Socialismo o Barbarie, periódico Nº 165, 04/12/09
 

 

 

 

 

 

Docentes

Alumno PRO: desaprobado

Docentes de Capital

Los trabajadores de la Educación de la Ciudad de Buenos Aires luego de más de un año de conflicto estamos más que preocupados al cierre del 2009.

El resultado en este período de lucha fue nulo en cuanto a reivindicaciones materiales concretas. Al mismo tiempo comienza a darse un incipiente proceso de descontento y cuestionamiento hacia todas las conducciones sindicales: Ute, Ademys, Camyp, etc., (17 gremios en la Ciudad Autónoma) encuadrados en su mayoría en la CGT y la CTA.

Ante la situación de crisis los diferentes distritos provinciales y el local llevan a la práctica la misma política: Presupuesto Cero para el 2010. Léase esto como ningún aumento salarial, precariedad laboral y ninguna inversión en educación. Todos los gobiernos provinciales y el local –avalados por el gobierno K– responden al parámetro capitalista: la variable de ajuste de la crisis son los trabajadores y los estudiantes.

Desde todas las gestiones se exige a los docentes "excelencia educativa" y al mismo tiempo se recortan los presupuestos educativos, se ignoran las condiciones laborales miserables como así también se niegan aumentos salariales para este y el próximo año.

Queda claro que en estas condiciones  el objetivo es: educación para unos pocos y en este contexto la escuela pública deja de producir conocimiento para pasar a ser contenedora social de los sectores más castigados.

Educación: Cero

En nuestra ciudad esta misma lógica de fragmentación y desguase de la educación adquiere un perfil escandaloso.

Los proyectos a discutirse en la Legislatura (impulsados por el Jefe de Gobierno) como "La escuela nueva" y "Plan de inclusión Cero" entre otros, acentuaría aún más la diferencia entre pobres y ricos. Además del absurdo de no explicar en cómo estos cambios se llevarían adelante sin presupuesto, pondría en marcha el escandaloso traslado como ganado de miles de niños y adolescentes de la periferia sur de la ciudad hacia escuelas de la zona norte hoy despobladas. Además de negarles el derecho a una escuela digna y en condiciones, les quitaría a los estudiantes la pertenencia e identidad con su barrio.

Se agrega a esto el montaje de la Policía Metropolitana y su espionaje sobre docentes instalado en el propio Ministerio de Educación a cargo de don Mariano Narodowsky; la ingerencia ideológica de diferentes cultos en la educación, sobre todo de la Iglesia católica y judía sobre la formación docente y los planes de estudio. Por ejemplo, en el Centro de Capacitación Docente de la Ciudad, la DAIA y la Policía Federal dictan cursos a maestros. También hay que mencionar que la Ciudad Autónoma no posee Ley de Educación, entre otras cosas por el “lobby” ejercido por el Arzobispado porteño. Pero, hete aquí que para el año 2010 el gobierno PRO destinará un millón de pesos más para las escuelas confesionales quitándoselos a las arcas de la escuela pública.

Esta política en lo educativo se condice con la que Macri está llevando en el plano de la cultura: vaciamiento y privatización, desmantelando y expropiando espacios  y centros culturales de la comunidad para imponer una cultura en función del turismo y los fabulosos negocios para su grupo empresarial amigo del PRO.

Tareas para 2010: desbordar a la burocracia y organizarse

La Ley Federal de Educación del menemismo, aprobada con la anuencia de todos los gremios, produjo el golpe final en la educación argentina. El Estado Nacional se desentendió de la educación pasando ésta a las provincias y dejándola librada a la suerte de cada jurisdicción.

La desintegración de la educación pública fue posible también por la complicidad de las burocracias sindicales que siguen gozando de buena salud entre los trabajadores de la Educación.

Esta burocracia cumple un rol funcional hoy en día, pues enfría planes de lucha con “paros testimoniales”, aislados y discontinuos, y con la absoluta negativa de impulsar asambleas por escuelas y todo intento de nacionalizar los conflictos. Como muestra de esto, escuchamos en la última movilización ocurrida el 26 de noviembre frente a la Jefatura de Gobierno al dirigente de ATE, Rodolfo Arrechea, "apelar a la esperanza" (!!) como toda salida para los trabajadores de la Educación en vez de convocar a la movilización y a la organización proponiendo medidas concretas de lucha.

El 2010 a los trabajadores de la Educación nos debe encontrar más duros que nunca con los gobiernos patronales, el empresario local devenido a político y los sindicalistas burócratas.

Debemos impulsar nuevos caminos para que se canalicen y organicen las rebeldías y los enojos de todos los trabajadores mediante una genuina democracia sindical para poner en pie una nueva corriente independiente de los gobiernos patronales y de la burocracia sindical. Una corriente que defienda los verdaderos intereses de los docentes y una escuela pública para el pueblo y la clase trabajadora en su conjunto.