La desaparición forzosa de Santiago Maldonado pone blanco sobre negro un tema profundo que hace a la economía del país y su sometimiento a los capitales extranjeros, asociados a los capitalistas nacionales.

Desde el gobierno y sus secuaces, después que nos hartaron con mentiras sobre su posible paradero, de victimizarlo y de reinventar la historia del pueblo mapuche y su lucha, lo que ocultan bajo siete llaves es la trama profunda de intereses económicos que ligan a los dueños del poder con los terratenientes y explotadores, no sólo de la Patagonia, sino del conjunto del territorio del país. En el caso de las extensiones del sur, con más rifles que Biblias en la mano, las comunidades originarias que no fueron aniquiladas, pasaron a ser parte de una minoría segregada y esclavizada. Ni siquiera integrada, en su conjunto, a la paupérrima vida de los peones rurales.

Benetton: una “herencia recibida” de 900.000 hectáreas

¿Cómo se pueden calcular esa superficie de tierras? Los que saben dicen con qué se puede compararla: “El grupo Benetton es el mayor terrateniente privado de la Argentina (…) Es decir: 4.500 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.” (Veintitrés.com 27/8/17). Sus estancias están distribuidas en las provincias de Santa Cruz, Río Negro, Neuquén y Chubut y también una propiedad en la localidad de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires.

Por ser los terratenientes que más cantidad de hectáreas poseen, no son los únicos que superan la propiedad de 1.000 hectáreas contemplada en la Ley de Tierras del 2011, como máximo a adquirir por futuros compradores del exterior al momento de su sanción. Empresas también italianas como Radici y Todini, el magnate británico Joe Lewis (dueño de la cadena Hard Rock Café), estadounidenses como Douglas Tompkins, Ted Turner (dueño de la cadena CNN) y Ward Lay (propietario de las papas fritas Lay’s y director de Pepsi Cola), el financista húngaro-norteamericano George Soros, entre otros, también tienen lo suyo. A ellos se agrega el grupo malayo Wallbrook, que tiene sus “campitos” (unas 480.000 hectáreas) en la provincia de Mendoza.

De estos territorios, para el grupo Benetton la cría de ovejas es un rubro fundamental para la obtención de lana para sus empresas del vestido en Italia, pero también incluyen la cría de ganado vacuno, cosecha de cereales, etc. Pero no satisfechos con esta explotación de las riquezas naturales para sus industrias, también usufructúan de nuestros territorios para disfrutar de sus bellezas naturales, convirtiéndolos algunos en lugares selectos para minorías de ricos, no accesibles ni para los pobladores del lugar ni para ningún trabajador que se vaya de vacaciones al sur. Sí pueden invitar a destacadas figuras del mundo político y del espectáculo y compartirlas con ellos. Es todo un símbolo de este uso de las bellezas naturales la despedida del presidente Macri al expresidente Obama en Villa La Angostura, en ocasión de su visita en marzo del 2016.

Menem armó el paquete de regalo, Cristina le sacó el moño, Macri lo restituyó

Las grandes extensiones de tierra y las ganancias obtenidas no fueron un regalo del cielo para los dueños de la Patagonia y el resto del territorio del país. Fueron política de Estado.

“El bajo precio de la tierra y el aumento de la rentabilidad revivieron al sector agropecuario, pero sólo hay lugar para quienes, como Benetton y Soros, compran en gran escala. ¿Un ‘boom’? Sí, pero para pocos. A imagen y semejanza de lo que pasó en otros sectores tras la apertura de la economía, hacer negocios en el campo argentino exige apostar muy fuerte, por eso, para convertirse en auténticos terratenientes, los nuevos jugadores tienen que comprar –como para empezar a hablar- varios cientos miles de hectáreas”. (ámbito.com, 9/11/97) Y los Benetton cumplieron y empezaron sus “compritas” a full en 1991.

Los K dictaron la Ley de Tierras en diciembre de 2011 y se pelearon con la patronal agraria. Pero no con los “intocables” que ya se habían comprado hasta el agua de los charcos. Lo aclaró explícitamente la entonces Presidenta: “…la medida no afectará los derechos adquiridos porque significaría cambiar las reglas del juego y afectar a aquellos que adquirieron tierras legítimamente”.

Pero esa “tremenda” restricción impuesta en 2011 de limitar la cantidad de territorio a comprar por extranjeros fue subsanada por el actual gobierno cuando modificó por decreto la Ley de Tierras Rurales en un punto nodal: “…apuntó contra un elemento de la ley, en la que se indica que los titulares extranjeros no pueden adquirir más de 1.000 hectáreas cada uno, o su equivalente en la zona núcleo, que es la más productiva y está delimitada en el norte bonaerense, el sudeste de Córdoba y el sur de Santa Fe”. (Ámbito, 1/7/16)

Para ser justos con la familia empresaria italiana en cuestión, aunque es dueña de mucho más que las 100.000 has que declara el empresario Eduardo Eurnekian, las suyas son algunas menos que las 2.500.000 has que se le otorgaron a la familia Martínez de Hoz en su momento(1). Pero antiguos y nuevos propietarios quedaron a salvo: “se pueden quedar con todo y llevarse además todo lo que quieran”.

