La BBC titulaba en setiembre de 2015:“Como los bancos de América Latina ganan más y más, pese a la crisis”, dando cuenta de sus ganancias extraordinarias hasta en países donde “los gobiernos levantan banderas de izquierda”como Argentina o Venezuela, donde sus bancos ocuparon los 10 primeros lugares en el ranking regional de retorno sobre el capital; “la ganancia es un poco sorprendente”, admite Claudio Loser, un ex director del FMI: la explicación encontrada en el artículo es por el elevado interés por los créditos al consumo, sobre todo en Brasil: los cuatro bancos más grandes reportaron ganancias de 8.800 millones de dólares en el primer semestre de 2015.

En Argentina, el Banco Central anunció que los bancos ganaron 75.000 millones de pesos en 2016, pero“sólo” aumentaron un 25% sus ganancias con respecto a 2015, por lo que se“redujeron.”Según explicaron a Clarín en el BCRA, “se trata del menor crecimiento anual de la rentabilidad de los bancos de los últimos 8 años y 2016 fue el único año en el que los bancos tuvieron un crecimiento en la rentabilidad por debajo del crecimiento de la inflación“. En 2009 la ganancia de los bancos había crecido el 66%, en 2010 el 48%, en 2011 el 25%, en 2012 el 32%, en 2013 el 50%, en 2014 el 58% y en 2015 el 30%.

 

GANANCIAS DE LOS BANCOS

 

Pesos             Crecimiento en Pesos                   Dólares Aproximado

2016                 75.000 millones                25%                            5.000 millones

2015               60.000 millones                30%                            6.500 millones

2014               46.000 millones                58%                            5.700 millones

2013               29.000 millones                50%                            5.400 millones

2012               19.500 millones                 32%                            4.300 millones

2011               14.800 millones                 25%                            3.600 millones

2010               11.800 millones                 48%                            3.000 millones

2009                 8.000 millones                 66%                            2.100 millones

2008               4.800 millones                                                   1.600 millones

 

En sólo nueve años acumularon casi 269.000 millones de pesos de ganancias, y un aproximado de más de 37.000 millones de dólares; “la seguridad jurídica” “la alta carga impositiva” ”las medidas regulatorias excesivas” y todo el discurso neoliberal evidentemente no los afectó.

¿Pero cómo es que los bancos ganan tanto si sus servicios son pésimos? Una reducida cantidad de cajeros automáticos obligan a un paseo forzoso hasta encontrar uno que funcione y tenga fondos. Un total de 20.000 cajeros para todo el país, significa que en pequeñas sitios (un 20% de las localidades de todo el país) no haya, y que en las medianas y grandes las colas sean inevitables. Así La Plata cuenta con 284 cajeros, que son insuficientes, lo que provoca largas colas y malestar, pero Los Hornos, localidad cercana, con 130.000 vecinos, cuenta sólo con 8 cajeros.

El aspecto de sucursales tampoco les demanda gran inversión: con 4.500 en todo el país, las provincias de La Rioja y Catamarca compiten en penuria: 27 contra 25 respectivamente. Buenos Aires, Capital, Córdoba y Santa Fe se llevan el 70% de las sucursales. Y además está el hecho que en todo el interior las sucursales son en su gran mayoría de la banca pública.

La dotación de personal es raquítica tanto en la banca pública como en la privada: ir al banco a hacer un trámite requiere mucha paciencia y tiempo disponible; obtener un préstamo hipotecario, para los audaces que apuestan a no ser aplastados por las actualizaciones, una tarea de meses.

Como vimos, durante el último gobierno de Cristina los bancos ganaron un promedio de 5.500 millones de dólares por año, contra los 5.000 millones que declaran ahora. Probablemente, si creemos en lo que declaran, esta baja se debería a la retracción del consumo, una de las dos fuentes principales de las ganancias bancarias: el altísimo interés al financiamiento de las tarjetas de crédito y los créditos personales. La otra fuente de las ganancias bancarias son los altísimos intereses que cobran del Banco Central por las LEBACS y de los Títulos del Estado Nacional y los Estados Provinciales.

Por ejemplo, el Banco Galicia, uno de los mayores bancos privados, exhibe en su último balance de 2016 una inversión de 314 millones de dólares en Títulos Públicos de la Nación, de Neuquén, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe y de 472 millones de dólares en Letras del Banco Central, las famosas LEBACS.

