El desarrollo de la salud pública depende de los gobiernos, que deben elaborar programas tendiente a mejorar y preservar la salud, valiéndose de actividades prevención (con campañas masivas de vacunación gratuita), protección (específicas, como control del medio ambiente y de la contaminación), promoción (a través de la educación) y restauración (para recuperar la salud). Los organismos de la salud pública deben evaluar las necesidades de salud de la población, investigar el surgimiento de riesgos para la salud y analizar los determinantes de dichos riesgos. De acuerdo a lo detectado, deben establecer las prioridades y desarrollar los programas y planes que permitan responder a las necesidades.

La salud pública también debe gestionar los recursos para asegurar que sus servicios lleguen a la mayor cantidad de gente posible. La salud pública no puede ofrecer servicios de avanzada para ciertas personas y descuidar las condiciones de salud del resto, ya que parte de un principio comunitario y no personal. Al depender del Estado, la salud pública no debe hacer distinciones entre los habitantes. Entendemos que la SALUD no es la mera ausencia de enfermedad y tampoco es un estado de bienestar como supone la definición de la OMS. En definitiva, la importancia de la salud pública radica en que permite garantizar el derecho de la población a tener un acceso equitativo y efectivo a la salud.

Partiendo de estos conceptos hay que analizar la situación del Hospital Posadas:

actualmente el Posadas está dirigido por un ex agente de inteligencia, Pablo Bertoldi Hepbrun, médico ORL, propuesto por la subdirectora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Silvia Majdalani, cuestionado por el entonces ministro de Salud Lemus, por no tener la suficiente experiencia para administrar un hospital de las características del Posadas. En lo asistencial propiamente dicho, está a cargo de Jorge Palmieri, cuya única experiencia de gestión es en una asociación y mutual médica. En Recursos Humanos está Ignacio Leonardi, un abogado que siempre estuvo parasitando en el Estado (ver página oficial del hospital, autoridades).

A partir de acá se puede vislumbrar los objetivos del gobierno macrista en relación a la salud, y particularmente con el Posadas, NO HAY NINGÚN CRITERIO SANITARIO EN LO QUE SE ESTÁ HACIENDO, sólo persecución política e ideológica hacia los trabajadores que luchan.

Al ser consultado de la situación del Posadas el ministro de Salud Adolfo Rubinstein, dijo que el hospital es un ente autogestionado y que las decisiones que se tomen en el hospital son responsabilidad de sus autoridades. Esa respuesta deja a las claras que el Ministerio de Salud de la Nación no tiene ningún programa tendiente a mejorar la salud de los miles de pacientes que se atienden en el Posadas, por carácter transitivo tampoco lo tiene para el resto del país, porque las provincias también son autónomas y los gobernadores harán de la salud lo que el presupuesto les dé o lo que se le quiera asignar.

Por eso los trabajadores decimos que la pelea no es sólo por los puestos de trabajo, si no que acá lo que se está discutiendo es nada más y nada menos que la Salud Pública y esta persecución está ligada a que el activismo que hoy está despedido y los que están en las listas para los futuras desvinculaciones son quienes van a defender esa Salud Pública, que se irán a oponer a la mal llamada CUS (Cobertura Universal de Salud): el único programa que tiene el gobierno, y que significa arancelamiento, salud para pobres, o sea AJUSTE.

Militarización, cientos de cámaras de vigilancia, servicios de inteligencia pululando por los pasillos del hospital, cooptación de la burocracia sindical, diseminación del miedo a perder el trabajo, retención de gran parte del salario a los que se oponen a los excesos (enfermería del turno noche, Comisión Directiva CICOP), quita del código de descuento a los gremios que luchan (CICOP-STS), listas negras para la oposición de ATE, son las herramientas que trajeron estas autoridades para poner en práctica un programa que nada tiene que ver con la salud, y no es otra cosa que poner en funcionamiento un laboratorio de ensayo de cómo se debe implementar la reforma laboral al resto de los trabajadores y no es casual que sea el Posadas.

Siempre los trabajadores del Posadas estuvieron conscientes del rol social que cumplen y que va más allá de su función específica, defender una salud de calidad para quienes se atienden en él. La última dictadura se ensañó con sus trabajadores, y en su propia entraña instaló un centro clandestino de detención, por donde pasaron cientos de trabajadores; en agosto del 2001  los trabajadores en asamblea decidieron echar a un director por corrupto y por pretender achicar  el hospital, entendiendo que las casi 200 camas que se estaban cerrando, no sólo eran puestos de trabajo, si no que eran 200 camas que perdía la comunidad en el mismo contexto social que tenemos hoy. Por eso hay que rodear de solidaridad a esta lucha, porque no sólo son puestos de trabajo, que no es menor, si no que se trata de defender la Salud Pública, defender el hospital público donde los trabajadores hoy están haciendo lo que se puede por encima de lo que se debe, no porque ellos quieren, sino porque el gobierno lo está vaciando no sólo de insumos, sino también del contenido mismo de lo que es ser trabajador de un hospital público, porque quien trabaja en un organismo estatal sabe que más allá de sus conocimientos profesionales, pone otro ingrediente que es la conciencia de clase, esa conciencia que nos lleva a luchar por una salud para todos y de calidad.

 

RH Combativo-Hospital Posadas

 

 

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