La CGT deshoja la margarita

Los meses de verano han estado caracterizados por un reforzamiento del ajuste del gobierno. Podría parecer paradójico este desarrollo cuando el país se acerca a una nueva tanda de elecciones desde mitad de año. Muchos se preguntan porqué Macri no fue más a fondo con el ajuste el año pasado en vez de arrancar este reforzándolo.

Pero el problema no tiene sólo una respuesta nacional. Ocurre que internacionalmente la tendencia es a un deterioro de la economía mundial. La llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha abierto interrogantes respecto de sus perspectivas. La crisis del 2008 nunca terminó de ser resuelta y ahora se espera que el mercado mundial sea menos dinámico, que de una u otra manera crezcan las protecciones tarifarias, al tiempo que se encarecerá –quizás no tan inmediatamente- el crédito internacional.

El gobierno viene endeudándose a un ritmo sin antecedentes desde el 2001, pero esto no durará para siempre. Si no se avanza ahora con el ajuste, si no se hace el país más “competitivo”, la posibilidad de una cesación de pagos podría retornar en el mediano plazo.

Por otra parte, Macri es parte de un giro a la derecha internacional; vino a realizar una tarea. Si bien el temor subsiste a las relaciones de fuerzas –que no se han desvanecido como por arte de magia- de todas maneras el verano muestra una escalada en varios frentes, sobre todo en lo que tiene que ver con el objetivo bien patronal, bien burgués y capitalista, de redoblar las condiciones de explotación de los trabajadores.

Es en estas condiciones que la CGT ha salido a decir “esta boca es mía”. Luego de un largo año de hacerle la corte a Macri, de no convocar a nada (salvo la concentración del 29 de abril sin continuidad), ahora ha hablado de que convocaría a una marcha, cuyos objetivos y programa no están claros, para el 7 de marzo y a una concentración en Plaza de Mayo con abandono de tareas para la segunda quincena del mismo mes.

Mientras los compañeros de AGR siguen firmes en su lucha, mientras el gobierno con los gobernadores hacen una propuesta provocadora del 18% en cuatro cuotas para los docentes, mientras arrecian los despidos en varias plantas medianas (y quizás grandes también), la CGT deshoja la margarita anunciando posibles medidas que podrían ser más globos de ensayo que otra cosa…

En estas condiciones, la coyuntura electoral propiamente dicha aparece postergada. En todo caso, el año se inicia con una pulseada donde el gobierno tiene la iniciativa, pero donde al mismo tiempo, a los trabajadores, ahora sí, le comienzan a caer las fichas. Una encuesta detectó recientemente que los encuestados no podían encontrar una sola medida positiva del gobierno durante 2016. Otras detectan una grave caída de la popularidad de Macri en el conurbano bonaerense, la mayor concentración de trabajadores del país.

Así las cosas sería temerario hacer pronósticos electorales a comienzos del mes de febrero. El año recién se inicia y muchas cosas podrían pasar. En todo caso, no parece ser lo mejor para el gobierno tener que encarar un ajuste al inicio del año electoral; en todo caso habrá que ver qué profundidad tendrá finalmente el mismo y si se concreta finalmente una medida de la burocracia cegetista, cuyo efecto más real podría ser cristalizar una amplia franja de trabajadores en la oposición al gobierno (razón de más para dudar si la misma se irá a concretar).

La economía no levanta cabeza

Dujovne ha dicho que la economía ya está recuperándose. Pero los datos objetivos no lo asisten en sus afirmaciones. El FMI ha bajado sus previsiones para este año del 2.7% al 2.1%. Espert, economista ultraliberal simpatizante del gobierno (aunque crítico de su “gradualismo”), ha señalado que el país simplemente recuperará este año lo que perdió en el 2016; es decir, se viviría un mero rebote. El INDEC reporta un desarrollo heterogéneo de los sectores: algunos están al alza, pero otros no (es de suponer que una recuperación económica en regla deba llevar todos los índices para arriba). Por su parte, importantes automotrices están dejando correr que eliminarían un turno; todo el mundo sabe que el complejo automotriz es la rama industrial más importante del país.

