¡El miércoles marchamos con los trabajadores del Posadas!



por Fernando Dantés

El Encuentro de trabajadores realizado en el Hospital Posadas fue una gran iniciativa. Después de las jornadas de diciembre, las luchas del Posadas, del INTI, de los mineros de Río Turbio y otros ejemplos son lo más dinámico de las luchas contra los ataques del macrismo. Todas tuvieron en común la pelea contra los despidos. Y mientras ninguna central ni sindicato importante hizo otra cosa (en el mejor de los casos) que dejar correr las luchas sin hacer nada efectivo para apoyarlas, los despedidos y el activismo del Posadas invitaron a una reunión unitaria de los sectores en lucha y las organizaciones de trabajadores para darle comienzo a una política efectiva de coordinación. Si fuera por la CGT o la CTA en todas sus variantes, incluyendo a la Verde de ATE, estas peleas habrían sido ya derrotadas, abandonadas a su suerte. La conducción nacional de ATE no hizo más que convocar a una marcha y un paro muy formalmente, por arriba, sin militarlo en los lugares de trabajo para hacerlo efectivo, y muy tardíamente, habiendo esperado casi un mes al inicio de la lucha contra los despidos en el Posadas.

Peleas como la del Posadas son a la vez muy difíciles, requieren de esfuerzos concentrados para intentar ganarla, y alentadoras, pues expresan en germen la tendencia al surgimiento de una dirección independiente y antiburocrática, organizada en torno al activismo. La conducción sindical del gremio mayoritario del Hospital, la Verde de ATE, ofició lisa y llanamente de traidor y patotero, enemigo de los despedidos. Los trabajadores se plantaron y le dan pelea a la burocracia sindical. Es una cosa de principios para la izquierda impulsar el desarrollo de estos fenómenos, que triunfen debe ser el eje central de nuestra intervención en esta coyuntura. El Encuentro del Posadas fue un gran paso en ese camino, pues organizó la intervención común en la marcha del 21 de febrero de la izquierda y el activismo que está luchando en un debate abierto a los luchadores.

Después de tener una participación casi inexistente en el Encuentro mismo, el PO anuncia en su página de internet que desconoce sus debates y resoluciones porque no se ajustan a priori a sus caprichos de aparato. Como ya es común, falsean la realidad a su conveniencia. El artículo “El Encuentro del Hospital Posadas” aparecido el 18 de febrero le da voz a esta posición opuesta al desarrollo de las luchas.

Calumnias contra el Encuentro del Posadas

“Además de la militancia de las corrientes convocantes –una abrumadora mayoría- participaron delegaciones de los mineros de Turbio, del ingenio La Esperanza, del Posadas y algunos activistas de otros sectores en lucha como Stockl, Diario Hoy y Fanazul.” El artículo comienza con una chicana. Le quita valor al Encuentro por la importante participación de la militancia de izquierda, restándole importancia a la representatividad de los lugares de trabajo presentes y la participación el activismo. Así, su militancia se queda con la idea de que, a fin de cuentas, el Encuentro fue poco más que una reunión de partidos (podrían haber tenido otra idea si hubieran ido). El verdadero movimiento obrero estaría en otro lado, posiblemente en el Partido Obrero (¿no es obvio? Por algo llevan ese nombre).

Respecto a esto, hay dos cosas para decir. En primer lugar, el Encuentro expresó a lo más activo de las luchas en curso y su necesidad de unidad de acción entre ellas y con la izquierda. Porque, como es sabido, la izquierda hace años que cumple un rol absolutamente central en el apoyo a las luchas. En los casos actuales no es diferente. Pero la realidad, mal que le pese al PO, es que los sectores en lucha cumplieron un rol indiscutible de dirección del Encuentro, sin excluir a la izquierda. Insistimos, así debe ser para impulsar los procesos que se desarrollan en esos lugares de trabajo, sin reemplazar a los trabajadores. En segundo lugar, el PO parece más cómodo con los encuentros de trabajadores que son un monólogo de su propia militancia, convocadas por ellos y controladas a priori por ellos. No pareció molestarles la composición químicamente pura de su propia militancia del llamado “Congreso del movimiento obrero y la izquierda” convocado con la pomposa consigna “por la unión del movimiento obrero y la izquierda”, allá por el 2014. Su posición es que lo mejor que le puede pasar al movimiento obrero es ser iluminado por un desfile de discursos de militantes del PO para llegar a la importante conclusión de que hay que ponerse bajo su dirección. Los debates y las discusiones son cosa de los mortales.

