El 30 de junio se presentó en el Congreso el proyecto de ley de aborto legal (Ley de interrupción voluntaria del embarazo) elaborado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Mientras dentro del anexo del Congreso se realizó una conferencia de prensa de parlamentarios y personalidades, entre las que se contó nuestra compañera Manuela Castañeira, las agrupaciones del movimiento de mujeres nos manifestábamos en la calle.

La campaña verde organizó una radio “abierta” de una sola voz que -de tan poco interesante- nadie escuchaba, y un festival de bandas muy buenas y con muy buenas intenciones. Pero el acto montado por la campaña que tenía por objetivo desactivar cualquier espíritu de lucha.

La diputada del Frente para la Victoria, Carla Carrizo declaró “Hoy estamos en un Congreso donde nadie tiene mayoría, con lo cual hay más posibilidades de romper el statu quo y de no encapsular el tema. Sería un gran avance que el proyecto tuviera dictamen para ser tratado en comisión” (Las 12, 1/7/16). Es necesaria una gran dosis de cinismo para decir esto. El 1 de noviembre de 2011 por primera vez la comisión de legislación penal del Congreso iba a debatir el proyecto. Pero ese día y por orden expresa de Cristina, la mayoría de diputados y diputadas K faltaron a la sesión, evitaron que se diera quórum y lograron que cayera nuevamente el proyecto de ley. El FpV tuvo mayoría parlamentaria en ambas cámaras durante años, contaba en ese momento con masivo apoyo, además de tener la presidencia del país,¡y boicotearon el proyecto de ley de aborto legal!

Al carácter testimonial de la jornada del 30 contribuyeron también las organizaciones de la izquierda que se hicieron presentes con delegaciones mínimas del FIT (Pan y Rosas, Plenario de Trabajadoras) y más que mínimas de Patria Grande (Mala Junta) y otras.

Las Rojas fuimos a apoyar la presentación del proyecto de ley con todo el compromiso que hace falta, denunciando a todas las instituciones de Estado que están empeñadas en impedir que se apruebe este derecho tan elemental de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos, con una muestra sobre el rol del Congreso que año tras año se niega siquiera de poner en discusión el proyecto de ley, aunque la mayoría de la sociedad ya se expresó muchas veces a favor de despenalizar el aborto. Denunciando también a la justicia y al gobierno de Tucumán de Juan Manzur que acaban de condenar a ocho años de prisión a Belén. Y denunciando a Macri, que en una misa del 20 de junio, había pedido a Dios “que le de fuerza para luchar por la vida desde la concepción”.

Con nuestros materiales, nuestra batucada y nuestra presencia, denunciamos la alianza entre el Estado, la iglesia y todos los partidos patronales para impedir que se legalice el derecho a no morir por aborto clandestino. Una vez más, señalamos que la única fuerza que logrará que el Congreso debata el derecho al aborto y que se apruebe la ley es un gran movimiento de mujeres de lucha, que no confíe en los infinitos vericuetos institucionales diseñados para que nunca cambie nada a favor de las mujeres.

Corresponsal

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