Noticias de Macrilandia XX –

 

Un panorama de las cifras del primer semestre – Las inversiones, los yanquis y las viviendas, en la estrategia del caracol – Neoliberales de oposición – Caló devuelve favores – Una curiosa aritmética ministerial

 

Volvamos a un clásico de esta columna, el makrismo, es decir, macrismo con prácticas K que antes repudiaba y ahora adopta. Es el caso del financiamiento de la caja estatal oficial, el Tesoro, con fondos de una caja “paraoficial”, como la ANSeS. Los mismos que bramaban cuando el kirchnerismo se gastaba “la plata de los jubilados” ahora convalidan alegremente que la ANSeS saque el equivalente a 200 millones de dólares que estaban depositados en plazos fijos y fondos comunes de inversión, parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, y compre Letras del Tesoro. El contexto es que a la caja estatal (por ahora) le sobran dólares, pero le faltan pesos para tapar el déficit fiscal. Y como la idea no es (por ahora) hacer que el BCRA emita esos pesos y alimente la inflación (las Lebac ya apilan 600.000 millones de pesos, una pesadísima carga para 2017)… bueno, se usa “la plata de los jubilados”, que para eso está, ¿no?

 

Todos confiamos en que, como dice Macri, en la segunda mitad del año vendrá la alegría prometida. Pero como para tener una idea de la tristeza que fue el primer semestre, van algunos datos que se conocieron en estos días. Inflación: 28%. Caída del salario real: 12%. Superávit comercial (fuente genuina de divisas durante los 12 años del kirchnerismo), desaparecido: apenas 480 millones de dólares (no falta ningún cero). Exportaciones: 27.700 millones de dólares, lo que anualizado nos da un nivel inferior al de 2007. Retroceso de la construcción: 12%. Puestos de trabajo perdidos: no menos de 160.000. Globos amarillos de promesas electorales pinchados: incontables.

 

Uno de los planes anunciados con mucha pompa por el macrismo fue el de créditos hipotecarios ajustables por inflación, los UVI. El detalle: el lanzamiento fue en abril, justo cuando se disparaban los precios. El resultado, obvio: los bancos informan de más de 100.000 “consultas”, pero los créditos efectivamente otorgados rondan en total unos 50 millones de dólares. Como el monto del crédito promedio es de unos 900.000 pesos, la cuenta da que se concedieron unas 800 operaciones (no falta ningún cero) entre todos los bancos. ¿Hicimos mal la cuenta? Parece que no, porque el Banco Hipotecario informa de 92 créditos en proceso de escrituración; el Banco Ciudad, 40; el Banco Provincia, 240. A este ritmo, para el milenario de la Revolución de Mayo, en 2810, los argentinos estarán al borde de cumplir el sueño de la casa propia.

 

Hablando de ritmo lento, el secretario de Estado yanqui, John Kerry, estuvo en Buenos Aires ante la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana (AmCham), y se deshizo en elogios al “magnífico equipo” de Macri (dicen que Aranguren no se puso colorado ni nada) por su “pragmatismo” y su vocación para “favorecer los negocios” (¡ja!). Pero los que esperaban algo más tangible quedaron defraudados, ya que, según Kerry, “las inversiones forman parte de un proceso que lleva tiempo. Les pido que sean pacientes y trabajen para ello”. Traducimos: “Si nos ponen la alfombra roja y nos lamen bien las botas, vamos a ver si traemos algún mango”.

