Por: Karina González

 

El 1ro de julio 2018,  México vivirá el periodo electoral más grande de la historia. Se elegirá un presidente, 8 gobernadores, 1 jefe de gobierno, 500 diputados federales, 128 senadores, 1,596 alcaldes en 24 estados, 16 alcaldías en la Ciudad de México, 160 concejales en CDMX, 24 juntas municipales en Campeche y 972 diputados locales en 27 entidades.

Los ojos están puestos sobre los posibles presidenciables que desde el año pasado comenzaron precamapañas.

La silla del poder se disputan entre tres coaliciones y por primera vez habrá independientes que buscan “cambiar el rumbo de México.”

 

En el último sexenio

 

Desde el 2012 a la fecha, ha sido Enrique Peña Nieto el presidente que ha gobernado a México el cual ha manejado el rumbo de México completamente a la derecha. Su principal aporte fue la implementación de 13 reformas estructurales, entre las que se destacan:

Educativa.- La cual colocó al sector docente en la peor crisis de la historia, en donde sindicalistas del SNTE y los profesores de la CNTE se enfrentaron para evitar la privatización de la educación. Durante el 2105 el magisterio estuvo en movilizaciones masivas a lo largo de todo el país, siendo Oaxaca y Guerrero las zonas con mayor protesta. Este hecho destapó la mafia sindicalista y los serios problemas que tienen los profesores para tener una plaza, así como los bajos niveles de calidad educativa que se ofrecen en el país.

Energética.- Tuvo su mayor estallido de rechazo con el gasolinazo, ya que en México los tres primeros meses del 2017, fueron los que obtuvieron un incremento absurdo en el costo de ese servicio, al grado que en México se pagaba más cara la gasolina que en Estados Unidos, siendo México el proveedor de petróleo.  El pueblo reaccionó al observar que había que hacer filas interminables de más de 6 horas para cargar el tanque de su automóvil, debido a la escasez del producto. Los mexicanos tomaron gasolineras, casetas, marchando exigiendo que se bajara el costo y es que este incremento fue resultado de la venta del petróleo mexicano a empresas trasnacionales, las cuales ahora venden a los mismos mexicanos el servicio de gas y gasolina.

A pesar de estas muestras de afectaciones a los trabajadores mexicanos, EPN está convencido de que la agenda de cambio que propuso se pudo concretar con la aprobación a través del Pacto por México.

Resultado de la reforma constitucional lograda, en todo el sector energético más de 120 empresas nacionales y extranjeras ya comprometieron inversiones superiores a los 80,000 millones de dólares.

Ayotzinapa.- El máximo error en el sexenio del priísta fue su complicidad en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa en el 2014. EPN sabe que el caso Ayotzinapa es un crimen de Estado, que los militares que levantaron a los jóvenes estudiantes estaban bajo las órdenes del gobierno y que es evidente que saben en dónde están.

Ayotzinapa puso el gobierno de Peña Nieto en la mira a nivel mundial. Países alrededor del mundo reprocharon el actuar tan tibio y poco político del mandatario, además de que lo responsabilizaron de los hechos.

El Caso Iguala puso en jaque el gobierno de Peña Nieto, registrando la mayor cantidad de marchas masivas que pedían su renuncia y la aparición con vida de los estudiantes de Guerrero.

Ayotzinapa fue el despertar de los mexicanos para exigir que el gobierno opresor desapareciera y ha sido el movimiento social más importante de México en los últimos 50 años.

Trump.- Entre debates y amenazas de eliminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y colocar un muro que divida a la frontera entre México y Estados Unidos, llegó Trump a la presidencia de Estados Unidos, y con él los ataques a los sectores migrantes y la clase trabajadora de mexicanos en el país del Norte.

EPN hasta ahora no ha realizado nada que ayude a los migrantes mexicanos en su lucha contra la intromisión imperialista de Trump, sin embargo, hay empresas gringas que siguen explotando trabajadores en territorio mexicano.

Trump y el TLCAN tienen amarrado de las manos a Peña Nieto  con las amenazas de las alzas en los aranceles de exportación y la deportación de mexicanos, que hasta ahora la única finalidad del mandatario es seguir manteniendo la “amistad” entre países y que no se le cierre el mercado a México, sin tomar en cuenta que en realidad México es el que sostiene la economía de Estados Unidos al tener millones de indocumentados trabajando para ellos.

