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EDITORIAL – Por Roberto Sáenz.

“Sabor dijo que, entre otras cosas, no puede dictar la conciliación obligatoria a una empresa que ya adelantó su compromiso de pagar el 100 por ciento de las indemnizaciones” (Héctor Amichetti, titular del gremio gráfico).

Pasadas tres semanas del inicio del año la coyuntura está marcada por la renovada ofensiva del gobierno alrededor del paquete de medidas para redoblar la explotación de los trabajadores.

La lógica de clase del gobierno se ha acentuado a estas horas. Un gobierno cuyas medidas van sistemáticamente para uno y mismo lado: en beneficio de los empresarios y en detrimento de los trabajadores. De ahí que no sea casual que en un sondeo de opinión aparecido recientemente se señale que los encuestados no lograban identificar ninguna medida oficialista que los haya beneficiado…

Un ejemplo de esto es el nuevo decreto de ART (Aseguradoras de Riesgos de Trabajo): un engendro reaccionario cuyo objetivo es impedir y/o dificultarle a los trabajadores accidentados cobrar las indemnizaciones que mínimamente les corresponden. Macri denuncia una supuesta “industria de los juicios laborales”. Pero sólo busca soslayar la causa real de dichos juicios: los accidentes laborales que se multiplican producto de la explotación capitalista desaforada (¡accidentes que se van a multiplicar dadas las cláusulas de productividad que impulsa el gobierno para las próximas paritarias!).

Es en este contexto que está en curso la batalla de los compañeros de AGR- Clarín, la más importante en estos comienzos del año y en la que se juega uno de los capítulos significativos de la ofensiva oficialista.

La pelea es contra Magnetto y Macri

Lo primero a hacer es una caracterización del conflicto. Resultó paradójico que junto con el despido de los compañeros del taller los diarios publicaran la pauta publicitaria ordenada en el 2016 por el gobierno. ¡El grupo Clarín tuvo un salto exponencial en su participación el último año acaparando el 40% de la pauta oficialista!

Ya este solo dato deja en evidencia que el grupo empresario comandado por Magnetto no tiene ningún problema económico; si ha despedido a todos los trabajadores de la imprenta ha sido por otras razones. La razón es sencillamente política: los trabajadores de la imprenta están representados por una interna independiente comandada por la izquierda que ha logrado conquistas y traba los planes flexibilizadores; esta es la verdadera razón de la provocación empresaria de dejarlos a todos en la calle.

Bajo el gobierno kirchnerista, y como subproducto del enfrentamiento de Magnetto con los esposos K, la empresa no se decidió a llevar adelante este ataque en regla, prefirió esperar. Además, aunque no fueran más que “fuegos de artificio”, bajo el kirchnerismo se sustanció el juicio por la complicidad del diario Clarín y La Nación con la dictadura militar con motivo de la apropiación ilícita de Papel Prensa.

De todas maneras, no solamente el kirchnerismo se terminó, sino que debido a su inconsecuencia, a su irreductible naturaleza de gobierno capitalista, Clarín nunca se adecuó a las reglas de la fenecida Ley de Medios y terminó siendo declarado libre de culpa y cargo por su apropiación de Papel Prensa.

Llegó Macri y Clarín festejó a manos llenas. Es claro que como los Kirchner, el de Macri es un gobierno burgués. Pero esa idéntica naturaleza de clase no significa que políticamente sean iguales: sólo por las noches todos los gatos son pardos; sus colores varían cuando los vemos a la luz del día.

Así las cosas era cuestión de tiempo para que Magnetto descargara este brutal ataque sobre los compañeros. Y se trata de un ataque político porque no existe un fundamento económico: se sabe, por ejemplo, que las máquinas que tiene la empresa son las más avanzadas de Latinoamérica.

De ahí que, contando con la impunidad oficialista, la empresa haya decidido despedir a todos los compañeros: pretenden borrar de un plumazo no sólo a la interna combativa, sino a todos los compañeros trabajadores del sector: que no quede ni un vestigio de rebeldía.

Tan evidente es la complicidad del gobierno con la empresa que el Ministerio de “Trabajo” se declaró incompetente para darles una respuesta a los trabajadores. Sabor (viceministro de Trabajo) dijo estar “superado por los acontecimientos”, al tiempo que ratificó que no se declarará la conciliación obligatoria, apelando para esto a excusas ridículas.

La actuación conjunta de Magnetto y Macri en el conflicto no podría estar más de manifiesto, sobre todo si se tiene en cuenta el contexto donde el gobierno adelanta medidas para atacar las conquistas laborales de los trabajadores.

Una causa para todos los trabajadores  

Magnetto y Macri son los enemigos jurados de los compañeros de AGR-Clarín, una pelea que comenzó dando el ejemplo con la ocupación de la planta y que se ganó el apoyo masivo de toda la vanguardia enfrentando exitosamente un primer intento de represión.

Sin embargo, el grave problema que aún no ha logrado resolver el conflicto es cómo enfrentar el cerco mediático que se ha tendido sobre la ocupación: instalar la pelea nacionalmente impactando sobre amplios sectores que no saben de su existencia (la toma del puente grúa cumplió este papel en el caso de Gestamp, lo mismo que las acciones en la Panamericana en el caso de Lear).   

