Tal vez para ponerse bien a tono con la visita, como parte de su gira mundial, al archirreaccionario presidente de la ex URSS, Putin, las provocaciones reaccionarias del gobierno alcanzaron momentos destacados.

Como compases de una orquesta bien ensayada, los distintos ejecutantes lanzaron desde escenarios múltiples un mismo acorde en tiempos distintos para taladrar nuestros oídos, y nuestras conciencias.

El jefe del bloque de Diputados de Cambiemos, Nicolás Massot, se explayó sobre la conveniencia de una reconciliación con nuestros verdugos de ayer y de hoy. Le agregó un condimento como si éste fuera novedoso: al estilo sudafricano.

El presidente Macri incorporó a reconocidos dictadores, como el que fuera la “figura” del golpe gorila del 55, el general Pedro Eugenio Aramburu, y otros referentes de las Juntas Militares, en la sala del Museo de la Casa Rosada y el jefe del Ejército, Diego Suñer, lanzó una aguerrida defensa de los militares víctimas en ocasión del ataque al regimiento de Azul en el año 1974.

Desde la laboriosa institución judicial intentaron un allanamiento a la Casa de las Madres… un día antes de finalizar la feria judicial.

Desde la titular del Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich, su defensa de los verdugos de las instituciones represivas es más que cotidiano…

A tono con estos aires políticos por derecha, desde la República de Chile, los militares castigados por sus múltiples crímenes ya están elevando sus voces de reclamo ante el futuro presidente Piñera. Los Astiz y Menéndez chilenos dirigieron una carta al mandatario electo: “A esta carta se suma otra firmada por 60 militares condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, detenidos en el penal de Punta Peuco. Los presos condenados por crímenes imprescriptibles  reclamaron al futuro gobierno de derecha que les otorgue el arresto domiciliario” (Página 12, 5/2/18). En la misiva anterior a la que se refiere esta nota, los “mensajeros de la paz” piden la restitución de la pena de muerte, derogada en 2001.

¿Hasta dónde piensan que van a llegar?

El gobierno nacional y las fuerzas patronales que lo respaldan están a la ofensiva. Nos quieren inundar de provocaciones para limar nuestra memoria y limitar nuestros derechos.

Los trabajadores y el pueblo argentino, con distintas direcciones al frente de sus organizaciones tradicionales, con nuevas organizaciones sindicales en algunos momentos históricos y a nivel del movimiento de derechos humanos, con mucha tensión y discusiones, hemos plantado bandera contra todos los gobiernos, aun los más reaccionarios. El actual, el más reaccionario desde la última dictadura militar, se quiere llevar los laureles de lograr que nos dobleguemos y entreguemos nuestras conquistas democráticas más sagradas. Sagradas no porque fueron bendecidas por iglesia alguna, sino porque fueron conseguidas con mucha sangre, sudor y lágrimas de generaciones de luchadores.

La solución a la “sudafricana” la llevó adelante el imperialismo opresor blanco con la colaboración del dirigente negro Nelson Mandela, prestigiado masivamente por su lucha contra el apartheid y sus 27 años en las prisiones sudafricanas. Con la formación de la Comisión por la Verdad y la Reconciliación se entregó la lucha por justicia para la población negra y mestiza de Sudáfrica, sometida al régimen de segregación y represión extrema desde 1948 a 1990, donde la desaparición forzada fue moneda corriente. Sus asesinos fueron perdonados por “palabras de arrepentimiento”. Muy emotivas habrán sido sus palabras, pero no cerraron heridas, porque no las curaron: taparon los crímenes con la sangre de los caídos. Este fue el saldo para las víctimas: “Se recogieron unos 20.000 testimonios. De ellos, se verificó que 18.000 eran de víctimas, de las que se localizó a unas 16.000. Así que en el año 2000, cada una de esas personas recibió un único pago proporcional de 5.000 dólares. Y hasta la fecha [14/1/13] ésa ha sido prácticamente la única y definitiva forma de reparación” (www.ictj.org). La reparación fue para los opresores. ¿De esto nos quiere convencer el diputado Massot?

La “solución” Etchecolatz, “todos a su casa”, es la salida para los represores respaldada por el Estado argentino, después del fracaso del 2×1.

La del Museo, aunque parezca simbólica, es profunda en su significado, porque “mete” una figura de reconocimiento a los genocidas en un lugar público, para horadar y tratar de cambiar la conciencia de millones.

A esa estrategia de atacarnos por todos los flancos, aunque ya la conocemos, tanto las viejas como las nuevas generaciones que se incorporan con firmeza a la pelea, no debemos dejarles que avancen un milímetro.

Con la más unitaria denuncia y movilización, debemos cerrarle el paso a sus provocaciones porque son la cuña a través de la cual quieren “darnos vuelta la cabeza” para que aceptemos mansamente los ataques a todas nuestras conquistas: las de libertad de expresión, de organización, salariales, políticas.

Tenemos la respuesta al interrogante planteado, desde los espacios donde salimos a frenar el 2×1, a exigir justicia y castigo a los asesinos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, a la represión de las jornadas de diciembre:

¡No van a llegar lejos!  ¡Repudiamos sus ataques reaccionarios y nos organizamos para mandarlos al tacho de la basura!

¡Solidaridad con las víctimas de ayer y de hoy, de Argentina, Chile y de todos los oprimidos del mundo!

 

Ana Vázquez

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