Desde la agrupación Carlos Fuentealba venimos diciendo que la lucha es una lucha nacional contra la política del gobierno de Macri y los gobernadores que quieren rebajar el salario docente, aplicarnos una derrota, no sólo para tomarnos como ejemplo de las paritarias, sino también para destruir definitivamente nuestra maltrecha educación pública, y sacar de la calle la protesta social.

Esto es muy claro por las múltiples provocaciones que hemos venido sufriendo: el ninguneo de la paritaria nacional, de la educación pública y la violenta represión cuando la directiva de CTERA intentaba instalar la escuela itinerante en la Plaza de los dos Congresos.

Pero si el gobierno está firme en su política, los docentes hemos dado muestras de una gran disposición a la lucha, ello quedó evidenciado en el conjunto de medidas que hemos llevado adelante y en particular el gran paro con movilización en repudio a la represión sufrida.

El gran problema que tenemos es la conducción celeste, que en lugar de aprovechar para reencauzar el conflicto poniendo nuevamente el reclamo salarial en el centro a nivel nacional, profundizó el camino de la desmovilización realizando arreglos provinciales en forma separada y la conducción de la celeste de nuestra provincia fue la primera en firmar el acuerdo del 19,5% del gobierno de de Macri-Schiaretti.

La amplia mayoría de la docencia rechazó la propuesta del gobierno

En Córdoba el mismo día de la marcha contra la represión acordaron una propuesta miserable y tramposa, que dieron a conocer como “superadora” justo antes del fin de semana largo, instalando en la opinión pública que el arreglo era inminente. Al mismo tiempo hacían campaña en todo el interior con que “no será demasiado, pero no queda otra que agarrarlo a menos que estemos dispuestos a un paro por tiempo indeterminado”. Muchos compañeros después de los descuentos aplicados y al ver que esta conducción quería agarrar sí o sí, optaron por la aceptación.

De esta forma lograron asegurarse los departamentos más pequeños, por mayoría y sin ningún entusiasmo, mientras que en las ciudades más grandes crecía el rechazo y la indignación, lo cual los llevó a realizar todo tipo de maniobras. En la asamblea de capital, por ejemplo, al perder la votación por la presidencia y ver que el rechazo venía muy fuerte, manotearon el micrófono, se robaron el libro de actas e intentaron vaciar la asamblea llamando a los delegados a retirarse. Esto les salió muy mal porque los delegados en su mayoría decidieron quedarse en la asamblea y defender el mandato de sus escuelas, lo que obligó a Mario Sosa secretario general de la UEPC Capital a permanecer en la mesa, lográndose luego una contundente votación por el rechazo.

Era tanta la bronca que se respiraba en la asamblea de delegados de Córdoba Capital que Monserrat, el Secretario General, se retiró apenas la conducción perdió la presidencia.

El rechazo también se impuso en los departamentos de Colón, Río Cuarto, General San Martin y San Alberto, pero al no ser proporcional el número de delegados departamentales al número de docentes de cada departamento, prima la votación de los departamentos chicos y gana la asamblea una posición que en la realidad es minoritaria.

Finalmente, en la asamblea provincial se votó la aceptación de esta propuesta que consiste en el 19.5% en la que incluyen una parte de las deudas de 2015 y 2016 más lo que aporta nación (FONID y material didáctico), a eso hay que sumar la reducción de nuestro aporte jubilatorio en un 3,5% (que funciona como un autoaumento) con lo que llega al mentiroso 24.5%.

Ahora a organizar la bronca.

En las escuelas el estado de ánimo va de la indignación a la desmoralización. Pero no hay que dejar de ver que un amplio sector de las y los docentes en este largo camino de experiencia de enfrentar al gobierno, y a su vez con las direcciones burocráticas de nuestro sindicato, ya empezaron a sacar conclusiones políticas y sindicales. De este modo va creciendo la convicción de que es imperativo sacarnos a esta conducción de encima para poder mínimamente defender nuestro salario, las condiciones de trabajo y la educación pública. Esto coloca una responsabilidad a las agrupaciones de la oposición de poder dar cauce a este sentimiento. Desde la Agrupación Carlos Fuentealba nos comprometemos desde ya a seguir poniendo nuestras energías y nuestra militancia al servicio de esta tarea.

Agrupación Carlos Fuentealba Córdoba

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