Respuesta a los compañeros de la regional Santa Fe del MST

Por Fernando Dantés

Los compañeros del MST de Santa Fe han considerado oportuno responder a nuestros cuestionamientos de su participación en el “Frente Social y Popular” liderado por Carlos Del Frade en dicha provincia. Este debate es completamente necesario. Desde el Nuevo MAS hemos impulsado la creación de Izquierda al Frente por el Socialismo como una herramienta de unidad… con independencia de clase. Sin esta última condición, un marxista no puede dar ni medio paso táctico. Toda orientación ocasional y de coyuntura está y debe estar subordinada a una perspectiva estratégica: la ruptura de los trabajadores con los partidos y el régimen político capitalista. Desde ese punto de vista, consideramos que su respuesta sólo pone en evidencia que ese camino no tiene ningún atajo, ni desvío, ni camino recto en el FSP.

Los compañeros lo hacen al decir: “Nosotros creemos en la verdadera tradición del leninismo y el trotskismo”. Celebramos esta afirmación de los compañeros del MST, quienes en algunas oportunidades trataron de “dogmática” esa perspectiva sostenida a rajatabla por organizaciones como la nuestra. No obstante, nos parece claro que toda su argumentación demuestra que no estarían haciendo esto correctamente. Dedicaremos las siguientes líneas a explicar por qué.

¿Cómo caracterizar a una organización política?

Los compañeros parten de criticar que tendríamos una caracterización equivocada al calificar al FSP de “centroziquierdista” y que, en consecuencia, nuestra política de no integrarlo sería incorrecta.

Dicen: “Para comenzar, lo primero a definir y recordar es una cuestión central de Santa Fe; es una provincia dirigida hace diez años por una fuerza proveniente de la centroizquierda (el PS) aliada a la UCR, y a su vez tiene a otro actor político importante, el kirchnerismo, que también intenta ocupar el espacio de centroizquierda. En medio de esta realidad, el FSP es una construcción plural que enfrenta a diario al gobierno burgués del PS-UCR que mantiene en Santa Fe y en Rosario en particular, un discurso socialdemócrata para hacer pasar su ajuste. En ese contexto los compañeros del Nuevo MAS dicen que integramos: ‘un frente de centroizquierda como es el Frente Social y Popular (FSP)’. Es una definición incorrecta, porque el frente encabezado por Del Frade como diputado provincial está ubicado a la izquierda de todas las variantes del régimen político santafesino, incluida la centroizquierda, siendo un reconocido periodista de izquierda con larga trayectoria de denuncias contra el régimen santafesino.”

Entonces, los compañeros afirman que el FSP es “de izquierda” porque está a la izquierda de la centroizquierda gobernante. Nosotros podríamos responder que el FSP está más a la derecha que la “izquierda” sin haber avanzado ni un milímetro en el debate. Es evidente que siguiendo este rumbo todo se embrolla, que estos conceptos son demasiado laxos para ayudar a clarificar. Si miramos otros países, europeos en particular, la “izquierda” es gubernamental y neoliberal, y lo que en Argentina es “izquierda” allí sería calificado de “extrema izquierda”. Llegado este punto se hace necesario que a las categorías políticas de “izquierda” y “centroizquierda” las remplacemos por definiciones más precisas: definiciones de clase.

En los párrafos siguientes, el MST polemiza con nosotros con una larga lista de luchas en las que el FSP habría participado para demostrar que el mismo es “de izquierda”. Empecemos por ahí. Participar y apoyar luchas de trabajadores o contra el gatillo fácil no convierte a nadie automáticamente en un partido de independencia de clase. A lo sumo habla de que en el FSP hay compañeros y organizaciones con los que se pueden compartir algunas trincheras de lucha. Nada más. El autor del artículo que reseñamos se apoya en esto para decir que “enfrentar las políticas de la burguesía santafesina y defender las luchas obreras, como lo venimos haciendo desde el FSP, es parte de defender la independencia de clase.” No podría ser más preciso, “es parte”, sólo una parte. Defender la independencia de clase es mucho más que eso.

El apoyo a las luchas no es, ni ha sido nunca, monopolio exclusivo de los socialistas que defienden la independencia de clase. Lo que distingue a éstos de otros es que lo hacen con la perspectiva de que las amplias masas rompan con los capitalistas, sus partidos y su régimen político. Es perfectamente posible participar de las luchas, inclusive con la perspectiva de que triunfen, pero con la convicción de que dicha lucha no sobrepase los límites de la legalidad burguesa. Podríamos escribir libros enteros dando ejemplos. ¿Acaso el kirchnerismo no “apoyó” el paro de la CGT? ¿No “apoyó” el macrismo los paros generales contra el gobierno anterior? Aún más: ¿no es la burocracia sindical la organización con más raíces y peso dirigente en las luchas obreras? Sí, sí y sí. Pongamos un ejemplo: en el FSP participa un sector orgánico de la burocracia sindical, el michelismo, y militantes sindicales referenciados con De Gennaro. Éstos, teniendo una amplia participación “en las luchas” han sido siempre una herramienta para canalizar las mismas y que no desborden los intereses de los capitalistas. O acaso no fueron ellos, entre otros, quienes llamaron a no movilizarse el 20 de Diciembre del 2001.

