Táctica parlamentaria revolucionaria

Por Fernando Dantés

En el imaginario popular (de derecha) argentino, está instalada la visión de la “lentitud de la Justicia”. Ésta refiere a una supuesta impunidad para los “delincuentes comunes”, la mayoría pobres. Como queriendo refutar deliberadamente esta idea, con la velocidad de funcionario macrista recortando gastos sociales, el juez a cargo de la causa contra Julio De Vido ordenó su detención preventiva sin esperar a que pasara ni una semana de las elecciones.

Curiosa casualidad. Justo después de las elecciones. Este solo dato pone al descubierto la falsedad de la “independencia” de la “Justicia”. Es evidente que la orden judicial estuvo al servicio de imponer la agenda del Gobierno aprovechando su fortaleza post-electoral para, a su vez, reafirmarla. Más grave aún, no hay duda de que tenían la necesidad de sacar de agenda el problema de la aparición del cuerpo sin vida de Santiago Maldonado. Un Gobierno que lucha contra la corrupción encabezado por un Macri es tan creíble como una sinagoga con un Hitler al frente. Como es sabido, a diferencia de lo sucedido en julio, en este caso De Vido fue desaforado y puesto en prisión. Fueron muchos los diputados que cambiaron su voto pero queremos detenernos especialmente en los compañeros del FIT, que votaron en bloque con Cambiemos y el massismo. Insistimos que esta no es una discusión de principios sino puramente “táctica”, pero con consecuencias en la situación política.

Un “show” farandulezco PRO: forma y contenido de la política

Jamás, bajo ningún punto de vista, sin dudas, simplemente nunca podría creerse que el PRO puede encabezar nada parecido a una lucha contra la corrupción. Ya lo hemos señalado en otras ocasiones. En primer lugar, la corrupción es parte necesaria del capitalismo. Si la sociedad se basa en el enriquecimiento de unos pocos a costa de las amplias mayorías populares, sus funcionarios-mercenarios querrán su parte. Nadie puede dudar de que el macrismo defiende ese “modelo” de sociedad. En segundo lugar, es de público conocimiento (salvo para los que ven sólo lo que tienen ganas de ver) la corrupción de la que está enchastrada de pies a cabeza, de punta a punta, el personal gubernamental de Cambiemos. La corrupción es parte del sistema, Cambiemos es parte del sistema, la corrupción es parte de Cambiemos. En otras circunstancias sería éste un razonamiento falaz. No es este el caso: los funcionarios macristas son un amontonamiento de delincuentes. Primera conclusión, las intenciones subjetivas del PRO jamás podrían ser combatir la corrupción.

Hay otro elemento a tener en cuenta en todo esto. Este es la correlación de fuerzas real entre las clases y las fuerzas políticas. La orden de detención de De Vido y su desafuero no se dan en un contexto de movilización popular que ponga en cuestión al régimen político o al menos a una parte de él. La votación en el Congreso se dio después del triunfo electoral de Macri, con sus instituciones y personal fortalecidos, con sus planes encaminados. La detención de De Vido estuvo al servicio de eso. De darle una máscara farsante de “honestidad” al chiquero macrista de ajuste y represión. La votación del FIT no pudo (ni tuvo la intención de) cambiarle el contenido a todo esto.

La realidad es que el “show” respecto a De Vido en el Congreso y la Justicia estuvo al servicio de imponer un auténtico “relato”, sacar de la agenda la lucha por Santiago Maldonado y contra el ajuste. ¡Y lo lograron con el voto de la izquierda!

La política es lo que se hace pero también quién lo hace y en qué contexto. Si cuatro diputados macristas votaban el desafuero en el marco de grandes movilizaciones, eso no cambiaba el contenido de cuestionamiento al régimen político corrupto de jueces, diputados, ministros, empresarios y presidentes. Pero lo que sucedió fue que un puñado de diputados de izquierda votó junto a un mar de cerdos amarillos, en un contexto en que las masas esperan pasivamente y se someten a las instituciones de la corrupción sistémica, mientras el chiquero macrista logra imponer agenda. Se fortaleció la impunidad y el ajuste, no la lucha anticorrupción. Lograron poner en segundo plano la lucha por Justicia por Santiago Maldonado. Esa es la realidad, dura realidad.

¿Qué cambió en tres meses?

En julio, los diputados de izquierda votaron correctamente contra la expulsión del ex ministro de Planificación de su cargo parlamentario. La maniobra gubernamental era peligrosa: echar a un diputado por “inhabilidad moral”, sin condena, junto al resto de esa pandilla de delincuentes llamada “Congreso” que abría las puertas a una arbitrariedad sin límites. Hablaremos de esto más adelante.

