En Cresta Roja, planta que se encuentra en conflicto permanente desde hace más de dos años, se está efectuando un nuevo lock-out patronal desde hace dos semanas. Por segunda vez en menos de un mes, los trabajadores llegaron a la fábrica y se encontraron con que la empresa no había enviado pollos para faenar, dejando a los trabajadores sin tareas que cumplir. A esto se suma la acumulación de montos no pagados, contando las vacaciones, el premio de fin de año y la primera cuota del sueldo de febrero.

La patronal de Proteinsa viene efectuando un manoseo constante del trabajo hace meses: no paga o paga en cuotas, paga a algunos trabajadores y a otros no, reincorpora a parte de los laburantes que quedaron afuera en 2015 y luego despide a algunas decenas, manda pollos famélicos para faenar o directamente no manda, otras veces deja de alimentarlos en las granjas y los deja morir de hambre.

 

Lo que se viene

 

La empresa no muestra todas las cartas, sin embargo, el objetivo de fondo es utilizar los distintos ataques (no pago, lock-out) para achicar el plantel e imponer nuevas condiciones de super-explotación. Para que esto se concrete, hay dos cosas que son seguras: 1) la patronal necesita quebrantar la voluntad de lucha de los trabajadores de Cresta Roja, que se caracterizan por la combatividad que han adquirido en la experiencia de los últimos años; y 2) que la patronal de Proteinsa no ataca sola: cuenta con la complicidad del gobierno empresarial de Macri, que está intentando reventar a los trabajadores de todo el país, sean del sector público o privado, para aplicar de hecho la reforma laboral.

Esa es la perspectiva que se ve para los próximos meses: lejos de terminarse, es probable que el conflicto de Cresta Roja se agudice y que la patronal descargue ataques cada vez más fuertes contra los trabajadores. Por esto es urgente la unidad en asamblea de las dos plantas y que los trabajadores tomen medidas contra los ataques de Proteinsa. Con las mentiras y el manoseo, la patronal busca ganar tiempo para desgastar a los trabajadores y quebrar más fácilmente su lucha; es necesario que los trabajadores pasen a la ofensiva con medidas de lucha contundentes; no se puede esperar, porque el tiempo que se pase sin producir y sin cobrar es tiempo que le da aire a la patronal, pero que le achica los bolsillos a los trabajadores y sus familias.

 

Unificar las luchas y a los luchadores para ganar

 

Hay que prestar especial atención a la situación que atraviesan los trabajadores de todo el país; no sólo en Cresta Roja, sino en todos los lugares de trabajo hay ataques: recortes, rebaja de sueldos, despidos o cierres. Como decíamos más arriba, estos ataques constantes no vienen sólo de las patronales, sino que son la política del gobierno de Cambiemos. El gobierno le da total libertad de acción a las patronales: cada patrón aplica la reforma en su empresa (con despidos, cierres, etc.) y el gobierno le brinda su apoyo incondicional (con una justicia laboral antiobrera, con un Ministerio de Trabajo que se lava las manos ante los conflictos y con la militarización de los conflictos).

Pero también hay que cuidarse de aquellos que se esconden bajo la piel de cordero. Es el caso de Gray, el intendente kirchnerista de Esteban Echeverría, quien después de semanas de conflicto se entrevistó con los delegados de Cresta Roja y les ofreció algunos bolsones de mercadería y la promesa de enviarle una carta a Macri. Esto, que el municipio presenta como caridad cristiana, no es más que un intento de “comprarse” a los trabajadores, quiere ganarse su confianza por si el día de mañana el conflicto estalla y su municipio queda salpicado. Gray no es un aliado de los trabajadores, y todo lo que se reciba de él es fruto de la lucha que los propios trabajadores están llevando adelante. Es importante entender que la única fuerza con la que contamos los trabajadores es la nuestra, la de todos los compañeros que viven de su laburo y que a lo largo del país están sufriendo el ataque del gobierno y las patronales.

Es tan así que se han desatado múltiples luchas a un mismo tiempo: Cresta Roja, el Hospital Posadas, el INTI, FANAZUL, Stockl, y otras; que tienen en común enfrentarse al gobierno y a las patronales que se muestran decididas a ir a fondo, jugárselo todo.

Por esto mismo es importante afrontar estas luchas en unidad, coordinar entre todos los sectores que quieren luchar: con todos los trabajadores en conflicto y también con las organizaciones políticas de los trabajadores, como son los partidos de izquierda, que nos hemos venido poniendo a disposición de las distintas luchas, acompañando las medidas e intentando aportar lo que podamos a la organización de los trabajadores.

Un primer ejemplo de esta coordinación fue la movilización de la semana pasada en el Ministerio de Salud, donde los conflictos del Posadas, Cresta Roja y Stockl confluyeron con la izquierda para marcarle la cancha al gobierno. Hay que profundizar la organización y coordinación entre los distintos trabajadores en conflicto, por eso el 17 de febrero, los compañeros del Posadas convocan a un plenario que es una gran oportunidad. Porque somos muchos los que estamos en la lucha, pero sólo si golpeamos con un sólo puño podremos derrotar las reformas antiobreras del gobierno de Macri y las patronales.

 

Agustín Sur

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