por Tofi Mazú

El pasado martes tuvo lugar una jornada histórica para el movimiento de mujeres: Por primera vez en nuestro país, se está debatiendo en el Congreso el derecho al aborto. Los primeros 32 expositores, de los casi 1000 que encararán el debate en el Plenario de Comisiones, intervinieron ayer mientras miles de personas nos congregábamos sobre la Av. Rivadavia.

Se destacó el discurso de la historiadora y socióloga Dora Barrancos, que puso de manifiesto la realidad que viven las pibas del fondo de los barrios: “Más allá del impedimento legal, hay que reconocer una diferencia de clases que ha dividido a las mujeres. Para las mujeres de las clases medias y altas, el aborto se hizo con todas las garantías sanitarias. Pero para las mujeres de los sectores populares es evidente que existió una forma ominosa de pena de muerte, porque han pagado con su vida esas decisiones”.

“Las razones por las que una mujer llega a un embarazo no deseado son múltiples, pero la mas importante es la ausencia del Estado en prevención”, declaró Verónica Llinás, en nombre de las más de 400 actrices que apoyan el proyecto de ley. Hubo argumentaciones políticas, desde las ciencias sociales, las ciencias médicas, la experiencia. Todas demostraron que tenemos mil motivos por los que ya ganamos el debate en la sociedad, dato comprobable en cuanta encuesta aparece, ya sea oficial, de los medios o las redes sociales. La contracara fueron las intervenciones de los Pro- ¿Vida?, cuyo principal vocero fue Rodolfo Barra, ex juez de la CSJ y funcionario del menemismo que previamente había tenido cargos jerárquicos en la UBA durante la última dictadura militar. La mayoría de los expositores anti-mujeres, dieron argumentos por demás endebles, sensacionalistas y moralistas: “Esta ley favorece la promiscuidad”, aseguró Botta, director de la ONG ProFamilia “no es una cuestión de salud pública, (…) es una cuestión demográfica”. Es que eso es lo quieren, que las mujeres de la clase trabajadora seamos incubadoras de la pobreza.

Las Rojas seguimos insistiendo, como lo hará nuestra compañera Manuela Castañeira cuando sea llamada a exponer, en que el debate se va a terminar de resolver puertas afuera del Congreso. La fuerza con la que miles de mujeres y adolescentes nos manifestamos ayer es lo único que puede obligar al Congreso a aprobar el proyecto de ley. Haber conquistado que se debata es un triunfo, sin dudas, del movimiento de mujeres: pero el verdadero triunfo será que ganemos la legalización. Es una cuestión política y de salud pública de suma urgencia, que debe atenderse ya mismo ¡No lo dilaten más, diputados! Porque están condenando a la maternidad no deseada a miles de mujeres y a la muerte a otras tantas.

Insistimos, también, en que es imperioso debaratar todas las maniobras que el gobierno y las distintas instituciones del Estado quieren imponernos. Hay que exigir que la ley a aprobar sea el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. No queremos propuestas “alternativas” que solo vayan por la despenalización, que no contemplen la educación sexual o que permitan a las provincias y los hospitales declararse como objetores de conciencia ¡Queremos que todas las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo, su sexualidad y maternidad!
Es ahora, compañeras: ahora podemos ganar. El derecho al aborto está en boca de todo el mundo y somos cada vez más las que nos organizamos y salimos a la calle a exigir este derecho. Vamos por una gran campaña militante con movilizaciones, pañuelazos, pintadas, volanteos. Llevemos esta discusión a todos los lugares de trabajo y de estudio y hagámosle saber a Macri que ni él ni el Papa van a poder detener la ola feminista que recorre el país y el mundo. Ya ganamos el debate en las calles: ahora que el Congreso lo apruebe.

Educación sexual laica, científica y feminista en todos los niveles
Anticonceptivos gratuitos en todos los hospitales, escuelas y barrios
Aborto legal en el hospital ya
Separación de la Iglesia y el Estado

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