A partir del día de mañana, 1 de febrero, entran en vigencia las nuevas tarifas de los principales servicios. Se trata de una suba brutal del transporte, la luz y la medicina prepaga. Los aumentos estarán centrados en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Los voceros del Gobierno se apoyan en la división de los afectados para justificar ideológicamente los aumentos, con planteos como que “el interior siempre pagó más”, que “las tarifas estaban regaladas” y que “tarde o temprano había que pagarlo”. Respecto a Buenos Aires, la realidad es que los transportes tienen un peso significativamente mayor que en el interior debido a las distancias. Si en las provincias dos colectivos para llegar al trabajo es mucho, en Buenos Aires es común tener que tomarse tren, subte y colectivo. Ida y vuelta. No hay que perder de vista también que sólo en la Capital y el Gran Buenos Aires vive más del 25% de la totalidad del país y que las nuevas tarifas no son más que el inicio del que será un tarifazo nacional, provincia por provincia, ciudad por ciudad. Los de abajo sufren los aumentos, los empresarios festejan, el macrismo divide a los afectados mientras los suyos brindan.

Veamos los nuevos números:

Pasaje mínimo de colectivo:

Ahora: 6 pesos.

A partir de mañana: 8 pesos.

Abril: 9 pesos.

Junio: 10 pesos.

Total: 66,6% de aumento en 6 meses.

Subte:

Febrero: 7,5.

Abril: 11.

Junio: 12,5.

Total: ¡Más del 100%!

Trenes Líneas Mitre, San Martín, Sarmiento:

Tarifa mínima actual: 4 pesos.

Febrero: 5,5.

Línea Roca:

Mínima actual: 2 pesos.

A partir de mañana: 2,75.

Luz (aproximación entre 150 y 300 kw/h):

Noviembre 2017: 400 pesos mensuales

Diciembre 2017: Más de 500 pesos.

Febrero 2018: Alrededor de 650 pesos por mes.

Total: Más del 65%

Habrá también aumentos de peajes y medicina prepaga pero no queremos seguir aburriendo con datos. La cosa es clara: el peso del consumo de servicios básicos para una familia trabajadora aumentará exponencialmente. Como es obvio, todas las industrias y comercios hacen uso de estos servicios. Como es más obvio, los aumentos se trasladarán a los precios de todas las cosas. Hay que sumarle la escalada del dólar que ya comienza a afirmarse en los 20 pesos y los aumentos de la nafta.

Quienes más lo sufrirán serán los trabajadores. El único vendedor de mercancías que no puede aumentar a su voluntad los precios cuando ve que todo a su alrededor aumenta es, precisamente, el que vende su fuerza de trabajo. Allí existe la dictadura del “comprador”, el patrón. Éste es, a su vez, el que aumenta el resto de los precios. Como vemos, el resultado de los tarifazos macristas no es un “sinceramiento” sino una clara transferencia de ingresos de los trabajadores a los empresarios.

En diciembre, el Banco Central puso un objetivo de inflación anual: 18,5%. Como hemos visto, los servicios estarán muy lejos de eso. Pero el Gobierno no toma nota, su techo a las paritarias es del 15%. El único resultado posible: trabajadores más pobres. Nadie puede creerles lo contrario, ya cambiaron el objetivo puesto por el Central y ni aun así las consultoras privadas (todas amigas del macrismo) se atreven a mentir tan alevosamente como hacen los datos oficiales.

El Gobierno ya se está preparando para las paritarias haciendo uso de un clásico método de disciplinamiento, los despidos. Está más que claro que, después de retroceder en el intento de imponer en un mismo paquete toda la reforma laboral, cambió de táctica nuevamente para atacar sector por sector. Así lo están viviendo los estatales despedidos, que tienen en las luchas del Posadas y el INTI en estos momentos su referencia más importante para resistir. Es más fácil aislar a los compañeros con el verso de los “ñoquis” que ponerse a todo el mundo en contra de un saque, como sucedió con la reforma previsional. Con las paritarias estatales y docentes se abrirán algunas de las primeras batallas más importantes de los primeros meses del año.

En estos momentos, las cúpulas sindicales están en plena negociación para realizar una próxima marcha el 22 de febrero, convocada por Moyano y a la que ya adhirieron Yasky y Baradel. Las características de la convocatoria no están aún claras pero potencialmente puede convertirse en un canal de expresión de la bronca obrera. Los trabajadores necesitan mucho más de lo que están dispuestos a hacer estos personajes, un nuevo paro general debe ser puesto a la orden del día junto al apoyo y la coordinación de las luchas en curso. Las peleas abiertas en el Posadas, el INTI, Cresta Roja, Stockl y muchos otros pueden ser parte de la preparación del futuro inmediato para desbordar la tibieza de la burocracia sindical. Es condición necesaria para eso avanzar en una mayor coordinación y unidad.

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