El viernes 12 de mayo, se escucharon en las calles de Buenos Aires, frente a la Embajada de Venezuela, los gritos de “¡Fuera Maduro!”.

La destitución de Maduro es la consigna lanzada hace meses desde la cúspide del ministerio de colonias de EEUU –la OEA (Organización de Estados Americanos)– por su secretario general, Luis Almagro… que hace simplemente de vocero latino del Departamento de Estado.

Y es también la consigna que repiten las manifestaciones y “guarimbas” que salen de los barrios ricos del Este de Caracas para cortar la autopista que recorre de punta a punta la ciudad… Las únicas movilizaciones venezolanas que registran los grandes medios globales como la CNN y que exaltan a coro los diarios “imparciales”, que nunca mienten, como La Nación o Clarín en Argentina, O Globo en Brasil, etc., etc.

Lo notable es que en Buenos Aires el grupo que se dio cita frente a la Embajada venezolana con carteles que exigían “¡Fuera Maduro!”, no era ni del PRO ni tampoco socialmente del chetaje de Recoleta y Barrio Norte que recientemente salió a manifestar su apoyo a Macri.

El acto pro derrocamiento del presidente venezolano lo convocó Izquierda Socialista (IS),  una de las tres organizaciones que componen el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). Además en ese acto habló Juan Carlos Giordano, diputado nacional que hoy representa en el parlamento a todo el FIT.

Hasta ahora, que sepamos, ninguna de las otras dos organizaciones que componen el FIT –el PTS y el PO– ha salido a deslindarse de este acto por “¡Fuera Maduro!”. Y, en materia política, el refrán “quien calla, otorga” tiene mucha validez. El silencio que el PTS y PO mantienen hasta ahora sobre esta “movilización” de su socio es atronador. Sería bueno que aclarasen los tantos… o sea, si el FIT en su conjunto apoya o no la campaña de “¡Fuera Maduro!”.

¡Fuera Maduro!… ¿y que venga, quién?

Pero este escandaloso acto de “izquierda” –alabado por Clarín y presidido por la consigna que agitan la OEA y la burguesía “escuálida”, tradicional, venezolana–, merece reflexiones más amplias. Es que Izquierda Socialista de Argentina y su partido afín en Venezuela –el PSL (Partido Socialismo y Libertad) [1] – dan un ejemplo mundial de algunas de las peores faltas que pueden cometer organizaciones que simultáneamente se reivindican “socialistas” y hasta revolucionarias.

En un periódico del mes pasado –SoB Nº 420, 07/04/2017– señalábamos dos errores “simétricos” que se dan en la izquierda en relación a la crisis de Venezuela.

Para algunos, la defensa de Venezuela frente a cualquier intromisión del imperialismo yanqui y de la burguesía opositora tradicional, implica automáticamente callarse la boca ante las barbaridades y desastres del gobierno de Maduro y la situación atroz que por su culpa están pasando las masas trabajadoras y populares. Miran para otro lado, mientras Maduro y su gente destruyen todo y pavimentan así el camino a la peor reacción, al regreso al poder de la tradicional burguesía “pitiyanqui”. En general, esta suele ser la actitud de las corrientes castro-chavistas y sus ideólogos.

Pero también, en el campo de la izquierda y el “progresismo”, hay una posición “opuesta” pero no menos equivocada. Se denuncia la grave situación venezolana y se critica a su gobierno… pero se procede como si fuese un planeta que girase solo en el espacio. No existen el imperialismo, ni tampoco los operativos intervencionistas de sus instrumentos, como la OEA. También se ignora o subestima el gravísimo peligro de que sean los representantes políticos de esa burguesía tradicional venezolana –reaccionaria y cipaya al extremo– los que han ido capitalizando principalmente el rechazo a la calamidad de Maduro y su gobierno.

Es que hoy decir simplemente “¡Fuera Maduro!” –como hacen los organizadores del acto frente a la Embajada– implica abrir las puertas a que el poder lo tomen Capriles y su pandilla de agentes del imperialismo yanqui y de lo más podrido de la lumpenburguesía que administraba la “Venezuela Saudita” antes de Chávez. ¡Implica reclamar que vuelva la sumisión a Washington, junto a las 31 familias asociadas al capital imperialista que mandaban en el país y se embolsaban la renta petrolera!

Los Capriles son una de las principales de ese puñado de familias oligárquicas, dueñas casi absolutas de Venezuela… y que en buena medida lo siguen siendo, porque el chavismo no hizo ninguna revolución en serio, barriendo y expropiando a esa mugre explotadora y colonial. Y no es casual que ése y otros “apellidos ilustres” sean los que encabezan desde el primer momento la marea opositora de derecha.