Más adelante dicen: “Esto se vio en la cuestión de la ‘independencia’, que mostró algo más que matices: para la compañera del STS ‘la columna debe ser independiente, pero de nadie; hay que ir por la positiva’. Giselle Santana mocionó, antes de retirarse, que cada sector debe marchar con su sindicato, y los mineros informaron que serán parte del palco.

La guinda del postre la puso un ‘invitado’ del STS, integrantes de la mesa, quién dijo hablar ‘en nombre de Pablo y Hugo Moyano’ y afirmó que había ‘llegado el momento’ de la ‘unidad verdadera de los luchadores sociales’”.

Crónica de los hechos malintencionada si las hay. Intentan mostrar una pintura falseada, en la que dirigentes burocráticos habrían tenido un rol protagónico. Diluyen las decenas de intervenciones en tres frases sueltas. En realidad, un pequeño sector de la burocracia se vio arrastrado por el activismo de su gremio. La verdad es la opuesta a la que pretende traficar el PO: quienes son hostiles a las iniciativas de organización desde abajo se vieron obligados a dar cuenta de la importancia del Encuentro. El PO podría informar a su militancia de las decenas de intervenciones que denunciaron el rol traidor de las burocracias sindicales. Pero ¿para qué? Si no fueron hechas por su partido. No obstante, más que la “diferenciación” respecto a Moyano o la CTA, lo más importante es que el encuentro fue organizado y dirigido por sectores independientes. Para el PO, eso no vale nada.

El PO se ve obligado a dar cuenta de que las asambleas del INTI y del SUTEBA La Matanza resolvieron en asamblea participar del Encuentro. Pero nos vende que habrían sido de alguna forma engañados, pues se “votó participar de una convocatoria de trabajadores del Posadas y no de un plenario presidido por corrientes sindicales que, siendo del campo combativo, no expresan en absoluto la relación de fuerzas del movimiento general.” Si fuera por “la correlación de fuerzas del movimiento general”, deberíamos someternos sin chistar a la dirección de la burocracia sindical. El PO parece creer que no es así. Pero más allá de eso, el Encuentro fue encabezado por trabajadores del Posadas, del INTI, de Río Turbio, de la CICOP, de STS. No es problema de ellos si no son militantes del PO y que a los compañeros no les guste.

La marcha del 21F, las luchas y los sindicatos recuperados

“La marcha del 21 (al margen de las motivaciones del moyanismo) es una oportunidad para movilizar contra el gobierno junto a amplias franjas de trabajadores, reforzar los conflictos y desenvolver un programa de lucha. Pero la condición es intervenir de forma absolutamente diferenciada de los convocantes y con una perspectiva antagónica.

El estallido del triunvirato –es decir, del esquema que cobijó a todas las alas de la burocracia sindical en función de la tregua y la gobernabilidad – ha desatado una disputa por la conducción de la CGT y por el armado de un nuevo esquema de contención. Moyano está hasta los tuétanos en eso y cualquier gesto que pueda suponer una pizca de confianza en él es criminal; en particular ‘la foto’ del palco.”

Una de las mociones aprobadas fue la exigencia de un lugar en el palco para hablar. La posibilidad concreta (aunque muy difícil) deriva de que los compañeros de Río Turbio que participaron del Encuentro están invitados a ser parte. Todos sabemos que es prácticamente imposible que la burocracia le dé a los sectores antiburocráticos un lugar para hablar porque implicaría abrirnos la puerta a cuestionarlos frente a su base. Decenas de miles de trabjadores con los que la izquierda tiene pocas oportunidades para dialogar, pocas oportunidades de hacerse escuchar en eventos así. ¡¿A quién diablos le importa la “foto” si se puede pelear tener un enorme megáfono para hablarle a miles y miles de trabajadores?! Al PO, que se sintió muy a gusto en la “foto” con la conducción Verde de ATE el 15 de febrero, a la que no cuestionó cuando le tocó hablar, con la que hizo un acuerdo en las alturas. Un Encuentro de trabajadores con debate, con participación del activismo, con convocatoria que incluyó la votación de varias asambleas de base previas a la participación en él, no puede participar de un palco con la burocracia, no puede ser reconocido como parte convocante aunque disidente de la marcha. El PO sí… No hay remate.

Llegamos entonces al centro del problema, a lo que verdaderamente preocupa a los compañeros: La cabeza de una columna independiente debe estar integrada por los sindicatos clasistas que libran el combate contra la burocracia, no en los términos episódicos que pueden emerger en una lucha, si no de un modo estratégico. Colocar a las organizaciones recuperadas, al Sutna, a los Sutebas o a la AGD-UBA, Ademys, UF de Oeste, Sitraic, etc, detrás de planteos de unidad difusos es una deformación. Al revés, las luchas, para triunfar, deben apoyarse en los sindicatos recuperados y los principios anti-burocráticos -de democracia sindical y acción directa- que estos representan.”