Con el gobierno de los CEOs les cerraron aún mejor las cuentas

Como las cuentas no cerraban como quería el pope que se encuentra en su casita de la Italia, empezaron a hablar de negocios en serio con el actual gobierno. ¿Para eso son empresarios, no? “Con ellos nos entendemos sin intermediarios”, debe haber sido el comentario del jefe de la familia.

La familia Benetton no se queda corta en el negocio de los peajes y, como parte de su proyecto de alcance internacional (el control de este mercado en Europa, América, Asia, es su objetivo máximo), a través de su empresa Atlantia compró Abertis, la concesionaria de Autopistas del Sol (119 km de Panamericana y General Paz) y el Grupo Concesionario del Oeste (56 km del Acceso Oeste Buenos Aires-Luján). Allí se unió en sociedad con la familia Macri. Pero los tiempos electorales le dieron mucha publicidad, sobre todo después del escándalo del Correo, y poca vida a la sociedad. La empresa de la familia del presidente vendió su parte y se retiró elegantemente del negocio. Pero previamente les concedió el permiso para un jugoso aumento de tarifas en febrero de este año (hasta un 120%) para que todos los laburantes que pasan por ahí contribuyan al gran emprendimiento. Los intereses comunes y la solidaridad empresaria no se pierden por la venta de unas pequeñas acciones de una o dos empresas. No son nada en el mundo de los grandes capitalistas. Son mucho en nuestros bolsillos cuando tenemos que pagar el transporte o el peaje.

Como vemos, estos opresores del pueblo mapuche son también parte de los más granado de los explotadores de los trabajadores rurales y urbanos.

La lucha por Santiago es parte de la lucha de todos los explotados y oprimidos

Debemos desenmascarar la falacia que nos quieren vender de que la comunidad mapuche es nuestra “enemiga”, que Santiago Maldonado es un criminal por apoyar su lucha.

Para hacerlo, no sólo debemos estar en la primera fila en la lucha en las calles, sino también en la denuncia de los verdaderos responsables de su desaparición: el Estado, su gobierno y sus fuerzas represivas, que responden a los intereses de los capitalistas argentinos y extranjeros. Así lo vienen haciendo durante siglos, y así reprimieron en enero de este año una manifestación que dejó el saldo de 14 heridos, cuando la Gendarmería (también en esta oportunidad) desalojó a los tiros a miembros de la comunidad Pu Lof en Cushamen, Chubut, para liberar las vías de La Trochita, un tren que los pobladores originarios tienen prohibido usar. ¡Desde ya, andar en tren es un lujo en la Patagonia, cómo van a tener el derecho de subir los pobres!

La intervención violenta de la Gendarmería es lo que reclaman al gobierno los empresarios esclavistas: mayor represión, piden que apliquen la ley antiterrorista, como lo hace el Estado chileno. El discurso de la ministra de Seguridad no es un libreto sólo de ella, se lo dictan a gritos desde las cúpulas empresariales.

Todos ellos son nuestros enemigos: Estado, gobierno, empresarios. Los mismos que enfrentamos desde la lucha del movimiento de mujeres, de los trabajadores y la juventud. Los que nos ponen los carros  hidrantes y nos pegan los bastonazos y nos tiran gas pimienta en la Panamericana, en el Puente Pueyrredón, en Córdoba, en el Chaco. Los que hostigan y detienen a los jóvenes que realizan pintadas o se sientan a charlar en una plaza.

La lucha por Santiago, solidario con el pueblo mapuche, es nuestra, de todos los explotados y oprimidos.

Así como consecuencia de la masiva movilización contra el 2×1 logramos que no se le conceda la prisión domiciliaria al genocida y entregador de Azucena Villaflor, presidenta de Madres de Plaza de Mayo en 1977, Alfredo Astiz, redoblemos la movilización por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

¡Que aparezca Santiago ya!

¡Que renuncie la ministra de Seguridad Patricia Bullrich!

Ana Vázquez

[1] “Después de la conquista del desierto las tierras le fueron dadas en propiedad a los estancieros del norte de la provincia de Buenos Aires. Al señor Martínez de Hoz -que en aquellos tiempos era presidente de la Sociedad Rural que financió la campaña- se le otorgaron dos millones quinientos mil hectáreas”. (wikipedia)

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