La odisea de enfermarte si sos docente o auxiliar en la Pcia. de Buenos Aires

Por otras latitudes fue una aplicación lo que disparó una huelga de 9 días. Fue en Virginia, EEUU y la aplicación se llama GO365, y en ella los maestros y el personal de servicio tendrían que registrar su actividad diaria de ejercicio, mantener un registro de sueño, realizar una prueba de salud diaria, entre otros requisitos. Haciendo esto lograrían “beneficios”, que se resumían a bajar los gastos del seguro de salud que ellos mismos pagan, o en caso contrario serían castigados aquellos que no cumplieran con los requisitos. Entre otras cosas deberían pagar mucho más dinero por su seguro de salud.

Los maestros estallaron y empezaron a organizarse por abajo hasta llegar a una huelga que logró el triunfo, aumento salarial y congelamiento del uso aplicación GO365.

 

Mientras tanto en Buenos Aires, Vidal lanza una app que en lugar de mejorar el sistema, complica a los docentes que se enferman

 

Empezó 2018 y los docentes de la Pcia. de Buenos Aires nos desayunamos con una nueva y “hermosa” noticia, ya que para pedir licencia había que instalar una app en nuestro celular. ¡Genial! dijeron muchos, seguramente todo será mucho más fácil, no habrá que ir más a reconocimientos médicos; sólo informando de nuestra dolencia al “sistema” estaremos cubiertos, soñaron otros.

Confiados, muchos docentes pensaron que esto aceleraría los trámites y respetaría nuestro derecho al acceso a una licencia cuando nos enfermamos, como falsamente, una vez más, nos dijo el gobierno de Vidal y Macri. Y una vez más mintió, ya que el comunicado oficial señalaba: “A partir del 5 de febrero los pedidos podrán realizarse de forma ágil, simple y sin validación presencial…”

Sin embargo no fue así. ¿Qué sucedió entonces?

 

En primer lugar, centenas de docentes que quisieron instalar la aplicación no pudieron, no tienen celulares acordes a la misma; por supuesto que el gobierno te provee un sistema alternativo, tan dificultoso o peor que el primero, pero todos son online, es decir debés contar con computadora o celular compatible. Segundo: otros miles no logran instalarla, así que cuando tienen que pedir la licencia desesperan y desisten en el intento. Tercero: hay que ir a un médico particular sí o sí, ya que te exigen enviar un certificado médico con días de reposo indefectiblemente, sabemos que las guardias hospitalarias no emiten certificados con reposo, por lo tanto el trabajador de la educación deberá, casi seguro, pagar a un médico particular para conseguirlo, ya que sin certificado con días de reposo no puede pedir licencia, algo que no ocurriría si fuera un servicio hospitalario del Estado el que controlara las licencias. Cuarto: aquellos que logran instalarla y logran ingresar, envían su certificado correctamente realizado, y a veces se las rechazan y como no hay opción a reclamo, deberán entonces ir a un centro médico que queda seguramente a varios kilómetros de su domicilio (hay 3 en todo el Gran Buenos Aires: Banfield, Berazategui y Tigre) en donde luego de realizar una fila de varias horas, (tengan en cuenta que se encontraba enfermo, con reposo, o con algún hijo enfermo al que cuidar) el médico que lo atiende le recibe de nuevo el certificado, le firma la planilla y le dice ¡¡¡que el “sistema” le va responder si le acepta la licencia o no!!!

A todo esto el docente ya está de licencia porque su médico le pudo haber extendido 48, 72 o los días que haya considerado válidos según el diagnostico.

En resumen, ese docente todavía no sabe si el “sistema” le va a aprobar la licencia, si el gobierno de Vidal le va a pagar esos días de trabajo, y si no va a recibir una falta injustificada cuando está realmente enfermo. Más, y más angustia cargada sobre la enfermedad que ya trae el trabajador a cuestas.

 

Recordemos por otra parte que ese docente tiene a cargo un grupo de estudiantes, y que están sin docente ya que el directivo no puede llamar a un suplente ¡“hasta que el sistema le informe que el docente tiene aprobada la licencia”!, o el docente le mande la aprobación por parte del “sistema”.

 

Es decir tenemos varias cuestiones importantes:

  • Un sistema de control de licencias médicas que disciplina y controla a los docentes y no es médicamente válido, ya que hay decenas de denuncias donde diagnósticos médicos son rechazados sin motivo alguno y tardan en dar licencias que deberían ser otorgadas inmediatamente.
  • Descuento de los días a los docentes que están enfermos con certificados médicos justificados, quedándole esa falta injustificada.
  • No se puede poner suplentes quedando los estudiantes sin docente por varios días. Esto provoca sobrecarga de trabajo para otros docentes, ya que muchas veces se exige que se hagan cargo de estos estudiantes a docentes de otras secciones.
  • Muchos docentes que irán a trabajar enfermos para “no correr riesgos”, contagiando su enfermedad a muchos estudiantes y compañeros de trabajo.

 

De esta forma, dejando de lado todo análisis humano, pedagógico y de derechos, y sin pensar en más que en el “ahorro”, el gobierno no está pagando ni al docente que se tomo licencia (ya que en muchos casos no le justifica la misma, como se está denunciando en muchos lugares) ni al suplente que no pone.