El martes pasado se realizó una importantísima acción frente a Canal 13. Se movilizaron miles de compañeros y compañeras. Sin embargo, ningún medio la cubrió. La experiencia de nuestro partido en el sector (las luchas del diario Crónica en la década pasada) tiene que ver con la reacción corporativa de las patronales de cubrirse entre ellas: cada vez que hay un conflicto de trabajadores o periodistas de los medios les imponen un cerco de silencio; hacen lo posible y lo imposible para que el mismo no trascienda. Se trata de la unidad de clase de los empresarios del sector, todos unidos contra los trabajadores de los medios.

Está claro que la estrategia de la empresa es jugar al desgaste: que el tiempo pase, no dar respuestas, que los trabajadores empiecen a perder las perspectivas, que la cabeza empiece a trabajar y se vaya al arreglo. Precisamente este es el escollo que ahora hay que enfrentar: ¡mantener en alto las perspectivas de una lucha que tiene todo para ganar!

En este contexto una delegación de compañeros se entrevistó con la CGT. Nos parece correcto que se haya ido a visitar a las centrales sindicales con el objetivo de exigirles que tomen medidas de apoyo a la lucha. En todo caso, el problema es cómo lograr que las mismas muevan un dedo. Los dirigentes cegetistas escucharon, se sacaron una foto apoyando el conflicto, pero platearon que recién en oportunidad de la reunión del Consejo Directivo que se realizaría a principios de febrero “se podría tomar alguna medida”; el problema es que en un conflicto tan duro como este cada día vale oro y esperar diez días para que se tome una eventual medida de apoyo no es poco tiempo…

Por su parte, de momento el gremio gráfico realizó el jueves pasado un paro general del gremio por 24 horas, el que sin embargo no pudo evitar que los diarios fueran publicados normalmente, lo que dejó planteado también qué medidas efectivas se podrían tomar para que los diarios, al menos el diario Clarín, no salga a la calle.

En lo inmediato, lo decisivo es que la ocupación viene fuerte y que a nivel de la izquierda y toda la vanguardia los compañeros tienen el apoyo. Sin embargo, el desafío es cómo ir más allá. Y acá es donde empieza a procesarse una discusión. Es que algo hay que hacer para lograr la trascendencia del conflicto, para encontrar la manera de que el gobierno comience a pagar un costo político.

Pasa que, por lo demás, la cabeza de los compañeros en algún momento comienza a trabajar y han empezado algunos arreglos; nada grave por el momento.

Para lograr este objetivo de que el conflicto comience a impactar nacionalmente y le fuerce la mano a Macri nos parece que hay que discutir dos o tres medidas. Primero, hay que asumir el carácter político de la lucha, la alianza entre Magnetto y Macri, la complicidad de la empresa con la dictadura militar, con los métodos autoritarios.

Esto significa largar inmediatamente una campaña política y democrática que pegue sobre este costado, que denuncie al grupo Clarín, que salga a disputar la opinión pública contra este grupo económico cómplice de los milicos y explotador que venía desprestigiado desde el 2001.

Parte de esto mismo tiene que ser ponerse a organizar una gran marcha nacional a Plaza de Mayo en apoyo a AGR-Clarín. Si se lograra instalar el perfil que estamos planteando, quizás la marcha podría lograr importantes adhesiones y cobrar el impacto que aún no tiene. Una gran marcha a la que habría que exigirle el apoyo a la CGT, a las CTAs, al propio gremio gráfico, a las distintas corrientes sindicales, a las figuras de los derechos humanos, etcétera. Movilización a la que también hay que sumarle la exigencia de paro general.

¡Se puede ganar!

Pero todavía existe una tercer medida, compleja, pero decisiva y central: pegar sobre los empresarios del sector logrando que no salgan los diarios. Es evidente el impacto que tendría que no salga el diario Clarín. Desde ya que esto no es fácil, que la empresa tiene las fuerzas de seguridad de su lado, al gobierno. Que lograr un piquete así implicaría endurecer los métodos de lucha. Pero de todos modos es uno de los objetivos a plantearse, cosa que en la década pasada logramos respecto del diario Crónica (logramos parar su salida un día).

Una compañera hacía un paralelo para mostrar el problema: se preguntaba acerca de qué eficacia podía tener un paro docente con clases. Bueno, aquí ocurre algo parecido: la planta está tomada… pero el diario sale igual.

Bien. Es evidente que este objetivo es muy complejo y repetimos que la ocupación que están llevando adelante los compañeros es un ejemplo para todo el movimiento obrero.

Pero de todas maneras, junto con largar una campaña democrática contra el grupo Magnetto que rompa el cerco mediático y trabajar una marcha de masas en apoyo a los compañeros a Plaza de Mayo, hay que pensar cómo endurecer las medidas para lograr bloquear al menos un día la salida del diario Clarín.

La militancia de nuestro partido, integrante de la Izquierda al Frente por el Socialismo, se coloca incondicionalmente al servicio de todas las tareas que plantea la lucha: desde el acampe, en las actividades que se resuelvan, en las marchas y piquetes, acercando propuestas para ayudar al triunfo de la pelea de los compañeros de AGR-Clarín que puede ser histórica.  

¡Adelante compañeros!

¡Viva la lucha de AGR-Clarín!

¡Vamos a una pelea redoblada para instalar nacionalmente el conflicto y doblarle la mano al tándem Magnetto-Clarín!

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