Insistimos, la corriente que componen el PSL de Venezuela e IS de Argentina no tienen ninguna política ni consigna que sea no sólo una alternativa a Maduro y el PSUV, sino también al peligro de su reemplazo por una oposición patronal oligárquica y sirviente incondicional de EEUU. Para ellos, todo se soluciona si se hace realidad el “¡Fuera Maduro!”. Es decir, la consigna de la OEA y del Departamento de Estado.

Es verdad que la situación de desmoralización de amplios sectores de masas, especialmente de la clase obrera, ha hecho difícil el desarrollo de una alternativa que sea independiente, tanto del chavismo como de la oposición patronal encabezada por Capriles y promovida por Washington. ¡Pero eso no puede ser un justificativo para levantar la consigna del imperialismo yanqui (¡Fuera Maduro!), como hacen los organizadores del acto del 12 de mayo, y no alertar que si Maduro se va para que venga Capriles, la situación será igual o peor para los trabajadores!!! ¡Y que además Venezuela volverá a ser una miserable colonia del Caribe, la región que el imperialismo yanqui considera explícitamente su “patio trasero”!

Por el contrario, en una situación como la de Venezuela, si hay un deber para una corriente que se dice “socialista” e incluso “revolucionaria” es el de decir la verdad, por dura y desagradable que sea. Es decir bien claro que si se va Maduro para que venga Capriles, será como salir de la sartén para caer en el fuego.

El reclamo de una verdadera Asamblea Constituyente democrática y revolucionaria sintetiza esa otra política… el camino a una alternativa independiente que además podría sintonizar con la inquietud generalizada que existe entre las masas por el rumbo del país

A su modo, el fraude de la “Constituyente” de Maduro es un intento de aprovechar esa justificada inquietud popular de hacer cambios, de mejorar la situación… pero para burlarla mediante una farsa antidemocrática.

Los luchadores que no quieran ser furgón de cola de Maduro ni idiotas útiles al servicio de Capriles, deberían tomarla como bandera.

Rafael Salinas

Notas:

1.- Izquierda Socialista (IS) de Argentina y el Partido Socialismo y Libertad (PSL) de Venezuela integran la Unidad Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI).


La peligrosa lógica del “vale todo”

Detrás del acto pro-escuálidos que comentamos, hay una larga y deplorable deriva política de esa corriente. Ahora desemboca en el pleno apoyo a la consigna golpista que enarbolan la derecha venezolana y sus patrocinadores de Washington.

Aquí no podemos examinar detalladamente el curso de la corriente política –hoy llamada PSL [1] – que en Venezuela está asociada a Izquierda Socialista de Argentina, en el marco de la UIT-CI. Pero sí conviene recordar algunos hechos emparentados con lo sucedido, que son los antecedentes de que hoy agiten la bandera del derrocamiento de Maduro, cuando sólo lo reemplazaría un Capriles.

Digamos, en primer lugar, que buena parte de los dirigentes del actual PSL venezolano fueron inicialmente fervorosos e incondicionales seguidores de Chávez. Entre ellos se cuentan varios importantes dirigentes obreros luchadores y clasistas como Orlando Chirino, que jugó un papel relevante en varios momentos críticos del chavismo, como el intento de golpe de Estado militar de abril del 2002, el boicot petrolero-patronal de 2002/2003, etc.

Pero esto desembocó tiempo después en una crisis con Chávez y una justificada ruptura. Es que el chavismo, como todos los movimientos nacional-populistas de América Latina y otros continentes, pretendió estatizar y controlar verticalmente al movimiento obrero, tratando de imponer burocracias a sus órdenes que garanticen el sometimiento de los trabajadores. [2]

Esos gobiernos, aunque tengan contradicciones, roces y a veces duros enfrentamientos con otros sectores patronales y Estados imperialistas, siguen siendo patronales hasta la médula. No son anticapitalistas ni menos aun “socialistas”, como Chávez y tantos otros se proclamaron.

Sin embargo, eso no implica que para hacerles frente con una política independiente y de clase, haya que ignorar sus contradicciones y diferencias con gobiernos burgueses “normales” y con los imperialismos. Tampoco que esa oposición política se haga del brazo de sus enemigos de derecha, como es el caso de los escuálidos venezolanos.

Lamentablemente, eso es lo que sucede en Venezuela con el PSL. Si antes de la ruptura con Chávez hubo un seguimiento prácticamente incondicional al “comandante”, luego la política de quienes encabezan hoy el PSL asumió las formas de un “vale todo” contra el chavismo. Es decir, teniendo cada vez menos en cuenta las fronteras de clase y/o políticas que separan netamente a los socialistas revolucionarios de los burócratas sindicales y las corrientes políticas de derecha, aunque sean “opositores”.

Sería largo hacer la historia de ese “vale todo”. Sólo recordaremos dos hechos que lo retratan de pies a cabeza.