Así las cosas, la tan mentada recuperación de tan leve que podría ser, siquiera se notaría para cuando el gobierno la necesite: cuando llegue la tanda electoral.

Por otra parte, también es un verso que la inflación está en baja. El propio gobierno alimenta la rueda inflacionaria decretando aumentos de las tarifas de luz y gas incluso más altos de lo que se preveía. Pero no se trata solamente de los servicios: las naftas, las cuotas de los colegios privados, los pagos que deben hacer los monotributistas, infinidad de precios y pagos siguen para arriba como si tal cosa.

Es verdad que el gobierno puede apelar al ancla del dólar porque de momento le sobran reservas en el Banco Central (¡reservas creadas por endeudamiento no por superávits reales en el comercio internacional!). En el mismo sentido va el ajuste de gastos en el Estado, lo que sin embargo no ha impedido que la emisión monetaria se haya vuelto a disparar.

En todo caso los cuentos de hadas de que la economía se estaría recuperando no se ven por ningún lado. El agro no alcanza para ser el factor dinamizador (por más loas que se le canten, su proporción en el PBI total ronda el 10% del mismo). El consumo está deprimido y no hay perspectivas de recuperación, menos que menos con paritarias a la baja. Para colmo ahora el gobierno liquidó el plan de pago sin interés Ahora 12. Las tan mentadas inversiones en infraestructura siguen siendo sólo anuncios: ¿qué quedó del faraónico proyecto con el cual se hizo campaña electoral del Belgrano cargas que volvería a unir el país y bla, bla, bla?

Es ahí donde se colocan las tan mentadas “inversiones”. La realidad es que la inversión estuvo el año pasado en el sotánico nivel del 15% del producto. Para que el país crezca de manera ampliada se requeriría un nivel del 25%. Incluso en la comparación con el promedio de Latinoamérica el país pierde: 22% es el promedio regional.

Es aquí donde se coloca la ofensiva oficialista contra las relaciones laborales. Con la excusa de la “productividad” y mientras se le conceden a los capitalistas todo tipo de beneficios, particularmente Dujovne es de la idea que la gran tarea sería bajar el “costo laboral”, que habría que “modernizar” las relaciones laborales. Esto significa un ataque en regla a los convenios en la búsqueda de quitar conquistas. Ahí está el convenio de los petroleros en Vaca Muerta reformado a la baja quitando conquistas (horas extras, viáticos, etcétera) con la excusa que de esa manera llegarían inversiones.

Los renovados planes de “empleo joven”, de “aprendizaje” en el lugar de trabajo, etcétera, la modificación reaccionaria de la ley de ART; van todas en el mismo sentido: aumentar la súper explotación de los trabajadores (más abajo veremos el tema paritarias).

En lo inmediato, el mero anuncio de esta orientación ya ha significado una suerte de “toque a rebato” para la patronal para comenzar a apretar las clavijas en las fábricas. Como hemos señalado en algunas de las terminales automotrices se habla de eliminar turnos. En plantas del Neumático como FATE han comenzado apretadas alrededor de los ritmos de trabajo, eliminación de turnos, multiplicación de los ritmos de trabajo, etcétera, todas cuestiones que la nueva dirección del gremio (la Lista Negra encabezada por el PO) debería atender.

Deshojando la margarita

Mientras tanto la CGT y la CTA le dan largas a los asuntos. Ambas se sacaron fotos con los compañeros de AGR, pero ninguna de las dos tomó cualquier medida práctica para apoyar su lucha.

El gobierno ha expresado su objetivo alto y claro: ¡como parte del ajuste quiere paritarias brutalmente a la baja! Su modelo es la paritaria firmada por los ultra-alcahuetes de UPCN en la provincia de Buenos Aires por un 18% en cuatro cuotas que deja el aumento anualizado incluso por detrás de dicha cifra.

