El martes alrededor de 300 trabajadores y trabajadoras de Ford Pacheco, no pudieron entrar a la planta. Fueron suspendidos. Suspensiones que no son otra cosa que despidos diferidos en el tiempo. A fin de año esos compañeros dejan de percibir el 75% no remunerativo del salario y se terminó todo vínculo con la empresa. Es el ataque más brutal de los últimos tiempos, el anterior fue el de 1999, cuando cerraron un turno de producción.

Lo que hay detrás de las suspensiones es por un lado la caída de las ventas, sobre todo a Brasil. Y por otro, el aprovechamiento de la empresa para ganar competitividad vía redoblar la explotación de los trabajadores. En términos sencillos, que por el mismo sueldo labures mucho más. Este aumento de la explotación, que ya había pegado un salto el año pasado con otro “rebalanceo”, promete ser mucho más duro esta vez.

Cuando la empresa y el sindicato hablan cínicamente de “rebalancear” no están diciendo otra cosa que dejar a más de 300 compañeros en la calle. Muchos de los cuales se rompieron el cuerpo trabajando. Con tendinitis crónicas, hernias de disco, y demás enfermedades profesionales ahora están en la calle con pocas expectativas de conseguir laburo en lo inmediato. A todo esto la empresa abrió los retiros voluntarios, con la idea de poner una zanahoria y evitar de esta manera que a nadie se le ocurra “hacer quilombo”. A diferencia de las suspensiones del 2015 estas no son rotativas.

“VERDE ENTREGA COMPAÑEROS”

El rol de la Verde fue de manual. Se borró olímpicamente, cada compañero librado a su propia suerte… por decir de alguna manera, porque hay una comprensión común a todos los compañeros que las listas las hace la Verde con ayuda de la empresa, en Ford y en todo el gremio. Sí, en ese orden. Y ahí aprovechan a saldar viejas cuentas con “zurdos” y díscolos, pero también con los compañeros que forreancon la empresa pero no con el gremio… resulta que el chamuyo de que suspendieron a los vagos, a los faltadores, no sirve para explicar la suspensión de gente que no falta, que labura bien pero que no “acompaña lo suficiente”.

Dicho esto es claro lo que se viene para los de adentro. Apriete de la Verde para que “acompañen al gremio”, que a ninguno se le ocurra borrarse de la obra social, que todos quepan en el mismo molde, y para el que no encaje en el molde asoman los rumores de nuevas tandas de suspensiones. La Verde, es la garante de la estabilidad y los buenos negocios para los empresarios; y los despidos y las cada vez peores condiciones de trabajo para los obreros.

NO ESTA DICHA LA ULTIMA PALABRA

Si bien esta tanda de suspensiones-despidos la lograron efectuar sin demasiados sobresaltos, todavía no está cerrada la cuestión. Es necesaria la organización de los compañeros que en este momento están suspendidos para ir a la puerta de la fábrica y pelear por los puestos de trabajo. Y la solidaridad de los compañeros de adentro, que no están exentos ni a salvo en sus puestos. Para los de adentro se impone organizarse para dar pelea a esta lacra entregadora que es la Verde, que se maneja con los métodos de una verdadera dictadura. Para esto compañeros hay que dar pasos concretos en la organización clandestina. Esa bronca que da vueltas dentro de cada uno que se haga sentir en los baños y en las paredes.

CORRESPONSAL

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