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En el marco de la declaración de guerra contra los trabajadores argentinos que supuso la conferencia de Macri sobre el “reformismo permanente”, confirmada al trascender el borrador de la “contrarreforma laboral” Macri se dedicó durante varios minutos a atacar a los trabajadores judiciales.

Mientras hablaba de lo que llamó “fortalecer la República y la calidad institucional” y detallaba ejemplos de ñoquis en la Biblioteca del Congreso de la Nación, cuyas Cámaras preside su partido, continuó con nombramientos en el Ministerio Público Fiscal derivando en “los empleados de ordenanzas cuya función es servir café o llevar expedientes que tienen sueldos de arriba de 100.000 pesos” y además “gozan como todos los empleados del poder judicial de un régimen de licencias muy generoso” atacando de paso la jornada laboral de seis horas y atribuyendo las demoras crónicas del Poder Judicial, “porque el servicio de justicia está interrumpido durante 45 días” y no por la subordinación absoluta al poder político, la falta de personal, la falta de medios,  por nombramientos suspendidos durante años. También la justicia es lenta por el carácter clasista y cómplice con la violencia machista y patriarcal de quienes la dirigen, no por el horario de salida de los trabajadores.

Escuchándolo pareciera que para Macri y su gobierno de empresarios el cura abusador Grassi, procesado durante más de 10 años antes de ir preso, hubiese sido condenado antes si no fuera por la gripe del empleado de Mesa de Entradas del Tribunal Oral.

Cada palabra de Macri es una mentira, cada silencio una complicidad, cada adjetivo una muestra de su conciencia patronal: el régimen de licencias “generoso” que en el caso de los trabajadores judiciales bonaerenses data de 1988 refleja en general, una serie de conquistas de los trabajadores argentinos para esa época, nada tan especial, que ni siquiera fue atacado en los 90 por la patronal, pero que ahora pasa a desentonar con el trabajo súper flexibilizado que quiere imponer. ¿Cómo no le va a chocar la jornada de seis horas si quiere llevarla a diez? ¿Como no le va a chocar la estabilidad laboral si quiere “liberar de trabas la producción”? ¿Cómo no va a desmerecer a las ordenanzas si para él los trabajadores somos nada y la patronal lo es todo?

Mostrándonos como privilegiados, nos quiere echar la culpa de las falencias de parte del Estado. También quiere mostrar a los docentes como privilegiados por su régimen jubilatorio. Y por sus condiciones laborales que quiere modificar de raíz.

Como en 2005 cuando salimos por nuestro salario, congelado durante todos los 90, como en 2007 cuando defendimos el IPS, como en 2011 y 2012 cuando salimos por la porcentual, estas declaraciones anuncian un nuevo ataque que tendremos que responder en la calle, ahora con el conjunto con los trabajadores argentinos, porque el gobierno más reaccionario desde 1983 no va a querer quedarse solo en palabras.

Judiciales Clasistas

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