Nadie se cree el cuento de hadas de que la inflación del 2017 será del 17%… La percepción diaria es que los precios vuelan por los aires. Para encarar el mes hay que tener una carretilla de dinero. Ahora resulta que a nivel de los docentes la propuesta del gobierno y los gobernadores es la misma: 18% en cuotas, una provocación si se tiene en cuenta, además, que en el 2016 ya la paritaria docente fue miserable.

 

En el caso de los bancarios el comportamiento del gobierno ha sido igualmente escandaloso. Habiendo acordado el gremio con la patronal sumas a cuenta de futuros aumentos por el 24%, el propio gobierno intervino judicialmente para frenarlo. Un escándalo por donde se lo mire. En bancarios interviene donde no le corresponde (un acuerdo que no necesita de la participación del Estado), en AGR-Clarín afirma que el conflicto lo “excede”…

Digresión aparte, es de señalar que el carácter patronal del gobierno no tiene límites: no es sólo la creciente percepción popular: es la realidad la que indica cómo sistemáticamente sus medidas son para beneficiar a los de arriba y embromarle la vida en todo sentido a la clase trabajadora.

 

Es en estas condiciones que la CGT ha comenzado a balbucear algo (de la CTA no se escucha siquiera eso). Pasado un largo año de incondicional apoyo a un gobierno que podría hacerse crecientemente impopular, los líderes cegetistas deben estar registrando la bronca que crece –aún lentamente quizás todavía- por abajo, en los lugares de trabajo, en las fábricas.

Muchos compañeros quizás están diciendo “tan forros no pueden ser”; de ahí que hayan salido a hablar de la probable movilización a Industria el 7 de marzo y del abandono de tareas con acto el Plaza de Mayo para la segunda quincena de marzo.

El problema es que cuando quiere realmente hacer una medida, la CGT nunca la anuncia con semejante anticipación (incluso para evitar que sea activa, que se puedan realizar asambleas, que los trabajadores superen el carácter de paro dominguero que le imprimen estos traidores). De ahí que por ahora no se trate más que de un “globo de ensayo” a ver qué responde el gobierno.

Por ahora Macri ha venido haciendo como que no le interesa: “que no van a correr a reunirse con la CGT”, que “hay tiempo para ver cómo se desarrollan las cosas”. Pero, de todas maneras, tampoco hay que creerse que incluso una medida más o menos pasiva no tendría importancia. Seguramente no alcanzaría para frenar el ajuste económico. Pero su efecto político podría ser grave para el oficialismo; lo dijimos más arriba: podría cristalizar en la oposición al gobierno toda una franja de los trabajadores; y para colmo esto ocurriría en un año electoral, razón por lo cual su efecto político no sería menor.

En lo que hace a la CTA y cuando se inicia una paritaria docente, todavía no ha salido a la palestra a decir nada: una vergüenza. La política de reventar el salario por parte del gobierno está clara: ¿cuál es la orientación de la dirección de CTERA y el SUTEBA frente a este brutal ataque? ¿Un no inicio falso de sólo un día? Para colmo, han concentrado su reclamo en la cuestión democrática de exigir la paritaria nacional (¡esa paritaria que vienen bombardeando en los hechos desde hace casi dos décadas!) pero no han dicho oficialmente palabra de cuánto es el aumento que exigen. La realización de asambleas por escuela, que allí se vote el reclamo, que se imponga desde abajo la puesta en marcha de un verdadero plan de lucha, la necesidad de realizar un plenario de delegados, etcétera, son algunas de las medidas que seguramente la Multicolor tendrá que impulsar frente a la verborragia impotente de la burocracia docente.