Los partidos marxistas no somos meros sindicalistas que “apoyan las luchas y denuncian la política de los partidos burgueses”. Eso puede hacerlo cualquier oportunista o pequeño burgués. Nosotros hacemos política desde los intereses de la clase obrera. Esto significa que intervenimos, no sólo para denunciar a tal o cual gobierno (que hay que hacerlo, por supuesto) sino para que los trabajadores aprendan a diferenciar sus intereses de los de la burguesía y reconozcan como su enemigo al conjunto del régimen político patronal. Eso es lo que el FSP no hace ni desea.

“¿Podrían decirnos en dónde se tuvo una política de colaboración de clases?” nos preguntan los compañeros. Sí, podemos.  La colaboración de clase no pasa por lo meramente sindical, pasa también por la relación con el régimen político. Y ahí hay varios ejemplos a constatar. En primer lugar, después de haber ingresado a la Cámara de Diputados provincial, votaron al ex gobernador Bonfatti como su presidente; luego, en ocasión de un discurso del gobernador Lifschitz, el principal referente del FSP, Del Frade, declaró su apoyo a varios de sus dichos. Una política “de independencia de clase” no apoya jamás a un representante de los capitalistas ni en sus dichos ni en sus hechos. Los políticos patronales nunca dicen algo “correcto” si no es para engatusar a los trabajadores, el deber de todo representante de los trabajadores es develar dónde está el engaño.

Por otro lado, Carlos Del Frade ha apoyado sucesivamente a diversos candidatos presidenciales que han demostrado ser la pata izquierda del régimen político burgués. De Gennaro, Solanas, etc. Bien saben los compañeros del MST que esto no fue parte de alguna táctica equivocada. Él defiende “la democracia” en general (es decir el régimen burgués) como único horizonte posible: esto es la democracia capitalista. Otro importante ejemplo es que en el ballotage presidencial de noviembre del 2015, el periodista-diputado llamó a votar a Scioli. El voto en blanco y la campaña por él era parte de una política que señalaba que hay otro horizonte más allá de la democracia burguesa. La estrategia de Del Frade y de las organizaciones abrumadoramente mayoritarias del FSP (el PCR y Patria Grande) es no romper radicalmente con el régimen político capitalista. Buscan gobernar con él y a través de él.

Sigamos. El FSP no se referencia en ninguna clase en particular. Puede apoyar las luchas obreras, así como colaborar con fuerzas políticas capitalistas; no habla (salvo ocasionalmente el MST) de independencia de los trabajadores, muchos menos aplica una política en ese sentido. Del Frade, se “planta” como algo puramente “político popular” que no representa a ninguna clase en particular. Esta ubicación, por las condiciones propias de esta sociedad capitalista, si no es directamente burguesas ni obreras por su política y por su composición, es pequeño burguesas. En este sentido es que podemos caracterizar al FSP como reformista, pequeñoburgués y de conciliación política de clase.

Pasemos a otro problema grave del artículo del MST. Dicen los compañeros: “…Nosotros compartimos que algunos integrantes del frente tienen el proyecto de llevar al FSP más hacia la centroizquierda y lógicamente no estamos de acuerdo, pero eso hasta ahora no ha sucedido. Entonces lo que determina al frente hoy es su programa, su accionar y el rol activo del diputado y principal referente, y no las intenciones de una u otra fuerza.” Y, más adelante: “Dicho todo esto, el futuro del FSP está por verse, es abierto y parte de una disputa política concreta, porque efectivamente conviven en su seno distintos proyectos. Pueden fortalecerse sus posiciones a izquierda o más adelante fortalecerse tendencias más moderadas y equivocadas, e incluso que sectores quieren llevar el proyecto hacia un acuerdo con alguna de las variantes de centroizquierda. En ese caso por supuesto nuestro partido no acompañará ese curso y lo enfrentará. Habrá que ir viendo en la realidad y dar una pelea política para evitar un curso negativo.”

