las plantas encuadradas en este gremio. Se trata de un secreto a voces como viene mostrando la experiencia de Gestamp: en la industria autopartista están cundiendo los despidos lisos y llanos, más allá de lo que diga el arrastrado dirigente sindical k de los mecánicos, el gordo Pignanelli. 

Esta circunstancia de destrucción del empleo es un clásico factor disciplinador utilizado por los capitalistas del cuál es cómplice la dirigencia sindical tradicional. Como señaláramos en nuestra edición anterior, persigue el objetivo que los trabajadores se “atornillen” a su puesto de trabajo, se banquen el ajuste aun a costa de la reducción de sus salarios y condiciones de vida, todo con la excusa de “conservar los puestos de trabajo”.

Y si no les alcanza con el temor potencial a los despidos, ahí están los casos ejemplificadores de los despidos “en acto” por así decirlo a los que osen revelarse contra esta situación, “siguiendo los consejos de los zurdos”. Esto sólo para que después de realizada la “limpieza” del activismo, poder despedir abiertamente trabajadores sin que vuele una mosca en el gremio.

Los despidos en Gestamp (impuestos de manera mancomunada entre la patronal y la Verde del SMATA y con la complicidad del Ministerio de Trabajo de la Nación), cumplen este papel disciplinador para toda la zona norte (al menos en los gremios mecánicos y metalúrgicos, pero seguramente más allá). Pero lo mismo pasa en Calsa, fábrica de levaduras, en la zona sur del gran Buenos Aires y otros conflictos contra los despidos o, incluso, la clausura de plantas como en Cerámica Neuquén, que al cierre de esta edición está protagonizando una importante movilización a la Casa de la Provincia para exigirle al gobernador Sapag respuestas ante su situación.

 

Hace falta un gran encuentro nacional unificado del sindicalismo combativo

 

Retomando ahora la cita que ponemos al comienzo de esta editorial, es muy agudo lo que señala Cárpena, columnista sindical de Clarín, en el sentido de que habría una suerte de “corte transversal” que va más allá de la delimitación entre el sindicalismo tradicional y el combativo de la izquierda respecto de cómo abordar la actual coyuntura de durísimas luchas de resistencia contra los despidos. Cárpena señala que están los AM (“antes del Mundial”) y los DM (“después del Mundial”) en el sentido de los que plantean que no hay que esperar que pase el mismo para tomar medidas de lucha, y lo que señalan que “nada se puede hacer ahora”, que la lucha sólo se podrá reactivar después de que pase la copa del mundo.

Que el moyanismo está hablando de que hasta después del mundial no se pueda hacer nada, y que recién allí se evaluaría “la posibilidad de realizar el paro de 36 horas” no nos llama la atención: se trata de la habitual “dosificación” que hace la burocracia de las medidas de lucha, no vaya a ser que las cosas se les vayan de las manos poniendo en riesgo no solamente su monopolio sobre las organizaciones sindicales del movimiento obrero (que viene siendo crecientemente cuestionado desde las bases por la izquierda), sino que además se ponga en riesgo la continuidad del gobierno hasta el 2015, continuidad atada a la suerte del ajuste económico.

Pero que dentro de la propia izquierda se busque todo tipo de excusas para no llevar a cabo la pelea que está planteada, aquí y ahora, que pasa por rodear de apoyo y ayudar a romper el aislamiento de las luchas que están en curso, esto ya es un escándalo.

Es que no sólo las patronales, sino el oficialismo sindical como la Verde del SMATA, están aprovechando la volteada del clima recesivo y el temor al desempleo, para sacarse de encima el activismo. ¿Cómo que no se podría luchar hasta después del Mundial? ¿Cómo que no hay condiciones para realizar un gran encuentro nacional unificado del sindicalismo combativo que no solo sería un enorme apoyo a las luchas en curso, sino colocaría en la palestra el planteo del paro activo de 36 horas? La idea de que esta medida podría salir –sin mediación alguna- “desde las bases”, como defiende el PTS, o por intermedio de un imposible “Congreso de delegados” (que sólo puede convocar la burocracia) como plantea el PO no son más que excusas para no hacer nada, o para continuar por otros medios la lucha de mini-aparatos que vienen sustanciando y cuya única consecuencia es dejar aislados a los que están luchando en función de no se sabe qué pelea por las relaciones de fuerzas al interior del frente electoralista.

Las luchas no se han detenido; más bien tienen la tendencia a crecer sin respetar el “calendario del Mundial”. Si esto es así en la capital del mundial como es Brasil (ver el alza en las luchas que está ocurriendo en estos mismos momentos), es mucho más en nuestro país dónde incluso los docentes de la provincia de Buenos Aires comienzan a salir a la pelea masivamente, en este caso por las trampas en la liquidación del aumento supuestamente otorgado por Scioli.

Reiteramos, entonces, el llamado a nuestros compañeros integrantes de la mesa provisoria del Encuentro de Atlanta y a las fuerzas del FIT, a que convoquemos juntos, y a la brevedad, a un encuentro unificado del sindicalismo combativo. El Nuevo MAS pone al servicio de Gestamp, Cerámica Neuquén, Calsa y demás luchas toda su militancia y también para llevar adelante la lucha política por un encuentro unificado.

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