Sin embargo, hay que recordar que el festival del crecimiento de las LEBACS comenzó en 2014: Macri se ocupó de multiplicarlo para alegría de los especuladores nacionales e internacionales, bancos incluidos. Así el Banco Central pasó de pagar intereses por 8.600 millones de dólares en 2015 a 10.300 millones de dólares en 2016. Y llevó su pasivo por Títulos y Pases al 31/12/2016 a 61.000 millones de dólares, de los cuales más de la mitad están en manos del sistema financiero nacional, o sea básicamente los bancos. El resto está en manos de los empresarios locales, los mismos que dicen que pagan demasiados impuestos, y de inversores internacionales, que obtienen en Argentina ganancias financieras como en pocos lugares del mundo.

Siguiendo al Banco Central, los diez bancos privados más grandes ganaron 34.000 de los 75.000 millones de pesos de todo el sistema financiero en 2016, pagando 16.000 millones de Impuesto a las Ganancias. El banco más grande, el Banco Nación, ganó 21.000 millones y pagó 10.000 millones de Impuesto a las Ganancias.

Pero, ¿por qué creerles? ¿Sus ganancias, inmensas como son, son todas las que declaran? Después de todo, las que dicen que sus balances son verdaderos, son las Big Four (las 4 grandes empresas de auditoría multinacionales) que protagonizaron el Luxemburgo Leaks, escándalo por el cual cocinaron acuerdos secretos entre 350 de sus clientes, bancos incluidos, y el gobierno de Luxemburgo, para pagar menos impuestos, trasladando artificialmente sus ganancias mundiales a Luxemburgo.

Además, de los diez mayores bancos privados, seis son de capital extranjero. ¿Por qué dejarían de hacer en la Argentina lo que hacen en la Unión Europea? Y sus colegas nacionales, ¿por qué no habrían de imitarlos?

 

Chanchullos nacionales e internacionales

 

Con motivo de los multimillonarios rescates a los bancos, para evitar el colapso económico producto de la crisis global que aún hoy no ha podido ser superada, en la Unión Europea sólo hay un sector obligado a hacer públicos los beneficios que obtiene e impuestos que paga en cada país: el sector bancario. Así, desde 2015 todos los bancos que tengan sede en la UE están obligados a informar sobre sus operaciones, país por país.

Grandes empresas, incluidos los bancos, hace mucho tiempo que llevan trasladando artificialmente sus beneficios a paraísos fiscales, con impuestos bajos o nulos.

Los 20 mayores bancos europeos contabilizan un 26% de sus beneficios en paraísos fiscales, (25.000 millones de euros) donde sólo tienen el 12% de su facturación y el 7% de sus empleados; declararon 4.900 millones de euros de beneficios en Luxemburgo, más que los declarados en Reino Unido, Suecia y Alemania juntos.

Barclays, el quinto banco de Europa, contabilizó 557 millones de euros de beneficio en Luxemburgo, con sólo 42 empleados, lo que supone una productividad 348 veces superior a su media global, pagando 1 millón de euros de impuestos, el 0,2% de sus beneficios.

En Irlanda, el otro gran paraíso europeo, con una facturación de 3.000 millones de euros de los 20 principales bancos, declaran 2.300 millones de ganancia. Cinco bancos lograron mágicos beneficios superiores al 100% de su facturación. Irlanda tiene un tipo nominal de impuesto del 12,5% a las sociedades (contra el 35% en Argentina) pero el tipo medio que pagaron los principales bancos es del 6%.

Hong Kong es el principal paraíso fiscal del mundo bancario: allí los bancos declaran 10.000 millones de euros de utilidades. Junto a los anteriores acumulan el 72% de los beneficios obtenidos por los bancos en paraísos fiscales.

Pero a no creer que esta maniobra es un invento europeo: Delaware, en Estados Unidos, concentra el 60% de los bancos europeos que operan en ese país, y 200 de 479 filiales se domicilian en el mismo edificio: 1209 Orange Street, Wilmington, conocido como el domicilio legal de 285.000 empresas. Delaware es conocido como paraíso fiscal por su secreto bancario y porque no aplica el impuesto a las sociedades que no tienen presencia física allí.

Además los bancos juegan un papel fundamental para la evasión de sus clientes, como se ha visto en los escándalos de Panama Papers y Offshore Leaks. Los bancos suizos UBS y Credit Suisse encabezan la lista de bancos europeos que más empresas offshore han creado, seguidos por HSBC (2.882 creadas) Societe Genérale, Credit Agriocole, BNP Paribas y Santander en Hong Kong, Suiza, Jersey, Bahamas, Luxemburgo, Isla de Man, Reino Unido y Delaware.

En 2014 Credit Suisse fue declarado culpable y pagó una multa de 1.400 millones de dólares por montar un esquema de evasión para sus clientes estadounidenses. El Swiss Lake dejó al descubierto cómo el HSBC pudo haber ayudado potencialmente a unos 100.000 clientes a esconder 180.000 millones de euros entre 2006 y 2007 en cuentas bancarias secretas.