 

Así, luego de denunciar que hay un porcentaje de ausentismo docente del 17%, superior a todos los países del Primer Mundo y a las escuelas privadas (en donde hay otro régimen de licencias y los docentes están presionados por los patrones a no faltar, ya que los echan sin contemplación alguna) pero que es un porcentaje de ausentismo muy similar al del sector privado de la industria, y luego de haber plantado la desconfianza sobre todos nosotros ante la comunidad educativa acusándonos de irresponsables y vagos, se implanta este sistema que no controla la salud y que sólo sirve para descontar días y no poner suplentes ante faltas justificadas por médicos “titulados”, como le gusta decir al gobierno.

 

Es sabido que el 70% de las docentes son mujeres, y la gran mayoría de ellas se tienen que hacer cargo de los hijos cuando se enferman, son las que se embarazan, las que se enferman ante la sobrecarga de trabajo. El trabajo en la escuela sumado al trabajo doméstico y de crianza, hace que no paren en todo el día y esto trae consecuencias a la salud. Y con esta realidad palpable a la vuelta de la esquina, viene el gobierno a acusar a las docentes de falta de compromiso, mientras se llena la boca hablando de igualdad de género para los medios. Esta hipocresía del gobierno sólo busca esconder que en realidad lo que quiere es ajustar, recortar recursos.

 

Lo real de este sistema de control de licencias, es la búsqueda del disciplinamiento de los docentes, como por ejemplo vemos en la nota que circula en estos días, del diario La Nación, sobre una docente que tomó licencia médica y estaba de vacaciones en Cancún, a la que le van a hacer denuncia penal; aunque casualmente esa licencia fue tomada el año pasado cuando no existía la app. Es decir, instalan una vigilancia, instalan el miedo. Quieren volver locos a los docentes y auxiliares. Porque aunque sabemos que la aplicación incluye un sistema de geolocalización y muchas empresas utilizan estas aplicaciones para controlar a sus empleados, no creemos que el gobierno se ponga a controlar a los miles de docentes, sino que lo que busca es crear “ejemplos” de conducta docente acorde a estas épocas neoliberales de precarización laboral y mercantilización de la educación. Sus máximas son: No faltarás aunque estés enfermo, si faltares te descontarán días y quedarán injustificados, no cobrarás premios, y si mientes serás enjuiciado. Es así como el gobierno responde al mandato del Banco Mundial, instalando la disciplina de “Profesores excelentes”.

 

Por otro lado, la política responde al negocio y la tercerización con los amigos del gobierno de Vidal y Macri, más algunos que ya venían del anterior gobierno. La gestión de la app, la web y el 0810 los manejará la empresa International Health Services Argentina (IHSA) en las cuatro zonas en que fue dividida la provincia. El control territorial lo harán en dos zonas Dienst (empresa que ya venía controlando en el gobierno anterior) y en las otras dos Healthy SA, empresa cuyo dueño, Sergio Oppel, es amigo de José Luis Lingieri, el histórico burócrata del sindicato de Obras Sanitarias e integrante de AySA. Los exámenes pre-ocupacionales para acceder a los cargos se harán a través de la empresa ISL.

 

Ante esto, la burocracia sindical de SUTEBA y demás sindicatos, sólo realizan declaraciones y denuncias en las que ni siquiera rechaza este sistema sino que pide “soluciones” en la implementación, cuando deberían haberse plantado, haberlo rechazado de plano y llamado a no utilizarlo por parte de todos los docentes, por disciplinador, y porque sólo sirve para ajustar más y quedarse con dinero de los trabajadores, reducir los “gastos” de la educación pública y difamar a los docentes con acusaciones de licencias falsas. Y de esta manera encontrar las excusas para achicar el Estado.

 

La estrategia del gobierno para doblegar a los sindicatos y los docentes es atacar con varias iniciativas. Ya lo dijo Bullrich en el 2014 en una Conferencia en la Academia Nacional de Educación, cuando era ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires: “¿Qué es lo que hacemos para vencerles la resistencia? Primero, lanzar muchas iniciativas al mismo tiempo porque el gremio focaliza. (…) El gremio focaliza en una, le abriste 12, las otras 11 avanzan. Cuando se dieron cuenta que había una que se implementó, van atrás de esa y avanzás con las que no habías avanzado”. Es decir, ellos, atacan en varios frentes a los docentes. Y así vienen haciendo desde que asumieron. Y los dirigentes burócratas no responden ante este ataque de la misma manera. Debemos responder con una estrategia conjunta, ya que es una política educativa global que responde a los intereses de un gobierno empresario que quiere achicar el Estado, ajustar a los trabajadores, aplicando la política educativa que se viene implementando en toda América Latina de la mano del Banco Mundial  y de la OCDE (organización de los países más ricos del mundo).

 

Nuestra única herramienta es la organización, la lucha en las calles, la asamblea en las escuelas, en los sindicatos, abierta de afiliados y no afiliados, donde debatamos todos estos temas y nos organicemos para resistir y preparar un plan de lucha que derribe esta política que quiere dejar maestros en la calle, cerrar escuelas y jardines, mandarnos a trabajar enfermos, hacernos jubilar a los 60 años, pagarnos jubilaciones de miseria, formar estudiantes como mano de obra barata para las grandes empresas.

 

Desde la Lista Gris Carlos Fuentealba creemos que el sistema de reconocimientos médicos docentes se pueda controlar mediante el sistema de hospitales de la provincia de Buenos Aires, invirtiendo ese dinero que se paga a las empresas privadas en contratar médicos y en mejorar la salud pública.

 

Basta de tercerizar los servicios, esto es sólo un negocio para los amigos del gobierno y una privatización encubierta de la salud y la educación.

 

Lista Gris Carlos Fuentealba

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