HACE FALTA UN PARO GENERAL

(…) la política de apoyo vergonzante al oficialismo parece haber llegado a un límite y si bien los líderes sindicales están curtidos en una y mil traiciones (algo que hace a su naturaleza, y no va a cambiar), tienen que ir a algún tipo de reubicación más en la oposición al gobierno si no quieren incendiarse del todo; si pretenden evitar que franjas crecientes de los trabajadores se corran hacia la izquierda” (Editorial SoB N° 453, 28/12/17).

Post brindis navideño, se reunió el sagrado Confederal de la CGT. Algunos se enojaron (pero no mucho). Como Gerardo Martínez de la UOCRA que criticó el llamado al paro (“La CGT debe hacer una autocrítica respecto de cómo se convocó al paro” [Infogremiales, 29/12/17]). El titular de la UOM se enojó un poco más y Francisco “El Barba” Gutiérrez se retiró de la directiva.

Los que estuvieron más enojados y “combativos” semanas antes, sólo amenazaron con… evitar paros y medidas de fuerza. Pablo Moyano expresó su mensaje de fin de año en el programa Tiene la Palabra que se emite por TN con absoluta claridad: “Trabajar por la paz, se puede pelear por algo, pero siempre sin violencia”. ¿Considerará el dirigente que dejar pasar la reforma previsional y laboral es ‘trabajar por la paz’? ¿Quién ejerce la violencia contra los oprimidos para PM?

“No hay misterios. No hay homogeneidad. (…) ¿Quiere meterse el Gobierno en la CGT y alinearla? ¿Alinearnos? Algunos tenemos posiciones más críticas. Otros, menos. Convivimos y debatimos, como corresponde. No queremos una reforma que intente ir para atrás respecto de los derechos de los trabajadores” (Víctor Santamaría, dirigente del SUTERH, presidente del PJ de CABA, Página 12, 8/1/18). (Negritas nuestras)

Rodolfo Daer fue más explícito y le sacó el cuerpo al proyecto gubernamental: “(…) es un proyecto exclusivo del Poder Ejecutivo” (Infogremiales, 8/1/18).

Caló por un lado, los Moyano por el otro, Roberto Fernández, y sigue la lista… están preocupados por sacar alguna tajada que les ayude a llevar agua para su molino, que contenga aunque sea parcialmente la bronca de “sus” trabajadores y al resto que los parta un rayo. Víctor Santamaría nos dijo, seguramente con la intención de tranquilizarnos, que la reforma laboral es sólo “un intento” para mandarnos a la hoguera y Daer nos tranquiliza aún más con su aclaración, ahorrándose palabras en relación a qué van a hacer ellos. Ninguno quiere luchar contra la reforma laboral, los despidos, la escalada de aumentos de tarifas de todo tipo y color, ni menos, por supuesto, contra la represión, por justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel y por la libertad de los presos.

Una “democracia” de algunos centenares (308 en el Comité Central Confederal de octubre del 2017) donde todos reconocen las discrepancias, pero ninguno saca los pies del plato. Ni rompe la unidad de la directiva porque le es útil (hasta ahora) para maniatar mejor a los trabajadores. Cuando nos tiran con munición gruesa, el triunvirato y su comparsa nos sacan el chaleco antibalas. ¿Hasta cuándo podrán hacerlo? Este año se les van a acelerar los tiempos también a ellos.

El “cuello ortopédico” del triunvirato

En el año que finalizó, la dirección cegetista giró tanto a la derecha, tanto en contra de los trabajadores, que ahora, por más disidencias que hayan en su seno, no pueden torcerse ni un poquito a la izquierda, tienen una contractura de aquéllas… Más que contractura, han quedado atrapados en su propio “cuello ortopédico”…

Eso no significa que los reclamos económicos y democráticos de los trabajadores, las mujeres y la juventud no hagan saltar sus tornillos y provoquen rupturas, giros, convocatorias a marchas o paros generales que los trabajadores debemos aprovechar para catapultar la pelea contra el gobierno hambreador y represor.

A pesar de las agachadas sin fin, cualquier convocatoria a la lucha, la tomaremos en nuestras manos. Los trabajadores ya desatamos algunos nudos que tenían maniatadas nuestras muñecas y corrimos algunas telarañas que nos nublaban la visión. Los triunviros lo saben y por eso se están poniendo nerviosos.

“Unidad de los trabajadores…” se gritó en las jornadas del Congreso y en los bocinazos y cacerolazos en todo el país. Lo seguiremos gritando y llevándola adelante, en la lucha cotidiana, en cada manifestación, en cada reunión, en cada asamblea. Mientras levantamos nuestra exigencia de paro general y nos organizamos con fuerza por abajo.

Ana Vázquez

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