Estas líneas tienen el grave problema de que esquivan al bulto de la realidad. El FSP ha sido construido fundamentalmente alrededor de la figura de Carlos Del Frade con el apoyo de varias organizaciones, las más importantes de las cuales son el PCR (la única que tiene un diputado aparte de Del Frade) y Patria Grande. Con Del Frade surge y con él cae. El MST sabe muy bien que esto es así. Para hacer una discusión política seria hasta el final, es necesario decir las cosas como son. La realidad es que Del Frade está llevando un curso acelerado de acuerdo electoral y político con fuerzas de la “centroizquierda” burguesa. En particular con sectores desplazados del gobierno santafesino liderados por el “socialista” Rubén Giustianiani, y el “radical” Palo Oliver. En declaraciones aparecidas en Página 12 el 6 de marzo del corriente año, Del Frade declara que: “Lo hemos charlado desde que empezamos, ahora está más fuerte la idea del interbloque para distintos temas y lo electoral muchísimo mejor todavía”.

Los compañeros del MST ya deberían haber aprendido de sus diversas experiencias fallidas con “la izquierda” y el “progresismo” que éste no es un error sino una consecuencia natural del derrotero del reformismo pequeñoburgués: Pino Solanas terminó en el FA-UNEN con Carrió, la UCR y Prat Gay. Luis Juez… ¡con el PRO! Depositar expectativas, como hace el MST, en frentes con organizaciones de este tipo y caracterizar a las mismas como “de independencia de clase” confunde a los trabajadores, debido a lo cual sólo puede retrasar el avance de los revolucionarios entre sectores de masas. Incluso, esta política errática, los compañeros la han sufrido en carne propia: bien conocida es la importante pérdida de peso y orgánica que han tenido durante los últimos 10 años.

Táctica electoral y estrategia

“Más allá de las especificidades de este frente de Santa Fe, es evidente que en su artículo los compañeros desarrollan una línea política que los lleva a una sola conclusión; sólo se pueden hacer frentes electorales con un programa máximo y entre organizaciones trotskistas… […] Los compañeros se equivocan porque dentro de la izquierda hay diversos y amplios sectores, la izquierda no se reduce sólo al trotskismo o a quienes tenemos un programa integral y revolucionario.”

Esto sencillamente no es así. Jamás plantearíamos semejante ubicación sectaria. Si así fuera, ni siquiera habríamos conformado la Izquierda al Frente, pues consideramos que los compañeros del MST no han sido siempre consecuentes con un programa de independencia de clase. Tampoco hubiéramos hechos frentes con, por ejemplo, Izquierda Socialista allá por el 2009, que tuvo durante largos años la misma política que estamos criticando cuando eran parte del MST, y también fueron “sojeros” en 2008, etc.

Aclaremos un poco el debate. Dicen los compañeros que: “El Nuevo MAS se equivoca porque equipara una táctica electoral a un debate sobre estrategia o gobierno. […] solamente discutimos una táctica electoral, que para nosotros está en el marco amplio de la izquierda y hasta ahora juega un rol positivo en la provincia.”

No hacemos semejante cosa. Lo que sí afirmamos es que toda táctica electoral debe estar subordinada a la estrategia política. Nuestra perspectiva es, en consonancia con la escuela de Carlos Marx, que las amplias masas trabajadoras rompan con los partidos capitalistas y el conjunto de su régimen político. A esta perspectiva subordinamos nuestros pasos tácticos (como la conformación de la Izquierda al Frente). Ese aspecto de la táctica es el que se les pierde de vista a los compañeros del MST. La pregunta que se tiene que hacer todo revolucionario a la hora de cerrar un acuerdo táctico o electoral es: ¿Fortalece esto a los revolucionarios a costa de los reformistas y capitalistas o, al contrario, debilita a los revolucionarios frente a los reformistas?

Partamos de ahí para establecer algunos criterios básicos. El primero y fundamental: la independencia de clase. Todo acuerdo táctico debe necesariamente tender a que los trabajadores rompan con todas las organizaciones de sus verdugos, sean de derecha o “de izquierda”. Por otro lado (y esto es fundamental), hay organizaciones “obreras” cuya dirección es reformista. En ese caso, toda táctica de frente único debe estar orientada a desenmascarar a los reformistas. Nuestra política debe tender a que los métodos, el programa y la política de los revolucionarios sean predominantes. Estas líneas pueden parecer un poco abstractas. Los propios compañeros del MST nos han dado un ejemplo para bajarla a tierra.

Lenin: una táctica para desnudar a los conciliadores

Citemos el artículo de la Regional Santa Fe del MST: “Volviendo sobre las tácticas electorales y políticas en el marxismo, recordamos que por ejemplo Lenin aconsejaba a los bolcheviques ingleses que llamen a votar por el reformista Partido Laborista para ayudarlo a ganar y así acelerar la experiencia de las masas obreras con ese partido.”

