Desfile del Bicentenario de la Independencia –

Con las palabras “Felices Pascuas, la casa está en orden” por parte del entonces presidente Alfonsín ante la rendición de los militares sublevados en Semana Santa del 87 contra los juicios a los militares del Proceso, marcaron el inicio de un esfuerzo denodado por parte de los partidos patronales, en ese momento con el radicalismo a la cabeza, de relegitimación de las FFAA ante el conjunto de la población. Proceso en el que, la tan mentada “reconciliación de los argentinos” es una etapa previa e imprescindible.

A casi 30 años de ese día que marcó la continuidad de la Ley de Punto Final ya sancionada y el nacimiento de la Ley de Obediencia Debida en la Plaza de Mayo, frente a la multitud movilizada, el gobierno de Macri montó una verdadera provocación contra los trabajadores y el pueblo. Desfilaron como héroes reconocidos miembros de las FFAA que fueron jefes de esa asonada y genocidas reconocidos que operaron en Tucumán. Dicha provincia no fue solamente la cuna de la Independencia, sino la cuna del Operativo Independencia, puesto a rodar bajo la presidencia de Estela Martínez de Perón. Provincia brutalmente empobrecida a partir del cierre de los ingenios azucareros que eran su principal fuente laboral y acorralada represivamente, en la cual subsisten engendros ultrarreaccionarios como Ricardo Bussi, hijo del ex general Antonio Bussi, que es concejal por la capital y promueve la creación de un Monumento a la Reconciliación Nacional, para cerrar las heridas de la sociedad. En simultáneo, se desarrolla un juicio por delitos de lesa humanidad contra los participantes de esa “hazaña represiva”.

Una política de Estado en regla

Más allá de las disculpas y las fórmulas “protocolares”, si lo invitaron, si fue solo, si fue como ex combatiente de Malvinas o como ex jefe de una sublevación armada, la presencia del referente carapintada fue una acción política para volver a poner en el ruedo a nefastos personajes. Tanto en el ruedo político (en el que Rico ya tiene una vasta experiencia*) como en la sintonía de la aceptación popular. Quieren imponernos por la vía de los hechos, que los genocidas y golpistas, que todos los miembros de las FFAA son parte de nuestros aliados, con los que tenemos que soldar la “grieta”, que son los defensores de nuestras fronteras y de nuestros intereses. Quieren imponer la “reconciliación” tan ansiada y trajinada por la burguesía colonial de nuestro país y los imperialismos que nos dominan. “Reconciliación” por la cual bregan desde 1982, con la caída de la dictadura, que ha tenido marchas y contramarchas, pero que de conjunto ha fracasado como proyecto global, estratégico. Porque las heridas del genocidio son muy profundas. Porque no han logrado meter en la conciencia popular que las FFAA son “más buenas que el pan”, por más que aparezcan en las inundaciones repartiendo colchones, como no son garantes del sistema democrático por más que se queden en los cuarteles.

Por más discursos y políticas de Estado que han puesto en marcha, subsiste una sana desconfianza popular al accionar y presencia de estas fuerzas. Por eso no fue un gesto casual ni episódico: es un plan de este gobierno reaccionario hasta la médula para meter por la ventana lo que no han podido hacer entrar elegantemente por la puerta. La punta del plan es la “reconciliación” para poder relegitimar al aparato represivo del Estado como garante último del orden capitalista.

A la esperanza y los deseos de Aldo Rico y la alegría de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich al presenciar la realización del desfile militar, contraponemos nuestra firme decisión de luchar por el castigo a todos los genocidas y sus responsables políticos. Así como a levantar una alternativa de clase e independiente frente a la “reconciliación” con quienes nos reprimieron y están listos para volver a hacerlo. Repudiemos desde todos los sectores de trabajadores, luchadores, organizaciones independientes y democráticas, estas presencias que son la “presentación en sociedad” de lo que aspira a poner este gobierno en el cuadro de honor de su gestión para que, en el momento que lo necesite, empuñen sus armas contra el pueblo trabajador.

La “casa” no estuvo en orden en 1987 ni lo está ahora. Porque el orden es el impuesto por los de arriba, en contra de nuestras aspiraciones y necesidades. En un momento donde nos ponen la soga al cuello con el aumento de las tarifas de servicios, donde entre la Corte Suprema y el gobierno negocian para ver cómo campean el temporal de nuestra legítima bronca, que no anda precisamente “en remera y en patas”.

A ese orden desafiamos con la convicción de que los Rico, los Bussi, los Nani, los Carrizo Salvadores, defienden los intereses de nuestros opresores y necesitamos un nuevo orden en base a los intereses de los de abajo. No confiamos en los maquillajes que nos quisieron vender durante estos años ni en las provocaciones a cara descubierta de este desfile del 9 de Julio. Por ese motivo los socialistas revolucionarios luchamos por la eliminación de todo el aparato represivo y un nuevo orden, que se organice a partir de imponer las necesidades de los trabajadores, la juventud, las mujeres y el pueblo más pobre.

(*) Aldo Rico fue diputado, convencional constituyente e intendente de San Miguel, así como ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Carlos Menem. Se presentó en 2011 como candidato a intendente de esa misma localidad, primero por el FpV, finalmente integró las listas de Eduardo Duhalde, con las que perdió el escrutinio.

 

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