 

AMLO regresa por la presidencia

 

Candidato a la presidencia de la República en 2006 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en contra de Felipe Calderón en donde denunció fraude electoral. Y posteriormente aspirante en 2012 contra Enrique Peña Nieto; Andrés Manuel López Obrador conocido como AMLO, viene encabezando las encuestas pero ahora por el Partido que fundó en 2014, Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa).

La primera crítica que se le ha hecho a AMLO en su nueva campaña, es la unificación de fuerzas con los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES) bajo el nombre de “Juntos Haremos Historia”.

Y ¿qué tiene de malo la alianza? De entrada el PES es un partido de derecha, el cual fue fundado por Jesús Murillo Karam, aunque funge de presta nombres Hugo Eric Flores Cervantes, quien logró el registro del partido como asociación civil en el 2003.

Para contextualizar, Murillo Karam es el famoso personaje de la frase “Ya me cansé”, que se viralizó en 2014, tras haber presentado su informe como Procurador General de la República (PGR), en el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

En resumen, “AMLO el libertador de México”, une fuerzas con los cómplices que desaparecen estudiantes en nuestro país y mezcla su “política de izquierda” con la derecha dominante en México.

No conforme con esa falta de incongruencia, AMLO ha convertido a MoReNa en el partido de los excluidos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

En los últimos meses se han unido a las filas de MoReNa decenas de ex militantes del PRI y PAN que no logran obtener candidaturas o puestos importantes, por lo que renunciaron y se han refugiado a las faldas de AMLO, quien les ha dado puestos de elección popular.

La pregunta que se le sigue haciendo a AMLO es: ¿Cómo vas a eliminar la corrupción de México (siendo ésta su prioridad de campaña), si la gente que conforma tus equipos de trabajo, es la misma que ha corrompido a México pero desde otras banderas? ¿En dónde queda el pueblo, que debe gobernar el pueblo que siempre ha buscado la izquierda?

El accionar y las decisiones del morenista, demuestra el carácter del reformismo de izquierda, que en México (como en muchos lugares del mundo) ordena todo su accionar bajo criterios electoralistas, ante lo cual se “justifica” hacer alianzas con la derecha para obtener más votos y cuotas de poder, a costa de sostener un verdadero programa de lucha en beneficio de los de abajo.

En México parece ser lo mismo la izquierda y la derecha, dejando nuevamente al pueblo al servicio de los líderes ricos y con influencia de este país.

La Regeneración de AMLO que debería de hacer es de abajo hacia arriba, no de arriba para aún más arriba, alimentando el hambre de los mezquinos que sólo buscan un puesto de poder para seguir viviendo del pueblo.

AMLO alega que quiere eliminar la corrupción en México y que los que  representan a los trabajadores mexicanos dejen de ganar una millonada, pero no dice nada sobre las condiciones de vida que aquejan a los obreros y obreras, quienes se las tienen que arreglar con 83.36 pesos diarios (equivalentes a 4.5 dólares). Además incorpora a su partido a representantes políticos de los partidos que garantizaron y viven ese sistema corrupto. Esto demuestra los límites de la propuesta de “cambio” de AMLO, pues no cuestiona la explotación que aqueja a las decenas de millones de trabajadores y trabajadoras mexicanas.

 

Anaya elegido entre la polémica

 

Ricardo Anaya Cortés es un militante panista que fue elegido por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC), para que sea el líder de “Por México al Frente”.

Con el lema #SePuede, Anaya quiere que los mexicanos olviden la serie de demandas y escándalos por lavado de dinero en el que ha estado involucrado desde el 2017.

Una denuncia por el desvío de 54 millones de pesos para su campaña por parte de un empresario de Querétaro, ha puesto a Anaya en la mira, y reactivó las dudas sobre su declaración tres de tres en donde la vida de lujos de su familia la cual vive en Atlanta y no en México, pudiera pagarse con los $457,000 pesos mensuales que percibe, a lo que argumentó que su suegro le ayudaba económicamente con la educación de sus hijos.