El “capítulo argentino” involucra 2.550 cuentas abiertas entre 1994 y 2006, relacionadas con 3600 clientes por más de 3.500 millones de dólares, lo que lo ubica en el puesto 21 por monto de depósitos, y en el octavo puesto por número de clientes.

El escándalo explotó cuando Francia obtuvo la información a cambio de brindarle asilo al ingeniero de sistemas Herve Falciani, empleado del HSBC hasta 2008, de donde sustrajo el listado de cuentas en negro, ante el pedido de detención de Suiza.

Esto originó el llamado a indagatoria en Argentina de 224 personas por evasión agravada en 2016, una vez que la AFIP obtuviera la lista en 2014. Si bien los medios lo presentaron como una corrección a la “exagerada” denuncia original, la diferencia se debe simplemente que en muchos casos el delito estaba prescripto, ya que estamos hablando de 2005-2006 y a la falta de colaboración de Suiza, que se negó a brindar información; tanto es así que recientemente se dictó el procesamiento y prohibición de salir del país de los 224, y la posibilidad de que se extienda a más casos si Suiza se decide a contestar los exhortos judiciales.

 

Otro capítulo del rol de los bancos en la evasión y lavado se vivió con la filial argentina del BNP Paribas, y su “cueva”, en un juicio que viene desde 2009, estimándose un manejo de más de 900 millones de dólares entre 2000 y 2008. En este caso, en 2015 se solicitó el procesamiento de 14 directivos, lo que se confirmó en 2016, por lo que irán a juicio oral y público. La tesis sostenida por la Fiscalía y que fue validada por el Tribunal, indica que desde el piso 25° del edificio donde funcionaba el BNP se llevaron adelante entre 2000 y 2008 maniobras destinadas a captar clientes con dinero no declarado al fisco. Y que a través de esa oficina, denominada de Clientela Privada Internacional, el banco ofrecía la colocación y administración de esos fondos en el exterior. Para hacerlo, utilizaba sociedades extranjeras, que oficiaban como cuentas de paso para que el dinero culminara en las sucursales que BNP tiene en Suiza, Luxemburgo, Miami, Panamá y Bahamas.

En un mail, uno de los imputados“confiesa”que “el dinero que le está enviando, pareciera que no está declarado ante las autoridades fiscales argentinas, por lo que por favor, no sea demasiado preciso por teléfono, es común intervenir líneas telefónicas para escuchar y controlar personas importantes en Argentina”.

¿Cuáles han sido las consecuencias de estos delitos para HSBC y BNP Paribas en Argentina? El presidente del HSBC Argentina fue removido por el Banco Central, hasta que la Cámara Contenciosa lo repusiera, unos meses después, como si no tuviese nada que ver con la maniobra.

También el Banco Central había fijado multas de 5 millones de dólares al Banco y otro tanto a sus directivos, pero la misma Cámara las anuló.

Para cerrar su proceso ante la justicia norteamericana, en 2012 habían tenido que pagar 1.900 millones de dólares por el mismo delito. El famoso “costo argentino” contra el que se queja la patronal tiene aquí su contracara.

Por su parte, el BNP fue condenado en 2016 por el Banco Central a pagar una multa simbólica de 16,3 millones de pesos, mientras a sus directivos se les impusieron montos igualmente millonarios pero de menor magnitud. Esa sanción fue apelada y se encuentra pendiente de resolución en el fuero contencioso administrativo.

El juez que procesó a los ejecutivos de la entidad, y que debe leer las noticias internacionales, ordenó embargarlos por una cifra récord: más de 12.000 millones de pesos, lo que también está en discusión. Pero ya vimos cómo terminan estas “discusiones”.

Recientemente, la Reserva Federal yanqui multó al BNP Paribas en 246 millones de dólares por “prácticas dudosas” en el mercado cambiario, por la ausencia de controles de sus operadores de divisas; otra muestra de lo barato del “costo argentino”.

En definitiva, el costo para los bancos, de evadir impuestos de ellos y de sus clientes, en Argentina es casi cero.

Es hora de terminar con la usura de los bancos sobre los trabajadores, bajando sus tasas de interés. De que sean los operadores de la evasión y la fuga de divisas. Y también de poner el crédito al servicio del desarrollo del país. Si hasta la banca pública, el Banco Nación, se dedica a acumular LEBACS teniendo en cartera 130.000 millones, lo que le reporta un tercio de sus utilidades. Es hora también que paguen un impuesto extraordinario a los miles de millones de dólares que acumularon estos últimos años. Para que la crisis la paguen los empresarios y ganemos los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Marcelo Giecco

Precandidato a Senador Provincial

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