El pasado domingo 17 se realizaron elecciones presidenciales y parlamentarias en Ecuador.

Días antes de esa votación, advertíamos que, “como noticia relevante del panorama mundial y latinoamericano, las elecciones ecuatorianas han quedado ensombrecidas por otros acontecimientos más «atronadores», en primer lugar, la crisis, los escándalos y las protestas internacionales y domésticas desatadas por los primeros días de Trump en la Casa Blanca. A eso se le vienen sumando otras novedades de un planeta cada vez más «anormal» e «imprevisible».

“Sin embargo, la votación del 19 de febrero en Ecuador tiene su importancia continental. Allí se va a poner a prueba en qué medida el ciclo de los gobiernos «progresistas» está acabado en América Latina. Y, también, aunque no es exactamente lo mismo, será un test sobre el mayor o menor rechazo a reemplazarlos por bestias neoliberales, estilo Macri o Temer.”(Socialismo o Barbarie, 09/02/2017)

Y concluíamos que era muy aventurado hacer pronósticos, porque “una cosa era el contexto mundial y latinoamericano que rodeó la victoria de Macri en Argentina y el proceso destituyente de Brasil. Y otra cosa es el mundo de hoy. Tanto los resultados desastrosos de ambos gobiernos, como sobre todo la amenaza que esboza Trump contra América Latina, pueden genera reflejos defensivos que se expresen en esta votación” (SoB, cit.).

Efectivamente el Movimiento Alianza País, que gobernó desde 2007 con las sucesivas presidencias de Rafael Correa estuvo sólo a unas décimas de punto de ganar nuevamente las presidenciales. Aunque, al momento de escribir estas líneas el miércoles 22, todavía no hay resultados definitivos, el candidato presidencial de Alianza País, Lenin Moreno, habría alcanzado el 39,6% de los votos. Si llegase al 40%, ganaría la presidencia, ya que su rival inmediato, el ultra-neoliberal Guillermo Lasso, va muy por atrás con el 28%. Recordemos que según la Constitución de Ecuador, si un candidato logra el 40% o más de los votos y mantiene una distancia de 10 puntos de su rival inmediato, gana entonces la presidencia.

Los resultados de la votación presidencial son los más importantes. Pero también hay que tener en cuenta que Alianza País habría logrado mayoría absoluta en el poder legislativo, la Asamblea Nacional de Ecuador. O sea, un triunfo a nivel legislativo que podría derivar en enfrentamientos si el presidente que emerja de un posible ballotage fuese finalmente Guillermo Lasso.

¿Un ballotage de contramano?

Los votos logrados por Lenin Moreno, el sucesor de Correa, aún no llegan al 40% y es casi seguro que se irá a un ballotage. Al cerrar esta edición, el mismo Correa admite eso.

En una segunda vuelta, es muy probable que se polarice a través del candidato neoliberal un “voto castigo” contra los diez años de Alianza País en el poder. Pero esto se presenta relativamente contradictorio con los resultados de la primera vuelta, tanto presidencial como legislativa.

Es que, contra todos los pronósticos y encuestas, Lenin Moreno arañó el milagroso 40%. A inicios de febrero, a pocos días de las elecciones, apenas le daban un 32%. Tampoco se pronosticaba que Alianza País arrasaría en la votación legislativa.

En caso de ballotage, el candidato neoliberal rabioso, Guillermo Lasso, sería el favorito, porque además tiene el apoyo explícito del Partido Social Cristiano de Cynthia Viteri. El PSC llegó tercero en votos, con algunas propuestas “populistas” que le permiten maquillar sus posiciones reaccionarias. Pero no sabemos en qué medida puede transferir su paquete de votos a un monstruito neoliberal, billonario y proyanqui como Guillermo Lasso.

¿Qué va a pesar más? ¿El “voto castigo” a Alianza País por su montaña de promesas traicionadas? ¿O el rechazo a un descarado sirviente de EEUU, como Guillermo Lasso, en momentos en que Yanquilandia –con Trump– aparece como enemigo de toda América Latina?

Por Rafael Salinas

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