Son ya dos meses de declaraciones y presentación de pruebas que el blanquiazul ha utilizado para aclarar sus problemas fiscales y al mismo tiempo, ha buscado pegarle a José Antonio Meade del PRI en el mismo tema, destapando un posible desvío de 500 millones de pesos durante su trabajo en la Secretaría de Desarrollo Social.

La “política” de  Anaya, conocido en redes sociales como “Canaya”, se ha enfocado en desacreditar a sus contrincantes, olvidando por completo los proyectos e iniciativas que debería estar presentando a los ciudadanos mexicanos.

La guerra entre PAN y PRI se ha vuelto eterna y sin sentido, en donde no manejan ninguna propuesta concreta para el desarrollo social y económico de los trabajadores, las mujeres y la juventud mexicana.

En Anaya no existe otra lógica más que la de tumbar a Meade y AMLO antes del 1ro de julio, teniendo como consecuencia la pérdida de votantes y de afiliados a su partido, el cual dirigió desde el 2015.

En un acto de desesperación Anaya declaró que él sí encarcelaría a Enrique Peña Nieto (EPN), y posterior a la declaración agregó que actuaría sólo en caso de que éste resultara culpable.

 

Meade, la esperanza del PRI

 

Definido como ciudadano común y experto en el trabajo público, José Antonio Meade Kuribeña, es la ficha que el PRI lanzó para pelear las elecciones 2018.

Meade no es, ni nunca ha sido, militante político de ningún partido, sin embrago a formado parte del gabinete de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto (EPN).

Fue secretario de Energía, Hacienda, Relaciones Exteriores y Desarrollo Social. Ahora es el hombre que da la cara por la coalición “Todos Por México”, conformada por el PRI, Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido Nueva Alianza (PaNAl), que busca renovar la imagen de desaprobación que tiene el PRI en México.

Si bien Meade es un personaje sobresaliente como funcionario, pero también es verdad que carga en las sombras como: el Gasolinazo que en el 2017 puso en jaque a México tras la aplicación de la Reforma Energética que elevó el costo de la gasolina.

En 1998 Meade encubrió a su padre, quien fue cómplice del mayor fraude a la salud, educación, seguridad, empleo, integridad y vida en México: el Fobaproa.

Ahora Meade Kuribeña, un hombre de poca fuerza para hablar en público, inexpresivo y sin ideología política, busca limpiar la imagen que EPN dejó del PRI.

Lo que es un hecho histórico, es que Meade ha llevado al PRI a ocupar un tercer lugar en las encuestas, lo cual no había ocurrido en décadas de trabajo político del tricolor.

El trabajo sucio que ha maquinado en contra de Anaya es su principal arma para conseguir votantes. Su plan de trabajo no se enfoca ni a los trabajadores, las mujeres ni mucho menos la juventud. Meade está pensando en buscar empresas que inviertan en el país para sobrellevar los daños que pudiera traer el tema del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se sigue negociando con Estados Unidos y Canadá.

Meade es el único que podría salvar a EPN de un juicio político, por el caso de Ayotzinapa y buscan colocarlo en la silla para evitar que toquen a Peña Nieto.

Él es un recurso definido por el dedazo y la única salida en la desesperación del PRI por recuperar credibilidad después de haber protagonizado el peor sexenio de México.

La pregunta queda en el aire, si no hubiera sido Meade, ¿cuál de los involucrados en el caso Ayotzinapa hubiera sido el elegido? ¿Acaso el PRI hubiera definido a favor de Miguel Ángel Osorio Chong, a pasar de su pésimo trabajo en el tema de seguridad?

Lo que es evidente es la ruptura a nivel nacional por la que está pasando el partido tricolor, en donde militantes de más de 40 años han decidido sumarse a las filas de MoReNa, olvidando por completo los ideales que el asesinado Luis Donaldo Colosio dejó.

 

Zavala, entre independiente y blanquiazul

 

La ex militante del PAN Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón, al no recibir apoyo por parte de su partido para ser la candidata a la Presidencia de la República, decidió romper filas antes que apoyar a Ricardo Anaya y eligió lanzarse como independiente.