 

A propósito de las inversiones que se toman su tiempo, la consultora Ecolatina aportó datos sobre el primer semestre en inversión extranjera directa (IED). Fueron 1.290 millones de dólares, un 80% más que en el mismo período del año pasado (en pleno cepo y divisas en cuentagotas), pero “menos del 0,3% del PBI, cifra que continúa siendo pequeña como para motorizar el desarrollo de la economía”. La consultora fundada por Lavagna no puede menos que reconocer que “transcurridos más de ocho meses de gobierno, no se observa que la inversión crezca. Tanto la inversión pública como la privada mostraron contracción en lo que va del año”. De hecho, para Ecolatina la situación de la inversión es incluso peor que al final del ciclo K: “En épocas de cepo las empresas se veían forzadas a reinvertir utilidades”, mientras que “en el segundo semestre de 2016, cuando las restricciones se flexibilizaron, la sangría de divisas por utilidades y dividendos casi duplicó a la registrada entre fines de 2014 y mediados de 2015, superando los 1.000 millones de dólares”. Brevemente: el kirchnerismo no permitía a las empresas llevarse afuera las ganancias, lo que alimentaba una inversión forzada, mientras que el macrismo les dice “hagan lo que quieran con sus dólares, pero por favor inviertan”. Por supuesto, lo que hicieron fue remitir ganancias a las casas matrices y seguir fugando plata… hasta que llegó el blanqueo.

 

Hay más escépticos sobre el tema. Otra sección habitual nuestra es el garca que critica a Macri, en este caso Alejandro Rodríguez, un Chicago boy de la UCEMA, cuna de hipergarcas y funcionarios menemistas. Lean su diagnóstico: “Hasta que la incertidumbre no pase, los inversores no van a venir acá realmente a hundir su dinero en capital físico instalado en el país, más allá de algún pajarito que se cuele para invertir en Lebac”. Por supuesto, la “incertidumbre” a la que se refiere no es otra cosa que si Macri va a poder concretar el tarifazo o no. En efecto, para este garca “han tomado un camino relativamente gradual, en tarifas se hizo recién un tercio del ajuste, y en gas, la mitad”. Y añade preocupado: “No sé cuánto capital político les queda a Macri o a Aranguren para seguir corrigiendo en 2017, porque este año ya no va a haber más cambios” (Ámbito Financiero, 8-8-16). Lucha de clases pura, sólo que del otro lado de la trinchera.

 

No queríamos dejar pasar una perlita del blanqueo. Cuando creíamos que ya no quedaba más beneficio para tentar a los evasores, nos encontramos con esto: no se les requerirá la captura de datos biométricos (huellas dactilares, iris del ojo, etc.), con lo que el trámite se podrá hacer en la agencia que prefieran. Cualquier trabajador precarizado al que obligan a registrarse como monotributista debe registrar esos datos, y en la sucursal de AFIP que corresponda a su domicilio, pero ser fugador de divisas tiene sus privilegios, ¿no?

 

Habla Antonio Caló, burócrata de la UOM: “Conseguimos lo que en doce años no logramos”. Se refiere, por supuesto, a la tarasca de las obras sociales que Macri dará en cuotas a la burocracia para que no haga olas. ¿Se acuerdan cuando este “sindicalista K” ponía a Cristina por las nubes porque gracias al kirchnerismo la UOM triplicó su cantidad de afiliados? Bueno, ahora el tipo admite que en lo que va del año la UOM acumula 20.000 suspendidos y 5.000 despedidos, pero la platita es la platita. Eso no es todo: declaró que veía “difícil” el llamado a un paro general de la CGT. Sí, difícil que el chancho chifle. Y después se ofenden cuando les dicen vendidos…

 

Frase PROtuda de la semana: no nos gusta hacer leña del árbol caído, pero este hombre no nos deja opción. Hizo el cálculo de que el 87% de los usuarios residenciales recibió facturas de gas de menos de 500 pesos mensuales, y que de ese total el 78% había pagado. Entonces dijo esto:

La gente ya aceptó los aumentos de tarifas y paga” (Juan José Aranguren, ministro de Energía y ministro de la Iglesia de la Resignación Universal).

Ay, Aranguren… Aun si fuera cierto, esa cuenta da que casi un tercio de esos usuarios no pagó la factura, desafiando la campaña de terrorismo oficial con apoyo del poder de fuego mediático. Es una lástima que ni los garcas de la Corte parezcan conmoverse con tan prolijo razonamiento. Se ve que no son tan adictos como el ministro a las planillas de Excel.

M.Y.

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