Los dirigentes de las centrales sindicales no tienen vergüenza

Se les cayó la sotana

Entre lágrimas de cocodrilo y lamentos borincanos, el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, anunció hace unas semanas una marcha antes de las PASO a San Cayetano, que iba a realizarse el 7 de agosto. Estaba organizada junto con la Corriente Federal, integrante de la CGT, cuyo referente es Sergio Palazzo, de la Asociación Bancaria.

No se apresuren: en esa oportunidad dijo que “el sindicalismo está avanzando en la convocatoria” y opinó que la CGT “perdió el rumbo”. Y siguió con sus amenazas cada vez más fuertes: “Estamos en la cuenta regresiva de la definición de una acción de protesta (…)”.

Como avanzar mucho no se los ve y que la CGT “perdió el rumbo”, nos parece realmente lo contrario: lo encontró bajo el ala del gobierno o las distintas variantes del PJ. Están todos bien cubiertos, ¿para qué se van a mojar con la lluvia en las calles?

Tanta combatividad da escalofríos. Lo que no dicen abiertamente Yasky y Cía. es que ellos también están dando vueltas y más vueltas sin llamar a ninguna medida efectiva, ni parcial ni más general, porque “no quieren embarrar la cancha” al gobierno y a la luna de miel electoral.

Por eso hablaron de una marcha a San Cayetano, que es legítima para todos los trabajadores que quieran concurrir por su creencia religiosa. O era justificable cuando llamó Saúl Ubaldini, secretario general de la CGT-Brasil en la última etapa de la dictadura, el 7 de noviembre de 1981, porque eran las primeras luchas generales de los trabajadores, que te tenías que animar a poner un pie en la calle, no estaban claras las consecuencias, qué te podía pasar. No estaba descartada la posibilidad de que si te acercabas a la Casa de Gobierno podías terminar en un campo de detención clandestino o, en el mejor de los casos, en la cárcel de Devoto.

Pero otra cosa muy distinta es que sea útil para enfrentar en las condiciones actuales, frente a un gobierno que no para de firmar decretos y ordenanzas para “ajustar” el salario mínimo, vital y móvil, reducir los derechos de los más desprotegidos como los jubilados o las personas con discapacidad. Y sigue irradiando su sonrisa de felicidad como si el resto del mundo no existiera (el mundo de los trabajadores, por supuesto).

Pero los hechos posteriores lo sacaron de semejante compromiso.

“Desensillar hasta que aclare”

Esta fue la orden del general a su militancia cuando asumió la dictadura de Juan Carlos Onganía el 28 de junio de 1966.

Ahora Cristina, en reunión con los dirigentes de la Corriente Federal, Sergio Palazzo, Héctor Amichetti y Horacio Ghillini, les dijo: “Sé que los trabajadores tienen más que sobradas razones para reclamar, pero también sé que en lugar de llamar a una movilización el 7 de agosto, lo que debemos hacer es convocar a una gran votación el 13 de agosto. (…)” Infogremiales.com.ar, 10/7/17.

El argumento de la dirigente K es que Macri “no escucha las movilizaciones”. Y ella “se hace la sorda” en aras de la gobernabilidad, agregamos nosotros.

Después de estos sabios consejos, los sensibles dirigentes sindicales presentes (y los Yaskys ausentes) se sacaron la sotana y no convocan… a nada.

La lucha de los trabajadores de Pepsico les hizo mostrar la cara

A pesar del “voto de confianza” en el presidente que los integrantes de las 62 Organizaciones Peronistas le manifestaron al ministro de Trabajo, la represión en Pepsico puso contra las cuerdas al sagrado triunvirato. Y llamaron a una conferencia de prensa. Pero siempre en las antípocas de nuestras necesidades, llamaron a… un plenario nacional el 28 de julio para elaborar un documento y a una movilización para el 22 de agosto. Porque no quieren enturbiar las PASO y coincide con la fecha que se cumple un año de la conformación del triunvirato.

¡Además quieren que festejemos su cumpleaños! ¡Su chamuyo ya no se lo cree ningún trabajador!

¡Doblemente traidores! ¡Defensores de Macri y de sus sillones!

En estos días Pablo Moyano se puso el traje de “combativo” y manifestó que el viernes va a proponer un paro general, que la CGT tiene que ocupar el lugar que le corresponde. No por hacer esta declaración, dejó de elogiar la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires… Pero aclaró que vota en Capital y va a votar la lista de Gustavo Vera y va a cortar boleta sin incluir a Moreno. ¿Qué nos quiere vender este Moyano (h)?

Pero, ¡ojo! no “desensillen” tanto que el panorama está cada vez más oscuro para los trabajadores y el pueblo… Y se puede poner más oscuro para Macri, sus CEOs y sus defensores desde las podridas estructuras de las centrales, cuando los trabajadores sigan los pasos del rechazo al 2×1, de Pepsico, de la lucha en las calles hasta torcerles el brazo.

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