SoB: ¿Cuándo entraste a laburar en Ford?
Topo: Yo entre en la Ford en 1972. Apenas entro había un conflicto de la puta madre. Después que se derrotó ese conflicto no se mueve nadie hasta no sé cuando… se empezó a mover cuando iba a venir Perón. La consigna de los montos era “luche y vuelve”. Después de todo el quilombo de Perón, yo milité en el ERP ahí, un tiempo a nivel sindical. Porque el petiso Kremer laburó ahí conmigo y me terminó influenciando. La lucha esa desemboca en lo que fue el Rodrigazo.

SoB: ¿Cómo fue aquella lucha?
T.: Hubo una marcha enorme, se levantaron todas las fábricas. Venía la GM que en ese tiempo estaba en la General Paz y San Martín, donde ahora hay un supermercado. Dirigía el PC con el gordo Nuñez y el ERP con el petizo Kremer, que era uno de los cuadros más importantes que tenían. Santucho, Gorriaran Merlo y él. Era del comité central. Tendría 26, 27 años. Era un capo. Y me acuerdo que llegamos hasta la Fanacoa, que estaba donde está Paty y a los de GM los cortaron allá. Se empezaron a plegar de varias fábricas. Nosotros salimos todos con los mamelucos. En ese tiempo había 7000, 8000 obreros en la Ford. Y en la medida que íbamos avanzando, empezamos a caminar y se iban plegando las fábricas chiquitas y las grandes era un quilombo la Panamericana. Había un ascenso bárbaro. La vanguardia era muy grande, muy importante en aquél tiempo, yo no volví a ver eso. Iba avanzando la marcha y se iba sumando gente de todos lados. Cuando llegamos a la Fanacoa nos estaban esperando con tanquetas de aquel lado, tenían de todo. Nosotros queríamos llegar a General Paz y juntarnos con GM. En ese tiempo estaba Isabel y López Rega que manejaba todo. Y ahí fue la caída de Rodrigo, que era el Ministro de Economía de Isabel y de López Rega. Ya Perón se había muerto. Y levantan eso en el 75 y al poco tiempo viene el golpe de estado. De esa marcha no volvimos todos a la fábrica. El golpe estaba ahí nomas. Yo me acuerdo que no volvimos a entrar, hizo como un filtro la fábrica. La fábrica estuvo cerrada como 20 días. Empezó a poner en los diarios que iba a tomar de vuelta, que iba a reincorporar, pero cuando llegabas ahí unos entraban y otros no.
Yo entré. En ese tiempo acompañaba pero no era delegado.

SoB: ¿Quién dirigía la interna en ese momento?
T.: La Verde con todo el quilombo de ahí desapareció y no volvió más. A Rodríguez lo corrió la gente. Esa comisión interna desapareció, Amoroso y todos esos que estaban en ese tiempo eran peronistas, hacían cosas ahí en la fábrica pero nada más. De última terminaban apoyando al gobierno peronista. A ellos creo que los secuestra primero la Triple A. Después desaparecieron. Y bueno después viene el golpe y liquida todo. Ahí si me tuve que borrar. Yo estaba en estampado en aquel momento, el petiso Kremer también era de estampado y el negro Nuñez era de mantenimiento pero también de estampado.

SoB: ¿Cómo se vivió el golpe dentro de la fábrica?
T.: Yo estaba justo de vacaciones, salí en febrero. Yo nací en Tucumán. Yo tengo mi familia allá. Y el ERP estaba allá arriba en los cerros tucumanos, ya era un quilombo. Yo fui porque tenía un tío justo de por ahí donde era todo el quilombo. Yo no tenía ni idea de lo que se estaba preparando, cuando fui y vi… uhhh pero todavía no había sido el golpe. Pero Tucumán ya estaba ocupado. Estaba Bussi. El Operativo Independencia estaba totalmente desarrollado. Volví y entre a trabajar, trabajé un tiempo más y ya vino el golpe. Y ya vino la persecución con todo. Era un despelote, después meten a los milicos donde estaban las canchas de futbol, estaban los vestuarios y ahí se meten ellos. Y bueno patrullaban toda la fábrica. Ahí me voy yo. Ahí me fui a Canadá a jugar al futbol. El golpe liquidó toda esa vanguardia. Para mí fue lo más terrible de esos años, que han muerto los mejores compañeros, de todos lados, no solo de acá, el golpe arrasó con todo. Era una derrota que iban a aplicar para que dure, eso era lo que nosotros no veíamos, yo conocía los golpes de estado que los milicos daban el golpe daban el comunicado número uno, metían un par de burócratas en cana y ahí moría la cosa y esto ya no iba a ser así.