“De-for-ma-ción”. Creeríamos que los compañeros tuvieron un desliz con semejante afirmación si no fuera porque ya conocemos sobradamente sus métodos de secta autorreferencial cuyo único principio es que todo lo que se sujete a los caprichos del PO es lo que está bien. Todo lo demás es una “deformación”.

“Deformación” es el planteo de que la posición expresada en el Posadas habría sido que los sindicatos “clasistas” deberían ir “detrás de planteos de unidad difusos”. No. Lo que votó el encuentro es que deberían ir “detrás”… ¡de las luchas en curso! ¿Qué hay de “difuso” en la “unidad” con eje en el triunfo de las luchas? Que el PO no puede “hacer chapa” con ellos. Nada más. El PO “deforma” la realidad según su conveniencia.

Ahora bien. Dicen que las luchas son algo “episódico” y los sindicatos “clasistas” tienen de por sí un carácter “estratégico”. En realidad, “las organizaciones recuperadas” deben revalidar su condición de tales en la propia lucha de clases, todo el tiempo, a toda hora. Para eso fueron “recuperadas” ¿O no? Ni la conducción del SUTNA, ni la de AGD, ni la del SITRAIC participaron de encuentro del Posadas. ¿Cómo van a hacer, por ejemplo, los compañeros del Posadas para “apoyarse” en sus “principios” si sus “principios” no parecen incluir apoyarlos activamente? No obstante, el PO dice que “deben” hacerlo. ¡Es todo un deber! ¿Cómo se les pasó por alto ir a las sedes sindicales a rendirles pleistesía, inclinarse respetuosamente y rezarles todos los domingos a san SUTNA, san SITRAIC, san AGD y san PO? La iniciativa de los compañeros respecto a su “deber” estuvo cuando convocaron al Encuentro, la iniciativa de las organizaciones de las que el PO es parte es la que faltó al darles la espalda con alevosía. ¿Deformación? Deformación es el planteo de que las luchas deben estar a disposición de las “organizaciones recuperadas” y no que éstas deben estar al servicio de las luchas.

Miremos más adentro. Los sindicatos mencionados no hicieron ni una asamblea, ni una reunión, nada, para discutir con su base las marchas del 15 y el 21 o el encuentro del Posadas. ¿De qué principios de “democracia sindical” y “acción directa” nos hablan?

“La reunión que tendrá lugar en la sede del Sutna para discutir la modalidad de la movilización de los sindicatos combativos, será una instancia para coordinar, también con los participantes del encuentro del Posadas, y profundizar el debate sobre todos los aspectos de una columna independiente…” Los compañeros realmente desbordan de “principios”. El SUTNA como sindicato recuperado sirve para hacer una reunión desconociendo lo votado en un Encuentro de trabajadores, para imponer por arriba las condiciones del PO a todo el activismo en lucha, pero no sirve para hacer una asamblea que haga partícipe de las discusiones y de la lucha a la base del gremio. [1] No ¡Que el PO se lave la boca antes de hablar de los “principios de la democracia sindical”!

“El anuncio de que “las luchas” – y no solo alguna mínima delegación con una bandera –serán parte de esa columna (difundido por algunas crónicas del encuentro) es como mínimo apresurado. Habrá que librar una batalla porque las conducciones son heterogéneas y muchas comulgan, más o menos abiertamente, con fracciones de la burocracia.” El PO no dio esa “batalla” en el encuentro, no la dio después y ahora da “batalla” para que los compañeros se arrastren sin chistas tras los faldones del PO. ¡Linda forma de buscar la participación de los trabajadores, de “dar batalla” por eso!

Respecto a la política de que las luchas de los trabajadores son algo “episódico” mientras que las organizaciones “recuperadas” son algo “estratégico” independientemente de su política concreta en la lucha de clases, la militancia de izquierda hará bien pasándola por alto como cuando esquivamos un charco sucio con el debido cuidado de no salpicarnos con su mugre.

Como dijimos al principio, la política de la izquierda debería ser impulsar el desarrollo del activismo en lucha. En cambio, la política del PO es pisarle la cabeza.

 

 

Notas

[1] Tampoco sirve, aparentemente, para defender a un activista de su gremio perseguido por la patronal y despedido por motivos políticos como es nuestro compañero Maxi Cisneros. Hasta el momento no han movido un dedo o han maniobrado para que no se le de importancia en una actitud que es poco menos que cómplice de la empresa Firestone.

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