Debate con los compañeros del MST

La movilización aniversario de los 41 años del golpe genocida en Córdoba fue, sin lugar a dudas, contundente. Decenas de miles en la ciudad y miles más en casi todas las ciudades del interior fueron parte de esta gran jornada nacional. En suma, Córdoba estuvo a la altura de la lucha por nuestros 30 mil compañeros y rechazó en masa la política negacionista y ajustadora de Macri.

Las semanas previas a la marcha se dieron una serie de discusiones al interior de la izquierda sobre cómo realizar una convocatoria independiente que pusiera en su centro la lucha contra Macri y Schiaretti a la vez que se delimitara claramente de la convocatoria K de “la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos”.

Es necesario comenzar por la principal debilidad de quienes nos hemos mantenido independientes del gobierno anterior y el actual: en Córdoba no existe nada ni parecido al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Desde hace años la convocatoria de la que es parte la izquierda se reduce a ella misma (y ni siquiera). No hay una amplia gama de organismos de DDHH, sindicatos, organizaciones, partidos, etc., como hay en Buenos Aires. El resultado es que nuestros actos tienen un carácter más “cerrado”, más pequeño. Este año esa situación se agudizó aún más con la defección de Patria Grande y Libres del Sur del bloque independiente para irse a marchar con la Mesa.

Sin embargo, la única política correcta desde un punto de vista de clase era (y es) defender el EMVyJ, su independencia y su documento. Una marcha y acto unificados con los K podía tener sentido si, en momentos en que la experiencia con Macri recién comenzaba, servía para hacer comenzar la lucha contra su gobierno reaccionario. Hoy la situación es muy diferente: ya hay luchas masivas contra el gobierno, sectores de masas rompen con él, y se plantea una lucha por la dirección y representación política con los K, que se dedican a boicotear y llevar todo a la vía electoral, derrota de las luchas de por medio.

Ésta fue la orientación que defendimos desde el Nuevo MAS. Sin embargo, nos cruzamos con un primer obstáculo: la política del FIT. Desde la conformación de Izquierda al Frente por el Socialismo vienen teniendo una orientación de lisa y llana provocación; tanto el PTS, como sobre todo el PO.

En el acto del 20 de diciembre pasado nos recibieron con los puños para romper el acto unitario. Situaciones parecidas, pero de otra intensidad, hubo en otras circunstancias. Por supuesto que no se trata sólo de Córdoba. Es una reacción defensiva frente a la imposibilidad de tener una política unitaria en cualquier terreno entre ellos (¡ya ni siquiera hay acuerdo en lo electoral!) y el hecho indiscutible de que nuestro frente está instalándose dando algunos incipientes pero valiosos pasos de conformar algo más que una mera cooperativa electoral: ha logrado sacar dos declaraciones nacionales durante el verano, marchar en columnas unificadas el 20/12 y el 8/03, carteles unitarios por la marcha del 8 de Marzo y en apoyo a los obreros de AGR, etc.

Frente a una situación interna en la que virtualmente no hubo columnas del FIT en CABA y Neuquén, en la que están inmersos en una feroz interna, etc., sus provocaciones hacia Izquierda al Frente sólo podían agudizarse.

Teniendo eso en mente les propusimos una reunión entre ambos frentes para acordar condiciones unitarias para hacer el acto de cierre y que no pase nada parecido a lo del 20 de diciembre. La respuesta del PO fue seguir provocando para luego posar de “dialoguista” cuando el acto ya estaba prácticamente roto.

Aquí es donde llegamos a nuestras divergencias con los compañeros del MST, con los que venimos de todas maneras haciendo exitosas actividades conjuntas en Córdoba. Sin embargo, las diferencias existen y la forma más sana es encararlas de manera pública.

Lo primero que hay que decir es que éstas no son una novedad: Izquierda al Frente es un acuerdo electoral entre dos organizaciones que, claro está, mantienen cada una sus posiciones; hay acuerdos, pero diferencias también. Conformamos con el MST una alianza electoral de independencia de clase, pero no siempre el MST se ha movido con este criterio político que para nosotros es absolutamente esencial y de principios.

La discusión a la hora de marchar giró en torno a lo siguiente: ¿debía Izquierda al Frente ser parte de un bloque independiente junto al resto de la izquierda a pesar de la política divisionista del FIT y la imposibilidad de un acto común?, ¿sí o no? Nosotros sostuvimos que sí por varias razones. La más importante era que para que nuestro frente se ubicara de forma clara con independencia de clase debía hacerlo como parte de un bloque o polo de referencia que solo nuestros partidos no eran capaces de conformar. Esa es una orientación que levantamos en todos nuestros frentes de intervención, por eso seguimos sosteniendo nuestros llamados al FIT a la unidad (llamados que han respondido… dividiéndose aún más entre ellos).

Los compañeros respondieron con un argumento “organizativista”: que podíamos formar otro bloque diferenciado simplemente marchando adelante de la otra convocatoria de izquierda, en el medio de las columnas K y las del FIT. Contestamos que eso era equivocado; que tenemos que seguir sosteniendo la unidad de las corrientes de independencia de clase a pesar del FIT, que esa es la única política consecuente para construir una alternativa real al macrismo, los K y todos los partidos capitalistas. Digamos al pasar que el FIT volvió a dividir y rechazó una columna unitaria si no cedíamos al acto “unitario” con sus potenciales provocaciones…

A nuestro modo de ver, el rechazo de plano de esta orientación por parte del MST tuvo dos errores: primero, que le regala la bandera de la unidad al FIT, cuando esta bandera la tiene nuestro frente ante el hecho evidente para amplios sectores de la vanguardia que son ellos los que se negaron a la unidad con nuestras fuerzas, los que vienen comportándose como gendarmes de la proscripción del régimen en el seno de la izquierda (¡un comportamiento que, como señalamos muchas veces, está reñido con los principios de clase!).

Segundo, que marchar en cualquier lugar de la marcha, no poner en pie más no sea en los hechos un bloque unificado de la izquierda, quedar pegados a Patria Grande que en los hechos está funcionando como una verdadera “colectora de los K”, es abrir las puertas a la confusión: a desdibujar el carácter de independencia de clase intransigente que tiene nuestro frente.

 ¿Por qué? Porque la unidad de quienes defendemos la independencia política de los trabajadores es un asunto estratégico, no meramente táctico, y no “da lo mismo” buscar un bloque de esas características que quedar confundidos con organizaciones como Patria Grande, Libres del Sur y (sobre todo) los K (que marcharon inmediatamente adelante del MST). Porque no existe “otra izquierda” independiente que no sea la que integra el FIT y nuestra Izquierda al Frente por el socialismo, más allá de colectivos, compañeros y compañeras de diversos movimientos, etcétera, pero no bajo la forma de partidos.

Izquierda al Frente por el Socialismo debe ser una herramienta para la unidad con independencia de clase (unidad que el FIT no para de dinamitar); ese es el programa acordado entre nuestros partidos. Hacemos este debate fraternal con la intención de seguir fortaleciendo nuestro frente con una política de independencia de clase, como viene y seguirá siendo; para seguir impulsando una política independiente unitaria como hicimos el 20 de diciembre, el 8 de marzo y en varias luchas obreras.

Nuevo MAS Córdoba

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