Lo único que habría “cambiado” es que ahora hay una orden de detención del juez. El segundo problema de la posición del FIT es que le da un barniz de legitimidad a la Justicia. La misma que operó para la impunidad de los gendarmes en el caso de Santiago Maldonado, la misma que no mueve un dedo frente a la histórica y notoria corrupción que involucra a la familia Macri, la que le da prisión domiciliaria a un Pedraza, la que libera femicidas cotidianamente, etc.

Nos dice Myriam Bregman: “Es por estas razones que, en este caso puntual, la diputada del PTS en el Frente de Izquierda Nathalia González Seligra votó a favor del desafuero, cuando fue requerido por el Poder Judicial en un caso serio de corrupción.” (La Izquierda Diario, 27/10/17)

Votaron a favor del desafuero porque así lo requirió el “Poder Judicial”. Ese fue el cambio. No la situación política. No la correlación de fuerzas respecto al tema. Lo que dice un funcionario corrupto de una institución corrupta al servicio de un sistema corrupto nos pone los ritmos para luchar contra la corrupción. Curiosa idea. El rol de la izquierda revolucionaria debería ser no sólo poner al descubierto quiénes son y a quiénes representan las fuerzas políticas capitalistas sino también sus instituciones con un taparrabos de “imparcialidad” y “apolítica”, como es el caso del Poder Judicial burgués.

Hay contextos en los que los jueces actúan con algo más de “independencia”, como es el caso del “Lava Jato” en Brasil. Pero eso sólo sucede en contextos de presión obrera y popular independiente. Este no es el caso. El juez actuó con la presión de un macrismo fortalecido. No ver esto es ciego, lavarle la cara al Poder Judicial es criminal.

Dos casos de sometimiento a la “opinión pública” en una semana

El FIT votó con el macrismo por la presión clara de la “opinión pública”. Muy amplios sectores opinan que “se está haciendo justicia”. Así se está fortaleciendo el Gobierno. Pero el deber de los revolucionarios es, a veces (la mayoría), ir contra la corriente. Era necesario abstenerse o “denunciar” a todo el recinto parlamentario y retirarse, decir que un nido de corruptos no puede combatir a la corrupción, había que diferenciarse de todos los demás partidos, enfrentarlos.

Los compañeros podrán decir algo así como que “los trabajadores querían que votáramos eso”. Puede ser. Muchos trabajadores votaron a Cambiemos y no por eso lo hacemos nosotros. Muchos otros al kirchnerismo y tampoco hacemos lo propio. La cosa es simple: la Justicia no puede venir de la mano de las instituciones capitalistas sin presión independiente de las masas contra todo el sistema política y no sólo contra De Vido. Hay que explicar eso y el FIT simplemente se ahorró el trabajo de hacerlo. Dicen (correctamente) que “el sistema de corrupción sigue en pie” pero entregan la idea de que, al menos parcialmente, se está “haciendo justicia”. No: aunque sea contra la corriente, hay que explicar que se está fortaleciendo la política del Gobierno nacional y nada más. Es un show a su servicio. No por nada enviaron gendarmes a efectuar la detención para que sea visto por millones en todos los medios ¿Por qué no se envió a la policía como se hace normalmente? ¿No tendrá nada que ver la crisis devenida de la desaparición forzada de Santiago Maldonado?

Pero esta no es la única capitulación a la “opinión pública” y al sistema político por parte del FIT. Ni en su historia, ni en el mes. Ni siquiera es la única en el lapso de unos días. La semana anterior se habían negado a movilizar por Santiago apenas aparecido el cuerpo, cuando más golpeados podían ser el Gobierno y sus agentes de represión e impunidad. La “presión” era doble: la dirección kirchnerista quería “normalidad electoral” y generó confusión respecto a lo que había que hacer (mintiendo respecto a la voluntad de la familia de Santiago); la base dura macrista quería votar “en paz” a ajustadores y represores. Por vías muy diferentes, por posiciones equivocadas “tácticas”, el FIT le hizo el favor al macrismo de aportar a su estabilidad y su fortalecimiento. Los votos que pueda tener una corriente de izquierda son importantes, pero mucho más lo es la política que se hace con ellos. En un muy corto lapso, el FIT simplemente no paró de hacer las cosas mal. Parafraseando a Engels, le sacaron la hoja de parra al sistema político para ponerse ellos mismos a cubrir su desnudez.

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