SoB: ¿Cuándo volviste?
T.: Estuve como cuatro años afuera. Cuando volví, volví a entrar en Ford, porque yo en la fábrica no había quedado marcado. Vos renunciabas y te ibas y volvías si querías. Yo era un laburante bueno, no faltaba, laburaba bien. El que era mi jefe, mi capataz como se decía en aquel tiempo era uno que era arquero y atajaba en Huracán y con ese me llevaba re bien porque jugábamos, era más grande, mucho más grande que yo pero jugaba. Y bueno, volví y lo hice llamar y ahí nomas me hizo entrar. Ni la revisación hice. Me dijo: “estoy necesitando uno me dice, veni”. Y bueno ahí empecé de vuelta hasta que fue lo de la toma.

SoB: Después del golpe con los secuestros y la persecución no había delegados…
T.: Primero hubo unas comisiones, empezamos a plantear que tenemos que elegir delegados. Me acuerdo que había una hora en que golpeaban las cosas, había unos caños ahí y golpear caños hace un quilombo terrible! Porque parábamos a comer en estampado a las 10 de la mañana y cuando volvíamos empezábamos a golpear los caños y se arma un quilombo… Nos presionaban porque estaba parado todo. Después hubo una asamblea y ahí elijen una comisión para ir al SMATA que estaba en San Isidro. Y entonces dicen vamos a elegir una comisión y después vamos a ver si llamamos a elección de delegados, la querían hacer ellos, la querían manejar ellos. Y bueno, la cuestión es que a penas viene la comisión la echa la Ford. Todavía no eran las bases las que empujaban para eso. Si hacían quilombo pero no tenían nada claro. Pero el descontento abajo era cada vez más. El sueldo no aumentaba nunca, las condiciones de laburo eran cada vez peor, no le importaba nada que hayan caído los milicos, nada, aumentaban los ritmos de producción. Y por ahí estalla con todo. Y fuimos a la cancha de futbol. La cancha estaba abajo y había una lomita arriba.

SoB: ¿Vos seguías en estampado?
No, a todo esto me pasaron a pintura. Me habían mandado a pintura en montaje, porque era cantado que yo salía delegado en estampado, toda la historia mía era en estampado. Claro decían si a este lo cambiamos allá no va a salir delegado. Pero lo que pasa es que yo jugaba al futbol y era una especie de ídolo de todos y entonces cuando llegué allá, jugué dos, tres partidos con los otros y decían: “sos mi delegado”. Pero no era que vos te proponías, ellos te decían. Después fuimos ahí y cada sector proponía al delegado. Y ahí salgo delegado yo y Bogado subdelegado. Porque la sección nuestra creo que era de 50/60. Y el gordo Delfini sale delegado por montaje. Y después Delfini elige una Comisión Interna interina, elige todo a dedo no había mano levantada en la asamblea. El gordo, claro, era un flor de cuadro político, empezó a hablar y manejaba todo. A todo esto yo ya estaba militando en el MAS, había una banda de pibes del partido, como 15.