Zavala logró conseguir 871 mil 418 de las 583 mil 433 que solicitaba el Instituto Nacional Electoral (INE) para registrarse como candidata a presidente por la vía independiente. Otros independientes que lograron colarse para la candidatura son: Jaime Rodríguez, mejor conocido como “El Bronco” y Armando Ríos Piter.

Sin mucho ruido en medios, Margarita busca ganar el voto de los panistas que ya no creen en Anaya y sigue al pie de la letra los ideales del blanquiazul al rechazar incluir en sus propuestas de campaña el derecho al aborto legal para todo el país y que no siga siendo sólo la Ciudad de México quien lo ofrezca, así como seguir omitiendo la visibilización de la comunidad LGBTTTI e ignorando los 7 feminicidios que ocurren al día en nuestro país.

Videos en redes sociales la han mostrado en contra de homosexuales, lesbianas, trans y se define 100% “a favor de la vida.”

Lo más curioso, es que siendo la única mujer con posibilidades concretas de llegar a un nivel de poder importante, deje de lado las necesidades y problemáticas de su género. Hasta ahora, Margarita no ha pronunciado ningún proyecto a favor de las mujeres que no sea asistencialista o  que las mantenga en el rol que nos ha encasillado la derecha, la cual representa.

Además, Zavala carga con los errores del pasado de su esposo, quien convirtió a México en el cementerio más grande del mundo, teniendo en su sexenio a 120 mil 935 muertos y más de 20 mil desaparecidos a causa de la “Guerra contra las drogas”. Las mujeres de México le preguntamos a Margarita: ¿a favor de “qué vida” está, cuando ha dormido al lado del mayor asesino de México y sigue sin pronunciarse en contra del feminicidio?

 

Marichuy, el resurgimiento del EZLN a medias

 

Nacida en la región nahua de Tuxpan, Jalisco, hace 54 años, María de Jesús Patricio Martínez, mejor conocida como Marichuy, es la protagonista de una de las candidaturas más progresivas que en México ha habido.

Marichuy se perfilaba como una alternativa desde abajo: representaba a los sectores más vulnerables del país al ser mujer, indígena y campesina, lo cual cuestionaba fuertemente las figuras burguesas o del “establishment” político de las candidaturas de los partidos que dominan el país (PRI, PAN, PRD).

Su impulso de dar una nueva opción a las elecciones 2018, se produjo desde las filas del Ejército de Liberación Nacional (EZLN), quien marcaba su regreso a la vida social y política de México, sin embargo se quedó a medias.

El 19 de febrero Marichuy no obtuvo el registro. Hizo una campaña sin otro apoyo que la solidaridad de los simpatizantes, organizaciones sociales y ciudadanos que realmente creían en el proyecto de “un nuevo México”.

Marichuy trabajó la tierra desde niña en condiciones de explotación. A los 12 años, impulsó a su padre a protestar para la tierra que trabajaban y lograron recibir más maíz, pero al siguiente año se quedaron sin tierra.

Ella vendía semillas de calabaza en Ciudad Guzmán y con lo poco que ganaba, lograba que sus hermanos comieran. Su padre le prohibió que cursara la secundaria y la preparatoria; ella estudió a escondidas y se convirtió en experta en medicina natural.

Hoy pertenece al cuerpo académico de la Universidad de Guadalajara. Fue la primera mujer en participar en Tuxpan en el baile de Los Sonajeros, ritual para pedir que llueva.

En respuesta a la doble exclusión que representa ser indígena en un país patriarcal, Marichuy habla en los actos después de que hablen otras mujeres.

Ella, inició su campaña para convertirse en candidata independiente a la presidencia, respaldada por el Concejo Indígena de Gobierno. Durante cuatro meses visitó diversos rincones del país para escuchar a sesenta etnias que carecen de representación en la política mexicana. Se suele pensar que los indígenas representan un bloque monolítico, con idénticas costumbres y creencias; en realidad, se trata de un mosaico multicultural que responde a realidades y proyectos diferentes.

Cuando se presentó en el campus de la UNAM una pancarta decía: “Venimos a hablar de lo imposible, porque de lo posible se ha dicho demasiado”.

