Hoy en día Trump habla sobre crear un muro para echar a los mexicanos, promoviendo la xenofobia, basándose en una idea ampliamente extendida: la idea de que Estados Unidos existe tal cual se lo conoce hoy, como es desde la Independencia. De esta forma, se puede presentar a los mexicanos como sobrantes, como inmigrantes que roban puestos de trabajo, etc.

Pero la creación de los Estados Unidos de América con sus 50 Estados integrantes es una creación muy posterior que incluyó la compra de territorios e invasiones. El país que más sufrió esta expansión fue México. A los mexicanos se les “robó” grandes territorios, que nunca fueron pagados (como sí ocurrió con Francia y Rusia). La expansión hacia el oeste, hito crucial para la formación de la historia estadounidense, no fue sólo echar a los pueblos originarios de sus tierras, sino también echar a los mexicanos.

La primera expansión incluyó la compra de colonias francesas como Luisiana, pero luego, fue sobre la base de derrotar a las tribus de pueblos originarios hasta llegar al Pacífico. En esta historia falta aclarar que esta expansión no solo incluyó la “guerra al indio”, también incluyó la guerra a México.

Luego de ocupar Luisiana, los colonos siguieron al oeste, quitándole tierras al indio, pero también asentándose en tierras mexicanas, o sea cruzando la frontera y tomando posesión de tierras extranjeras. La cantidad de colonos fue creciendo hasta ser una cantidad importante, una “invasión pacífica” promovida por Estados Unidos y aceptada por el gobierno mexicano.

No contentos con obtener tierra gratis (cosa que a muchos mexicanos no le gustó) y concesiones comerciales, los colonos comenzaron a presionar para poder tener esclavos (prohibidos en México pero legales en Estados Unidos) además de pedir impuestos más bajos. En definitiva, eran colonos privilegiados, enojados por que eran pocos privilegios (y Trump hoy se enoja por mucho menos).

La llegada al poder de López de Santa Anna instauró un régimen fuertemente centralizado en México el cual generó aún más tensiones por negarle a los colonos el derecho a portar armas y aumentar impuestos. Resultado: los texanos anglosajones declararon la independencia de Texas sin consultar a la parte española (1836). La represión llegó y con ella la derrota de los anglosajones en El Álamo (batalla recordada en películas y un culto en el estado de Texas hoy en día). Pero luego las victorias anglosajonas (incluida la captura de López de Santa Anna), torcieron la situación a favor de la independencia. Posteriormente, en 1845, Texas se une a Estados Unidos.

Este hecho generó el primer chispazo que terminaría en una guerra. Las tensiones fueron creciendo, hasta que una pequeña emboscada a tropas estadounidenses que estaban en el territorio disputado le dio la posibilidad al presidente Polk de desatar la guerra. La guerra fue el pretexto para ocupar aún más territorios que los disputados en un comienzo.

Se ocuparon además California y Nuevo México y, luego de muchas batallas y de dos años de guerra, las tropas yanquis llegaron a ocupar la capital mexicana. López de Santa Anna renunció a la presidencia principalmente porque las divisiones y los continuos errores militares hicieron la invasión mucho más fácil de lo que se suponía.

El tratado final (Tratado de Guadalupe Hidalgo), redactado por Estados Unidos, reconocía como estadounidenses los territorios de Texas, Alta California y Santa Fe (hoy Texas, Arizona, California, Nevada, Utha y Nuevo México, y partes de Oklahoma, Kansas, Wyoming y Colorado). Es decir que la mitad del territorio de México quedo en manos de Estados Unidos. Tierras, recursos naturales, un botín nada despreciable.

Por eso cuando Trump y un sector imperialista de Estados Unidos quieren echar a los mexicanos y hablan de construir un muro, deberían recordar que ellos saquearon al pueblo mexicano, robaron sus tierras. El imperialismo ha enemistado a los trabajadores inmigrantes con la clase obrera estadounidense, pero borrando de la memoria el hecho fundamental de que la guerra con México fue una miserable excusa para expandir sus intereses sobre territorio mexicano.

Por Martiniano Rodríguez

 

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