SoB: ¿Qué posición adoptaron los partidos en relación a las elecciones en el SMATA y a la “reapertura sindical” postdictadura?
El PCR, que tenía una base importante, tenía la política de que haya elecciones pero que la haga la Verde. Le cedían a la Verde. Nosotros teníamos todo armado, yo discutía siempre con ellos, en las asambleas, en todos lados. Me acuerdo que la línea del MAS en ese momento fue correcta. Cuando sale la Ford y elije delegados, casi todas las fábricas salen y empiezan a elegir delegados, en todos lados, en la Mercedes Benz, en todas las fábricas de autos y por todos lados. La línea del partido era que salgamos los que habíamos salido elegidos delegados y que hagamos una lista opositora a la Verde. Ellos querían empezar a manejar y la gente no les daba bola, y nosotros sabíamos que iba a ser así y decíamos que tenemos ir ahora como delegados, aunque no somos todavía oficializados, vamos a todas las fábricas y tenemos que hacer una lista y hagamos elecciones del SMATA y después que nos oficialicen. Pero el gordo Delfini y el PCR no querían, me maniobraba para acá, para allá, y viste, como en todas las fábricas estaban los peronistas, entonces lo dejaron entrar a ese Cardozo. Que Cardozo era del SMATA pero de Santa Fé – tenía la lista Azul y Blanca- y ese viene y empieza a comprar a los delegados, que al principio eran todos nuestros. Delfini quería que legalice como ya estábamos y que haya elecciones del SMATA. Y así iba a ganar Rodríguez de vuelta, nos iba a agarrar a todos en bolas, pero la cuestión que él lo demoró un montón, vino este Cardozo y entonces empieza a comprar a los delegados peronistas, enseguida se empiezan a vender. Murió el intento ahí. Cayó toda la lista Naranja. Se votó, nosotros ganamos ahí en Ford, pero en ningún lado más. Los chinos le habían dado toda la chance a la Verde.

SoB: ¿Qué conquistas tuvieron en ese tiempo con el cuerpo de delegados?
T.: Conseguimos aumento de sueldo, no sé todos los meses. Yo estuve como un año y medio, no llegamos a cumplir el mandato. El quilombo se armo antes. La toma fue en el 85. Tenía 35 años por entonces.

SoB: ¿Por qué se produce la toma?
T.: Porque la Ford quería echar tres mil tipos. Ya habían robotizado un montón de cosas. Cada vez veíamos que tecnificaban más y más. Algunos ya había un punto que los últimos meses ya andaban al pedo. Yo laburaba, yo seguía laburando pero había como dos, tres meses antes como mil tipos al pedo… una que baja el laburo y otra que habían mecanizado todo. Y ya estaban preparando los rajes. Ese es el motivo central. Después como excusa para provocar el quilombo buscaron a los peores de la fábricas, los echaron a ellos primeros, nosotros tuvimos que salir a defenderlos y bueno.

SoB: ¿Cómo se decide la toma?
T.: La toma se decide en asamblea general, la dirige Delfini. Era un despelote pero él terminaba imponiendo. Nosotros también terminamos aceptando la toma. Es como que nosotros no veíamos otra salida. Pero a la base le decíamos esto y lo agarraban porque tenían respeto y confianza en los delegados, entonces fuimos a votar que tomábamos la fábrica y por votación se ganó la toma. Era la única que había sino era dejar que echen a todos, pero si echaban a todos, nos echaban a nosotros también. Detrás de nosotros a todos. Por eso ahí vienen los ofrecimientos de plata, “cuanto querés y andate”. A mí y a Delfini era a los que más nos ofrecían. Es más y cuando vino el ofrecimiento de guita, del cuerpo de delegados de ciento y pico que éramos habremos quedado 40. Pero te pagaban qué sé yo 3 veces más de lo que te correspondía. El gordo tenía 3 o 4 delegados que había ganado, y yo también tenía 3 o 4 que andaban conmigo, de confianza. En ese tiempo, no había tercerizadas, los compañeros del comedor eran de Ford, todos eran de Ford, limpieza, mantenimiento, hasta la seguridad era de Ford. Cambiaba el color de la pilcha. Los del comedor tenían blanco. Eligieron un delegado en cada comedor.

SoB: ¿Cómo se organizaron dentro de la planta durante esos días?
T.: Se organizo todo bien, estuvo re bien. Cuando tomamos la fábrica no salía nadie, pusimos obreros en las puertas para que no entre ni salga nadie, los mejores compañeros iban a la seguridad. Quedaron todos los mensualizados adentro y eso aguantó un tiempo, vino la presión de todos lados para que largáramos a los mensualizados, que eran como mil y me acuerdo que fue bárbaro, así como nos revisaban ellos cuando nosotros laburábamos, nosotros los revisábamos a ellos y estaban con los autos ellos, y en un montón de coches se iban afanando algo los hijos de puta, abrías el baúl y el que no se llevaba una radio se llevaba una goma nueva. También, me acuerdo que en el comedor había no sé cuantos litros de vino, un montón de vino. Me dice el gordo, tenemos que tirar el vino a la mierda porque se van a mamar todos y no van a entender un carajo, vamos a terminar todos en la panamericana. Y lo tiramos en unas acequias, no sé cuantos litros. Imagínate que en aquel tiempo te daban un vaso por persona… calcula para 8 mil. Y lo tiramos.