El 20 de enero el coche de prensa que la acompañaba fue asaltado en Michoacán por el crimen organizado. A cinco días de que venciera el plazo para lograr el registro como candidata independiente. Bajo el denso sol de la tarde, la camioneta abandonó la carretera y volcó, en el accidente murió Eloísa Vega Castro, de la red de apoyo a los pueblos indígenas. Varios tripulantes quedaron heridos y Marichuy sufrió la fractura de un brazo y tuvo que ser operada. El 15 de febrero la candidata indígena acaparó las portadas de todos los periódicos. La muerte de su compañera le había dado la atención que no le habían prestado a su consigna.

El no registro de Marichuy como candidata independiente a la Presidencia de México, dejó el escenario electoral más a la derecha, demostrando que el sistema electoral en México es antidemocrático al poner requisitos exagerados como: Acta constitutiva de una Asociación Civil (AC), Documento que acredite el registro de la AC ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), Comprobante de apertura de cuenta bancaria a nombre de la AC, Recabar apoyo ciudadano del 1% de la lista nominal de electores en el país, distribuido en al menos 17 entidades federativas con igual porcentaje en cada una de ellas en un plazo de 120 días, dejando fuera de toda posibilidad a los ciudadanos de pie de este país.

Este sistema electoral es el mismo que sigue manteniendo a partidos como el PRI, PAN, PRD en la cima a pesar de los horrores sociales, económicos y políticos que han realizado contra México.

Este es el mismo sistema que le ha garantizado al PRI ganar por décadas las elecciones y le dio la presidencia de México a Felipe Calderón en el 2006.

 

No hay opciones de voto

 

Analizando las diferentes “opciones políticas” que se presentan para México, podemos darnos cuenta que no existe un solo candidato que pueda representar al pueblo mexicano.

Hasta el momento ninguno ha presentado un proyecto concreto que beneficie a las mujeres, los trabajadores y la juventud.

Todos los aspirantes olvidan factores elementales que deben atender en México; el tema de la pobreza extrema, la deficiencia educativa resultado de la Reforma Educativa, la economía insostenible con altos costos de gas y gasolina producto de la Reforma Energética, los elevados índices de inseguridad, en donde se asesinan siete mujeres al día,  en donde periodistas pierden la vida por el hecho de escribir de la corrupción y situaciones de abuso que ocurren aquí, en donde el crimen organizado sigue dominando las calles y carreteras que conectan nuestros estados.

Seguimos esperando respuesta de dónde están los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, qué pasó con Marco, el  joven de la prepa 8 de la Ciudad de México que fue detenido por policías y fue encontrado con problemas mentales y completamente golpeado en Estado de México.

Seguimos exigiendo que se quite la policía militar de las calles, que sólo mantiene el miedo y la guerra de balas con el narcotráfico.

México sufrió un temblor el pasado 19 de septiembre y aún hay personas que no tienen un domicilio donde vivir, sigue habiendo familias acampando en la calle y el tema de los apoyos y el dinero donado sigue sin llegar a quien realmente lo necesita.

México necesita una reestructuración política de fondo y no un juego de conveniencia en donde la “izquierda” juega a ser alianzas con la derecha para conseguir espacios de poder, cuyo resultado es que nada cambia para beneficio de los de abajo.

Urge una nueva revolución que elimine el tema de impunidad y de injusticia que no permite avanzar en los temas sociales.

No queremos más jóvenes desaparecidos o asesinados que son tirados en basureros que se han convertido en fosas comunes.

La clase trabajadora, las mujeres y la juventud mexicana necesitamos soluciones y no pleitos internos entre los de arriba por el poder que nos siguen dejando en último plano en la escala de prioridades.

Seguimos reafirmando que el camino es el socialismo, porque sin él México se convirtió en un Estado donde unos pocos se siguen haciendo cada día más ricos, pero donde la gran mayoría enfrenta diariamente condiciones de precarización laboral, pobreza y  una violencia extrema (¡que en algunas zonas del país puede calificarse como ejemplos de barbarie!). ¡Hace falta una nueva revolución mexicana para refundar el país desde abajo, desde los explotados y oprimidos!

 

 

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