El primero, fue la larga asociación con el FADESS (Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato). El FADESS fue formado por un grupo de burócratas sindicales dirigidos por Froilán Barrios, provenientes de la vieja y desprestigiada CTV. A él se unió Chirino, gran figura político-sindical, que se hizo nacionalmente famosa en los primeros y agitados años del chavismo, en los que fue derrotado el intento de golpe y luego el lock out petrolero.

Pero, en ese frente con el FADESS, quien salió ganando no fue el socialismo revolucionario sino, por supuesto, Barrios y su cortejo. Por un lado, la figura de Chirino vino a “blanquear” a estos sindicalistas burocráticos provenientes de la desprestigiada CTV. Por el otro, finalmente, nada se ganó para la izquierda revolucionaria, ni tampoco el FADESS fue una herramienta para impulsar las luchas ni aglutinar a los activistas más combativos.

Froilán Barrios y el grupo de burócratas que lo acompañaba en FADESS siguieron adhiriendo políticamente a la MUD (Mesa de Unidad Democrática), la coalición de derecha que dirige Capriles y que hoy encabeza el intento de derribar a Maduro. Nunca torcieron un milímetro hacia la izquierda. Además, aunque en ruptura con la CTV, el FADESS en todos los actos, movilizaciones y el 1º de Mayo siguió marchando con esa central y sus burócratas, algo revitalizados gracias al desastre del chavismo. Finalmente, Froilán Barrios y FADESS pidieron en diciembre pasado el retorno al hogar, es decir, a la súper-burocrática pero “opositora” CTV.

¿De qué sirvió incinerar una figura como la Chirino, para establecer semejante “unidad de acción” y hacer de vocero de pandillas burocráticas de derecha como la de Froilán Barrios? [3]

El “vale todo” sin fronteras programáticas ni de clase que la UIT y sus secciones han establecido en relación al chavismo y sus opositores de derecha, daría para escribir un libro. Pero finalicemos con un hecho que no requiere de mayor comentario.

En mayo de 2012, una colateral de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (VenAmCham) organizó un Foro en la ciudad industrial de Valencia, que se difundió profusamente en los medios.

¿Cuál era el tema de ese Foro? El combate contra la “Reforma a la Ley Orgánica del Trabajo” que imponía el chavismo. La crónica publicada por el diario de Valencia “El Carabobeño” (10/05/2012) registra los clamores contra el gobierno de Chávez por semejante ley que molestaba los bolsillos patronales. Diversos representantes de empresas explicaron cómo reducía la jornada laboral y que además implicaba un aumento del 20% de los costos salariales, etc., etc.

¿Quién cerró este Foro? Pues nada menos que un dúo de dirigentes sindicales, a saber Froilán Barrios y Orlando Chirino.

¿Qué hicieron? ¿Enfrentaron a los representantes patronales opuestos a la reducción de la jornada y los aumentos de salarios, denunciaron la explotación que hacen de la clase trabajadora? En ese Foro de una colateral de la Embajada de EEUU, ¿denunciaron el dominio que conserva el imperialismo yanqui en América Latina?

¡Nada de eso! Barrios y Chirino se unieron al rechazo de la ley chavista… aunque pegando por otro costado… a saber la creación en las empresas de Consejos de Trabajadores que podrían ser un “arma política para mutilar las organizaciones sindicales…” ¿Qué tal? ¡No me toquen el sillón!

Pero hoy lo importante es entender la lógica política de semejante “unidad de acción”… con los representantes patronales convocados allí por la VenAmCham. Es la misma que la del acto de “¡Fuera Maduro!” ante la Embajada venezolana en Buenos Aires. Es el “vale todo”.

Notas:

1.- Antes del 2012 se denominaba Unidad Socialista de Izquierda.

2.- Los trabajadores venezolanos, ya contaban con el precedente de una burocracia similar, la de la CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela) que era el brazo sindical de Acción Democrática, partido socialdemócrata que antes de Chávez se turnaba en el poder con los socialcristianos de Copei.

3.- Para una caracterización política de Froilán Barrios, bastaría un sólo dato. Públicamente aplaudió el golpe militar en Honduras que derrocó al presidente Manuel Zelaya en junio de 2009 [Ver Froilán A. Barrios, “Honduras ¿Golpe o Contragolpe?”, analitica.com, 07/07/2009]. Su argumento fue que, gracias a ese golpe de Estado, se impedía en Honduras la implantación de un gobierno como el de Chávez. Sus posiciones políticas locales no eran mejores. En el diario El Nacional (23/03/2009) Barrios clamaba contra “los atropellos ejecutados contra el sector privado; de invasión de haciendas en producción, de toma de fábricas…” ¿Cómo es posible que, en nombre del enfrentamiento al chavismo, se haya podido mantener durante años un frente único permanente con semejante personaje?

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