SoB: Pusieron la fábrica a producir…
T.: Si, un día. El PCR decía que eran los mejores coches que salieron porque no había capataces, ni había patrones, no había nada, solo los obreros. Eso era demagogia del gordo Delfini. Se hizo para demostrar que la fábrica estaba en condiciones. Y mostrar que los obreros podían trabajar sin ellos, está bien, pero si la guita es de ellos qué vas a hacer, tenés que hacer la revolución socialista, les trabajamos gratis (risas). Está bien, pero si vos explicas, “podemos trabajar sin los patrones pero para eso tenemos que hacer la revolución socialista”. Les faltaba explicar lo fundamental. Empezaron por el final.

SoB: ¿Hubo solidaridad con el conflicto?
T.: Si, eso si! Los estudiantes, los bancarios, los obreros de la Corni fueron con tres micros, vino Piccinini de la UOM de Villa Constitución, vinieron y trajeron un montón de guita. Se fue buscando la solidaridad en distintos lados, salían comisiones para todas partes.

SoB: ¿Y cómo siguió el conflicto? Digo, ¿hubo negociaciones entre las partes?
T.: Estaban todos unificados en contra nuestro el gobierno, el sindicato y la fábrica en contra de nosotros, siempre es así, sigue siendo así y va a seguir siendo así. Después vino la cana y nos saca pero ya iban 18 días. Ya a los 15 días ya estaba duro. Cuando nos sacaron no había ni mil.

SoB: ¿Cómo fue el tema del desalojo?
T.: Ya estábamos medio entregados, cayó la cana con todo, con tanquetas, helicópteros, todo. Estaban Parrilli y Zamora me acuerdo, y decían: “esto es Apocalipsis Now”. Algunos resistieron un poco, pero ya estaba…

SoB: ¿Qué balance sacaron, por qué se perdió?
T.: Te diría que estábamos en un callejón sin salida, pero era la única para pelearla, sino nos teníamos que ir, traicionar todo y quedarnos algunos, la realidad fue así. Si aún hoy se recuerda es por la envergadura que tuvo, fue un hecho político muy importante, que tiene que ver con el tamaño de la empresa con que es un emblema de los yanquis, era como que te metías con la embajada. La realidad es que el conflicto quedo aislado, el resto de las automotrices seguían trabajando. Lo que sí podía haber sido, que ellos rajaran de a poco y no iba a ser ese conflicto, pero 2500 tipos no podés, cuándo iban a terminar de rajar. Y el objetivo de ellos era ese pero también sacarse a los delegados de encima. Después hubo una marcha a Plaza de Mayo, que fue importante, ahí hubo muchos compañeros, como 3000, pero el conflicto estaba derrotado.

SoB: ¿Qué rescatás de esa lucha, qué enseñanzas te gustaría transmitir?
T.: Si te rajan a la mierda no hay más discusión. Si quedás afuera de la fábrica se acabó todo, ya no hay más que hacer. Si estas adentro es otra cosa. La panamericana te puede servir para difundir y listo. Lo más importante de lo que saqué de esa experiencia fue compañeros que vos no dabas un mango y cuando llegó el momento eran mejores que todos los que vos tenías en cartel. Tipos que se jugaban la vida, tipo que lloraban. Ahora pasas y preguntas y sigue el reconocimiento a esos delegados. Nunca se fue. Hicieron propaganda que el gordo había agarrado guita, que yo había agarrado guita, pero durante años me crucé con compañeros de Ford y eran abrazos y charlas. La propaganda fue muy hija de puta de la radio y la televisión. Bueno y la Verde, trabajó para la derrota, son funcionarios de ellos, en cuanto hay uno que rompe las pelotas, no hace falta que haya conflicto, lo echan a la mierda ahí nomás. Mirá yo labure más de 12 años en la Ford, y la Verde nunca estuvo, nunca existió, porque era un odio que le tenían todos a Rodríguez, visceral. Me acuerdo una vez que lo sacaron cagando, le entraron a tirar tuercas, de todo, vino con una patota como de 20 chabones y quiso meterse en la asamblea. Era a penas yo entré. Venía porque él siempre quería manipular a todos.

 

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