Socialismo o Barbarie, periódico Nº 165, 04/12/09
 

 

 

 

 

 

Chávez llama a constituir una “V Internacional Socialista”

Cada vez más cerca de ser una frustración

Por claudio Testa

La Internacional de Chávez

Gato por liebre

Por Claudio Testa

Hay que reconocer que Chávez es un especialista en vaciar de contenido o, directamente, invertir el significado de conceptos fundamentales.

Así, proclamó la construcción del “Socialismo del Siglo XXI” para, inmediatamente después, establecer que este peculiar “socialismo” se va a construir con los empresarios. O sea, sin expropiar a los capitalistas.

Luego, cuando la clase trabajadora comenzó a hacer reclamos y a luchar por medio de sindicatos independientes del gobierno y el estado, Chávez habló de formar “consejos obreros”. Claro que esos peculiares “soviets” no iban a ser organismos democráticos de masas (como los de la Revolución Rusa) sino organizaciones de chavistas para terminar con los molestos sindicatos, especialmente en el sector público o nacionalizado.

Posteriormente, el anuncio de constituir “milicias populares” no tuvo nada que ver con organizar una Guardia Roja como en 1917, ni con las milicias de otras revoluciones, como las de España en 1936. Serían parte de las fuerzas armadas, para cuidar el orden.

Ahora, le tocó el turno a la Internacional.

Del 19 al 21 de noviembre, se reunió en Caracas un “Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda”, donde estuvieron presentes 55 organizaciones de unos 40 países. Fue el prólogo del I Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En esas reuniones, Chávez lanzó “la propuesta de convocar a los partidos políticos y corrientes socialistas a crear la V Internacional Socialista como una nueva organización que se adecúe al tiempo y a los desafíos que vivimos, y se convierta en un instrumento de unificación y articulación de la lucha de los pueblos para salvar a este planeta”.[1]

Posteriormente, se dio a conocer el “Compromiso de Caracas”, un documento con las conclusiones y resoluciones del Encuentro.[2] Este “Compromiso” finaliza diciendo que “recibida la propuesta del Comandante Chávez de convocar la V Internacional Socialista...  acuerda, a los efectos de concretarla en el corto plazo, crear un Grupo de Trabajo conformado por aquellos partidos y corrientes socialistas y movimientos sociales que suscriben esta iniciativa, para preparar un agenda... convocándose un primer evento constitutivo para el mes de abril de 2010”.

Farsa y tragedia en el “Encuentro” de Caracas

En este caso, es aplicable la tan citada frase con que Marx inició uno de sus textos: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.”[3]

En el caso particular de esta “V Internacional”, se da lo que dice Marx pero en orden inverso. Aparecen primero los aspectos, digamos, “surrealistas”... Luego su trasfondo más serio.

Es que Chávez lanza la fundación de la V Internacional en un “Encuentro” conformado por organizaciones tales como el PJ (Partido Justicialista) de los Kirchner; el PT (Partido de los Trabajadores) de Lula; el PRI (Partido Revolucionario Institucional), responsable de mil crímenes contra los trabajadores y el pueblo de México y que hoy de hecho cogobierna con Calderón; Al Fatah, la corrupta organización del “presidente” palestino Mahmoud Abbas, a sueldo de EEUU e Israel; el PCCh (Partido Comunista Chino), que restauró el capitalismo más salvaje y que, bajo la consigna “hacerse rico es maravilloso”, convirtió en millonarios a gran parte de sus dirigentes, etc., etc.

No hay necesidad de seguir con la lista, para darse cuenta de que es más propio de Groucho Marx que de Carlos Marx proponer a semejantes partidos la fundación de una “V Internacional” para instrumentar “una estrategia común en la lucha contra el imperialismo y la superación del capitalismo por el socialismo” y consumar así la tarea que las cuatro anteriores Internacionales no pudieron cumplir, porque “se quedaron en el camino por distintas razones”.[4]

Pero esto tiene también su costado serio e incluso trágico. Es que el nacionalismo burgués de Chávez enfrenta dificultades crecientes, tanto al interior del país como a nivel internacional. Si no se desarrolla a tiempo una alternativa obrera y popular a su izquierda, la resultante puede ser el triunfo de fuerzas a su derecha.

Una situación difícil para Chávez

Se está cumpliendo un proceso típico, que vimos en el siglo XX con regímenes similares en América Latina, Asia y África. Muchos de ellos también se proclamaron “socialistas”, aunque igual que Chávez jamás traspasaron los límites del capitalismo. Hoy se presenta el mismo mecanismo: el régimen enfrenta crecientes presiones a su derecha y a su izquierda. Es decir, desde el imperialismo y los sectores burgueses locales, por un lado, y desde la clase trabajadora y las masas populares, por el otro.

Su papel de “árbitro” capaz de satisfacer y/o mediar entre unos y otros, se le va haciendo cada vez más difícil. Hoy un motivo principal de esas dificultades es la crisis económica mundial, que golpea a una Venezuela que, con el “Socialismo del Siglo XXI”, no ha cambiado ni su estructura productiva ni sus relaciones con el mercado mundial. ¡Sigue siendo esencialmente la misma “Venezuela saudita”, que vive pendiente de la oscilante “renta petrolera”... y de la disputa feroz por su reparto entre las distintas clases y sectores sociales, incluyendo la burocracia estatal!

