La generosidad de una gobernadora tiene límites – El patriotismo de un funcionario tiene límites – Los trapos sucios se blanquean adentro, la plata queda afuera – Rajoy y Merkel esperan la carroza argentina – Marcos Peña, un velocista moderado – Héroe de la patria anuncia su futuro exilio

 

María Eugenia Vidal, la madre protectora de los bonaerenses  de sonrisa beatífica, la leona de modales suaves, sintió mucha lástima de que su pueblo pagara tarifas de servicios con aumentos tan exorbitantes, de modo que con su habitual sensibilidad social le tendió una mano generosa: anunció que eliminará impuestos provinciales a los servicios que aliviarán la carga económica de millones de hogares. El costo fiscal para las arcas provinciales es de 3.000 millones de pesos, algo así como el 5% de la ayudita que le dio el Estado nacional para las “obras de infraestructura” (electoral). Según el cálculo oficial, la medida “implicará una rebaja para los usuarios residenciales que llegará al 15,7% en las boletas de la luz, el 6,3% en las de gas y el 6,2% en la de agua” (Télam). Para que se entienda: si uno pagaba 300 pesos de gas y ahora le vienen 1.500, gracias a este esfuerzo de Maru pagará apenas 1.425 pesos. Apenas podemos contener las lágrimas de gratitud.

 

No hace mucho, Macri y Peña nos contaban que los funcionarios PRO eran patriotas que sacrificaban sus exitosas carreras en el ámbito privado por su amor al prójimo. Aquí tenemos un hermoso ejemplo: Sebastián Galiani, secretario de Política Económica (cargo equivalente al de viceministro de Economía) y principal mentor de las reformas impositiva y previsional, dejará de cargo en agosto de este año. ¿Por qué, si sus políticas son tan exitosas y el pueblo está tan contento con su vocación de servicio público? Porque ya había acordado con el gobierno que no estaría más de dos años, ya que “ése es el tiempo que Galiani había obtenido de permiso en la Universidad de Maryland, a la que volverá en septiembre para no perder su puesto desde hace 10 años. El funcionario mantiene en los Estados Unidos a su familia y descartó un cargo en Washington luego de su renuncia. Su intención es no perder el puesto académico en la universidad norteamericana” (Ámbito Financiero, 24-4-18). Se entendió, ¿no? Este verdadero altruista no deja su laburo “en serio” en una universidad yanqui, pide permiso para hacer una changa acá, no trae ni a su familia y viene a hacer reformas criminales contra el pueblo argentino. A cambio, el Estado y el gobierno de Macri le hacen el favor de agregar a su currículum dos años de función pública. Patriotismo PRO en estado químicamente puro.

 

¿Se acuerdan del blanqueo? Sí, ése que fue “el más exitoso de la historia”, gracias a que se declararon unos 110.000 millones de dólares. Pero parece que el “éxito” se reduce a la guita declarada, no a la guita repatriada. Porque los buitres, evasores, fugadores de divisas y lavadores de dinero que constituyen el grueso de la clase capitalista argentina –incluida la bandita de amigos y parientes presidenciales, como se sigue conociendo– no trajeron un mango (aunque al menos, a diferencia de Galiani, tienen su familia acá). Así lo reconocieron esos mismos bandidos en uno de sus foros, la reciente Cumbre Financiera Argentina organizada por Latin Finance, donde convergieron funcionarios, inversores, banqueros y garcas similares. Como entre ellos se dicen la verdad, las voces eran coincidentes: “Como el sinceramiento [blanqueo] no implicó un premio, no hubo repatriación de fondos” (sic lo del premio). La gran queja era lo pequeño que resultaba en la Argentina el mercado de fondos comunes de inversiones. Se lamentaba uno: “Con que sólo viniera una pequeña parte de los ahorros blanqueados, el ahorro local se emparejaría con el promedio de la región” (Ámbito Financiero, 22-3-18). Pero ni esa pequeña parte quieren traer. Se ve que todavía Macri no ha logrado desarrollar su patriotismo.

 

Justamente como no vienen los dólares que nuestros garcas mantienen afuera (los 100.000 palos verdes que declararon y los 300.000 palos verdes que no), y para evitar que el dólar se dispare (y con él, la inflación), el Banco Central sale a vender de sus “cuantiosas” reservas. Por favor, que alguien le avise a la gente de PRO que la plata no es de goma. Que paren de jactarse de sus 60.000 millones de dólares, porque el monto de las Lebac (que son deuda) supera esa cifra, y, en particular, porque en marzo el BCRA vendió 2.000 millones para frenar el dólar, y en lo que va de abril vendió otros 2.500 millones (y 1.500 millones sólo el miércoles 25). Es decir, en dos meses se esfumó el 7,5% de las reservas sólo para contener el dólar. Se ve que patriotas e inversores no le tienen mucha fe a la moneda nacional.

 

Hace poco visitó el país el jefe de Estado de la Madre Patria, Mariano Rajoy, con una cohorte de empresarios españoles. Macri le puso la alfombra roja y, en un acto de insólito cipayismo, hizo desfilar a los Granaderos con la bandera realista (ay, pobre San Martín, enterrado en la Catedral…). Pero no hubo caso: “Para nuevas y grandes inversiones, según dejaron claro los empresarios europeos presentes con Rajoy, habrá que esperar. Antes, Argentina tendrá que mostrar adelantos serios en el control de la inflación y la reducción de los déficits fiscal y comercial (…). En el gobierno argentino se habla de evitar el ‘efecto Merkel’. Aún queda en la retina local la visita de la canciller alemana en junio pasado, cuando, rodeada de empresarios, garantizó inversiones en el país para cuando la confianza en el futuro local sea tan grande que los propios empresarios argentinos sean los que apuesten primero” (C. Burgueño, Ámbito Financiero, 11-4-18). Nada tontos, los capitalistas europeos: “¿Yo hacer patria por la Argentina? ¡Que empiecen los empresarios argentinos y después vemos!”

 

Frase PROtuda de la semana: hoy cumplimos 50 columnas, así que festejamos con doble dosis. Arrancamos con el jefe de gabinete:

“No podemos ir ni más rápido ni más suave” (Marcos Peña, el hombre que tiene el velocímetro exacto para el ajuste de tarifas).

Y concluimos con el patriota mayor:

“Estoy acá por amor al país, no al poder”. Dos minutos después: “Cuando deje la presidencia me voy a vivir al exterior”. (Mauricio Macri, en diálogo con una embelesada Mariana Fabbiani, deja claro que por la patria es capaz de cualquier cosa, hasta de sacrificarse viviendo en París o Nueva York).

M.Y.

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