Se ha citado a Lenin en su polémica con los “izquierdistas” durante demasiado tiempo para justificar políticas oportunistas. En particular, el “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” ha sido manoseado sin pudor durante décadas. Allí Lenin plantea que es necesario entrar a los sindicatos de masas para combatir a sus direcciones y los oportunistas lo citan para justificar alianzas con las burocracias sindicales. Lenin plantea que en determinadas circunstancias es necesario llegar a ciertos “compromisos” tácticos por alguna cuestión parcial con partidos obreros reformistas, y los oportunistas lo citan para hacer depositar confianza en dichos partidos. Lenin plantea que es necesario participar de las elecciones burguesas para desenmascarar su verdadero rol y los oportunistas lo citan para convencer a los trabajadores de que la realidad puede ser transformada a través suyo. Lamentablemente los argumentos de la dirección regional Santa Fe del MST avanza sobre tan peligrosos rumbos.

Al contrario de lo que los compañeros creen, el texto de Lenin sólo ha puesto en evidencia lo equivocada de su táctica. En primer lugar, el revolucionario ruso aconsejaba ingresar al laborismo inglés porque expresaba una tendencia de 4 millones de obreros a romper con los partidos clásicos de la burguesía. Sí, 4 millones era la cantidad de trabajadores que conformaban dicho partido a través de sus organizaciones sindicales. El laborismo inglés a comienzos del siglo XX era un partido obrero, reformista hasta el tuétano, pero obrero al fin. Además, en aquel contexto acaudillaba a toda la clase obrera en una confrontación electoral contra los principales partidos de la burguesía: una lucha reformista de clase contra clase.  Un fenómeno peculiar nada despreciable, así como poco comparable con el FSP, que está muy lejos de representar un fenómeno así. Lenin opinaba que había que apoyarse en dicho proceso para hacer política revolucionaria. Pero, por supuesto, no se quedaba ahí.

Lenin aconsejaba a los “bolcheviques ingleses” ingresar al Partido Laborista y llamar a votar a los candidatos obreros contra los burgueses, para “para acelerar la experiencia de las masas obreras con ese partido”, como bien dice el MST. Pero lo que los compañeros no se preguntan es qué significa “acelerar la experiencia”.  En su discurso al II Congreso de la Tercera Internacional sobre el tema, va más allá y defiende la táctica llevada por algunos socialistas ingleses que ingresaron al Partido Laborista y aprovecharon para denunciar a sus dirigentes como “socialtraidores” y “socialimperialistas”. La táctica estaba subordinada a la estrategia. Si se llegaba a un “acuerdo” con los reformistas era para desacreditarlos y no para tildarlos de clasistas; era para combatirlos, no para confundir sus intereses con los de los revolucionarios.

¿El MST considera que el ejemplo es correcto? Entonces debería estar denunciando el verdadero rol de la dirección del FSP y de Del Frade en lugar de defenderla de nuestras críticas. Compañeros, las enseñanzas de Lenin imponen desenmascarar a los reformistas frente a la clase obrera, no a defenderlos para sumar votos.

Nosotros defendemos nuestra orientación desde un punto de vista auténticamente leninista. Es evidente que en Argentina la debacle del reformismo y los conciliadores ha generado circunstancias para un desarrollo importantes de las corrientes de independencia de clase en el plano electoral. Hemos sido los partidos trotskistas (y no otros) quienes hemos sido los protagonistas de la ruptura de sectores de trabajadores con los partidos capitalistas “de izquierda”. Es en esa realidad en la que podemos apoyarnos para avanzar.

El FSP y la Izquierda al Frente por el Socialismo: dos orientaciones contradictorias

Los compañeros del MST plantean que nuestro frente es una conquista a defender. Estamos, por supuesto, de acuerdo porque la Izquierda al Frente es un acuerdo de independencia de clase cuyo programa tiene por síntesis el planteo de un Gobierno de los trabajadores, consigna central de todo revolucionario, consigna que el FSP no tiene. Ellos plantean que sostener nuestro frente nacional no se contradice con su acuerdo provincial con el FSP. En este artículo creemos haber dejado claro por qué opinamos que esto sencillamente no es así e insistimos que sostiene un principio de doble estándar que confunde y no suma al desarrollo de la Izquierda al Frente por el Socialismo.

El desarrollo de la independencia de clase de los trabajadores en la Provincia de Santa Fe va a ser en desmedro de la influencia de personalidades como Del Frade. El avance de la izquierda no puede ser más que a costa del retroceso del reformismo, como lo evidencia el derrumbe de Pino Solanas, Luis Juez y el FAP a nivel nacional. Invitamos a los compañeros a reflexionar seriamente sobre este aspecto y retomar las ricas enseñanzas de 170 años de luchas obreras. Apostemos decididamente al avance de la clase obrera bajo el programa de la Izquierda al Frente por el Socialismo.

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