Pese a los aires “socialistas” del régimen, en esta disputa agudizada por la crisis, vienen perdiendo la clase obrera y las masas populares. Como lo demuestran las mismas estadísticas oficiales, “quien más ha aprovechado el crecimiento, ha sido la casta rentística y especuladora de la burguesía criolla... La plutarquía ha podido hacer pingües negocios y ha sabido filtrar la renta, exprimiendo más al trabajador... A medida que creció la renta nacional, la burguesía se ha apropiado más y más del producto”.[5]

En ese contexto, el chavismo añade también los otros problemas que contribuyeron a la crisis de las anteriores experiencias nacionalistas burguesas, como la fenomenal ineficiencia y corrupción de los administradores “socialistas” del estado, de las empresas nacionalizadas y de los programas de asistencia social. La ausencia de democracia obrera y socialista impide cualquier control y gestión eficaz.

Las consecuencias son que los sectores sociales sobre los que se apoyó inicialmente Chávez, están girando a la desilusión y el descontento. Así, corre el peligro de quedar cada vez más “en el aire”.

Esto es visible, en primer lugar, en sectores de la vanguardia obrera, que vienen chocando crecientemente con el gobierno. Pero también, sin que haya todavía un proceso de radicalización a nivel de masas, crece una decepción generalizada. Así, José Vicente Rangel, una la figuras históricas del “chavismo”, ha dado la voz de alarma sobre los problemas “que deprimen a los venezolanos y contribuyen a agravar el pesimismo que peligrosamente se abre paso...”[6]

Otro gran organizador de derrotas

Pero es en el plano internacional donde la propuesta de Chávez tiene sus principales motivaciones. Estas no son, por supuesto, las ilusiones de hacer una “Internacional Socialista” con Lula, los Kirchner, Hu Jintao y Mahmoud Abbas. Si algo concreto sale de la reunión fundacional de abril próximo, será un instrumento para cerrar filas con corrientes afines de América Latina. Y, sobre todo, para tratar de apoyarse, encauzar y represar a sectores de la vanguardia, especialmente latinoamericana. Esto es necesario después del vergonzoso desastre que fue la política de Chávez y del chavismo continental frente al golpe de Honduras, algo que lo ha debilitado políticamente.

Por supuesto, el “Encuentro” de Caracas no podía hacer ningún balance serio de esto, más allá de constatar que EEUU ha instalado siete bases militares en Colombia (que amenazan en primer lugar a Venezuela) y que Obama terminó auspiciando las “elecciones” en Honduras para legitimar el golpe.

Nadie recordó que Chávez, desde el primer momento, jugó todas las fichas a la carta de las negociaciones diplomáticas en la OEA, que teniendo fuerzas para convocar a una movilización continental de masas se limitó a la diplomacia y a la “lucha” por televisión, que en plena crisis de Honduras fue a la ONU a decir que con Obama “ya no huele a azufre, sino a esperanza”[7], que auspició el apoyo incondicional a la política de Zelaya (quien comenzó entregando la Constituyente y después su propia cabeza) y, finalmente, que calificó al infame “Acuerdo Tegucigalpa-San José” del 30 de octubre como “una victoria moral” y sentenció que gracias a él “nunca más los ‘gorilettis’ podrán mandar en América Latina”.[8] ¡Y que, después de avalar esa escandalosa capitulación, Chávez y el PSUV siguen sosteniendo políticamente a Zelaya, como si no hubiese pasado nada!

Al igual que los líderes nacionalistas burgueses del siglo XX, desde Perón a Nasser, Chávez es un “organizador de derrotas” de primera magnitud. Allí está la tragedia. Eso no se debe a cuestiones personales, sino a profundos motivos de clase. Al frente de una “Internacional” que podría reunir a una parte importante de la vanguardia continental, sería otro desastre, como acaba de demostrar en el caso Honduras.

Nuestra crítica a ese proyecto no se debe, entonces, a “doctrinarismo” alguno. Es cada vez más necesaria una organización internacional obrera, socialista y revolucionaria, que agrupe a la creciente vanguardia de luchadores. Muchos de ellos ya se dan cuenta que las cosas no se van a resolver a escala local. Que la llamemos IV Internacional reconstruida o nueva Internacional Socialista no es el problema principal. Lo fundamental es el punto de partida: es necesaria su absoluta independencia en relación a cualquier estado y/o partido burgués (por más “socialista” y “antiimperialista” que se autoproclame).


Notas:

1.- “Chávez propone lanzamiento de la V Internacional Socialista”, Venezolana de TV-Aporrea, 21/11/09.

2.- Versión en .pdf: www.psuv.org.ve/files/tcdocumentos/compromiso.caracas.acuerdos.pdf

3.- “El XVIII Brumario de Luis Bonaparte”, Capítulo 1, Marxist Internet Archive.

4.- “Chávez propone...”, cit.

5.- Manuel Sutherland, “¿Para quién son los beneficios en la transición al socialismo bolivariano?”, www.socialismo-o-barbarie.org, edición del 30/09/07.

6.- José Vicente Rangel, “Algo está pasando”, Últimas Noticias, 16/11/09.

7.- Discurso en la ONU, Agencia EFE, 25/09/09.

8.- “Chávez: Con lo ocurrido en Honduras los ‘gorilettis’ no podrán mandar más en América Latina”, Venezolana de TV- Aporrea, 31/10/09.