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La lucha por derogar las PASO debe venir de los trabajadores y la izquierda

Macri salió con todo a anunciar que este mismo año, después de las elecciones de octubre, intentará poner fin a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Rápidamente queremos aclarar que el ángulo desde el que el presidente encara el tema es opuesto al que abordamos desde el Nuevo MAS en nuestra denuncia a la ley electoral vigente, impulsada por el kirchnerismo después de su derrota en 2009.

En la avanzada del macrismo lo que hay de fondo es un intento de recortar aún más la participación electoral de los trabajadores y los sectores populares. Recordemos que hace unos meses la propia vicepresidenta Gabriela Michetti se sinceró al sostener que “habría que eliminar las elecciones de medio término”. Después Lanata empezó una campaña en esa dirección. Intentan consagrar el derecho al ajuste sin siquiera el plebiscito que significa, por ejemplo en este caso, una elección legislativa. Buscan reforzar la elección presidencial como un ámbito de mentiras y engaños en el que todo vale para ganar y desde allí silenciar la oposición al brutal ataque, del que por supuesto no se habla una palabra en tiempos de campaña, en nombre de la decisión democrática consagrada por las urnas. El viejo mecanismo tramposo de la democracia de los ricos llevado a su máxima expresión.

Si quedara alguna duda de que esta ofensiva hacia las PASO de Macri viene por derecha, hay que ampliar la vista un poco y observar cómo el gobierno argentino es parte de los que sostienen al antidemocrático y repudiado  gobierno de Temer en Brasil.

Al igual que su colega brasileño, Macri quiere un régimen en el que cada vez se pase menos por las urnas para que aún en ese terreno, que no es el de las democracia de los trabajadores sino el de la democracia de los ricos, se pueda expresar el rechazo popular a su rumbo en favor del imperialismo y los empresarios.

En su rechazo a las PASO, Macri utiliza en primer lugar el argumento con el que embate contra todo, el del ajuste: “no puede ser que gastemos 2.500 millones de pesos, sería mejor utilizar esa plata en otras cosas”, afirma. En realidad, Macri busca, como en Estados Unidos, blanquear el financiamiento privado a las campañas con lo cual, sólo quienes respondan a los empresarios que los banquen podrán contar con medios para hacer campañas. Al mismo tiempo, intentarán avanzar sobre el actual sistema de spots gratuitos, una de las concesiones democráticas que puso el kirchnerismo cuando avanzó con las antidemocráticas PASO.

Por el otro lado, su intento de mostrarse favorable a “ajustar a los políticos” es pura hipocresía que se choca con la realidad cuando su gobierno cierra filas junto a los otros bloques patronales contra el repudio popular ante cada dietazo que se autoaplican funcionarios y legisladores.

El otro ángulo de Macri es la crítica a que se gasta en las PASO que no se usan, montado en la contradicción de que quien impulsó las PASO, el kirchnerismo, se niega a usarlas en su espacio con Randazzo.

La realidad es que el propio Macri sabe que no será tan fácil barrer las PASO porque el sistema de partidos no está relegitimado y precisan de mecanismos para evitar que los roces en cada sector político patronal terminen en más fragmentación.  El propio radicalismo hoy es defensor de las PASO porque quiere evitar terminar de ser absorbido del todo por el PRO.

Sin ir más lejos, en la Capital Federal, Cambiemos va dividido entre la lista macrista encabezada por Carrió y la del radicalismo que postula a Lousteau. Un sector importante del radicalismo presentó lista propia en Córdoba donde Cambiemos si recurre a las PASO con dos candidaturas.

De confirmarse que Cambiemos tendrá un voto opositor masivo subproducto de la bronca contra este gobierno de ricos, no le será fácil al macrismo patear el tablero del régimen político que hace tantos años los patrones y sus partidos quieren poner en pie.

Nuestra oposición a las PASO es desde un lugar opuesto, apostamos a desenmascarar ante las masas a las fuerzas políticas patronales y estamos en contra de la política estatal de  ayudar a sostenerlas, y rechazamos la proscripción del piso del 1,5 con el que buscan dejar afuera a las fuerzas de izquierda. Nos oponemos a las PASO al mismo tiempo que impulsamos la mayor participación de los trabajadores, las mujeres y la juventud en las elecciones pero también en el día a día de la lucha de clases, en el fortalecimiento de las organizaciones que se dan para la pelea en donde se practica todos los días la verdadera democracia basada en asambleas en la perspectiva de otro sistema, el socialismo.

Ariel Orbuch

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