“Si la dinámica movilizadora –más específicamente en materia reivindicativa- se cortó en seco luego del 6 de abril, es por pura exclusividad de la burocracia. Una muestra de esto es como en otros terrenos –el democrático y el del movimiento de mujeres- la cosa sigue, mostrando el dinamismo de la actual coyuntura; el carácter ‘mixto’ que eventualmente tendrá una  campaña electoral cruzada por procesos de movilización (aunque esto habrá que ir viéndolo en concreto).” (Una nueva coyuntura, SoB N° 425, 11/5/17)

Aunque no lo hayan escrito o expresado en palabras, los trabajadores tienen claro este hecho de la realidad: la burocracia “nos cortó las piernas” (parafraseando a nuestro ídolo futbolístico). Quien no lo tiene del todo claro, lo intuye, lo “olfatea” en el ambiente.

Pero, ¿es imprescindible que tengamos que depender de ella, llámense moyanistas, nuevo triunvirato, la “renovación”, o lo que sea?

Estructuras sólidas, si las hay, al servicio de la patronal en su conjunto

Una estructura histórica, amasada durante más de seis décadas ya pasa a ser una institución. Institución que “renueva” autoridades con el voto de los trabajadores. Pero voten el 10% de los trabajadores afiliados, sean impugnadas listas opositoras con argumentos legales (las sagradas escrituras de los estatutos sindicales) o con piñas o despidos, no es patrimonio del saber colectivo de los trabajadores. “Ganó Luis Barrionuevo el sindicato de los gastronómicos”… “¿Y quién va a ganar si hace 29 años que está?”

Lo que sí es saber colectivo de los trabajadores es que cada uno de ellos aporta su cuota para la obra social y para el sindicato el que está afiliado y que tiene que andar bien con el delegado o el dirigente sindical, sino te “buchonea” a la patronal. En el conjunto del movimiento obrero (salvo minúsculas excepciones) es así.

Y a semejante institución aceitada (por oficio y por millones de $$) y pérfida no se la puede tirar de la noche a la mañana. Ni con una rebelión aislada, por más heroica que sea.

¿Eso significa que no hay que rebelarse, que es imposible modificar esa realidad? Se puede modificar con hechos parciales, pero importantes, como fue la exigencia de paro general de este año que se vieron obligados a convocarlo. Como fueron las experiencias de las Coordinadores Interfabriles en los 70 o el Sindicato clasista de la Construcción en Neuquén en los 80, como así también importantes experiencias de recomposición a partir del Argentinazo del 2001, donde el activismo independiente conquistó delegados y comisiones internas. Y se puede ir modificando esa realidad en términos más globales, de contenido, construyendo una alternativa. Una alternativa de los de abajo, pero ¡ojo! no sólo sindical, sino quedaremos atrapados nuevamente por estos sátrapas.

Una alternativa que comienza por transformar una molécula para llegar al conjunto del cuerpo. Con una lucha paciente, entre bastidores, participando de las instancias legales (como las elecciones a comisión interna o gremio si hay posibilidades) y también construyendo espacios “propios” donde se pueda debatir libremente, sin “buchones” ni alcahuetes patronales al acecho. Una organización sólo nuestra.

Cómo aprovechar la campaña electoral para fortalecer esta pelea

Como dijimos anteriormente, esta pelea es también política. Rodolfo Daer se pasó del Frente Renovador a apoyar a Florencio Randazzo. Y asegura que la mayoría de los dirigentes cegetistas van por ese camino. Ellos se pasan de un partido patronal a otro como quien cruza una esquina. Pero nunca doblan la esquina para el lado nuestro.

Si aprovechamos la campaña para fortalecer la fuerza de los de abajo, hacer conocer nuestros reclamos, nuestro Plan B en contra del plan de superexplotación de Macri, los empresarios y el imperialismo, avanzaremos también en la lucha contra la burocracia, que es quien custodia sus intereses. Podremos avanzar en que se visibilicen nuestros intereses y estaremos en mejores condiciones para dialogar con otros trabajadores, intercambiar experiencias, unirnos en demandas comunes. Le podremos imponer un buen puñetazo que la ponga contra las cuerdas. Y después seguiremos hasta dejarla knock-out.

Al servicio de esta pelea sin cuartel están las candidaturas de nuestra compañera Manuela Castañeira y todo/as lo/as compañero/as trabajadore/as y jóvenes que van a difundir (hasta quedar afónicos) la voz de los de abajo.

Ana Vázquez

 

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