Vamos por la instalación de la Izquierda al Frente por el Socialismo

Mientras estos elementos están en desarrollo, los compañeros de AGR–Clarín siguen firmes en su lucha. En esta edición hay una nota al respecto, por lo que no repetiremos aquí lo dicho en la misma. Lo concreto es que la CGT y la CTA se han sacado fotos con ellos, aportado la segunda a su fondo de huelga, pero no han tomado una sola medida práctica en su apoyo. De ahí que se haya resuelto una suerte de campaña para presionar a la CGT por un paro general. Simultáneamente, hay que redoblar los esfuerzos por hacer pagar al gobierno el costo político del conflicto: ¡hay que sangrar al antiobrero Macri que se viene haciendo el distraído con el conflicto! ¡A nadie le puede caber dudas que estamos frente a un frente único, una Santa Alianza de Magnetto y Macri para reventar a los compañeros, un poco a modo de caso testigo para todos aquellos sectores de trabajadores que quieran salir a pelear de manera consecuente!

En realidad, AGR-Clarín y las ofensiva oficialista contra los trabajadores como un todo configuran una pulseada que si se trata de un ataque en regla, no se puede anticipar su resultado. Recién inicia febrero y el país tiene amplias tradiciones políticas y unas relaciones de fuerzas que todavía no han sido del todo desafiadas.

Por lo demás, está creciendo de manera espectacular la reacción frente al curso reaccionario que imprime desde el centro del mundo Trump (misoginia, ataque a los inmigrantes, muro contra México, etcétera), lo que podría polarizar de manera inédita en los últimos 40 años todos los desarrollos. El paro internacional de mujeres convocado desde los mismísimos Estados Unidos para el 8 de Marzo es una muestra de esto (paro de mujeres al cual nos jugaremos con todo desde nuestra agrupación de mujeres Las Rojas). También la movilización democrática y antiimperialista que podría desatarse en todo el continente contra el racismo que profesa la nueva administración yanqui.

Por lo demás, también en nuestro país Macri afirma su curso general reaccionario: las declaraciones del negacionista del genocidio de la dictadura militar Gómez Centurión están ahí (“8000 verdades, 22.000 mentiras), como para indicar que el de Macri es el gobierno más hacia la derecha que hemos tenido desde 1983 (esto independientemente, insistimos, de unas relaciones de fuerzas que no están resueltas).

El carapintada jefe de la Aduana sigue en su puesto en el gobierno, lo mismo que tantos otros funcionarios que expresan en voz alta lo que en realidad cree Macri: que “los militares salvaron a la patria del comunismo”… Razón demás para que la jornada del 24 de Marzo próxima sea multitudinaria y apunte a pararle la mano al gobierno reaccionario.

En todo caso, es el conjunto de estas tareas las que encararemos en conjunto con los compañeros del MST avanzando en la instalación de la Izquierda al Frente por el Socialismo. Acabamos de sacar un cartel común en apoyo a los compañeros de AGR, estamos organizando la participación común en la marcha del 24/3, así como también posiblemente en la jornada del 8 y nos encaminamos a la conferencia de prensa de lanzamiento oficial del frente el viernes 17 de marzo.

Es mucho lo que está en juego: construir un frente de izquierda que supere al menos en algo el extremo electoralismo del FIT, disputar una parte de la franja de los trabajadores, las mujeres y la juventud que rompa por la izquierda con las opciones patronales (sean las de Cambiemos o el kirchnerismo) rompiendo el piso proscriptivo de las PASO y, en ese camino, dar un salto cualitativo en la construcción de nuestro partido insertándolo y extendiéndolo en cada vez más amplios sectores.

Parte de estas tareas son también la escuela de cuadros de Las Rojas del próximo fin de semana y las jornadas de formación nacional de la juventud de nuestro partido en el Hotel Bauen los días 18 y 19 de febrero próximos, en las que nos dedicaremos al debate sobre el balance de las revoluciones del siglo XX puestas en la palestra a propósito del 100° aniversario de la Revolución Rusa: la simple idea que sin clase obrera no hay revolución propiamente socialista ni transición al socialismo.

Roberto Sáenz

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