Por Ale Kur


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Las elecciones municipales celebradas recientemente en Italia dieron por ganador en dos importantes ciudades al Movimiento 5 estrellas. Es el caso de Roma y de Turín, en cuyos casos el poder ejecutivo estará a partir de ahora en manos de dos mujeres: Virginia Raggi y Chiara Appendino, respectivamente.

En total, unas 19 alcaldías pasarán a manos del M5E, en un resultado que es claramente un “voto castigo” al gobierno nacional de Matteo Renzi, del Partido Democrático.

El “Movimiento 5 Estrellas” nació como subproducto de la crisis económica europea y mundial de 2008. Su líder, Beppe Grillo, es un cómico que ingresó a la política recientemente, a través de una prédica contra la “casta” y la apelación a la participación ciudadana (dándole un peso central, por ejemplo, a las redes sociales).

El ascenso del M5E, que comenzó ya hace varios años (obteniendo muy importantes resultados en las elecciones parlamentarias europeas y nacionales), responde a un estado de ánimo general de rechazo a los “políticos tradicionales”. El punto más citado al respecto es el del repudio popular a la corrupción de todos los grandes partidos que vienen gobernando Italia. Varios hechos emblemáticos (como el llamado “Mafia Capital[1]”) generaron un fuerte impacto en la opinión pública en los últimos años, abriendo una crisis política en la capital del país.

Pero no puede desligarse el crecimiento del M5E de las condiciones generadas por la crisis económica, y más especialmente, de los brutales planes de austeridad llevados adelante por la Unión Europea. Un punto de inflexión en este sentido fue en 2011 la designacióncomo primer ministro de Mario Monti, un tecnócrata cuyo único objetivo era hacer pasar el ajuste impulsado por la UE como parte del proyecto de “saneamiento” de la Europa neoliberal. Monti no había sido votado por ni un solo ciudadano de Italia, pero sin embargo los grandes partidos políticos le dieron su voto de confianza para que gobierne el país.

En ese clima político, el M5E se fortaleció levantando un perfil político de rechazo al régimen, y planteando además un punto programático fundamental: la posibilidad de romper con el Euro, el chaleco de fuerza monetario mediante el cual la Unión Europea somete y desangra a los países más débiles. Este último punto es fácilmente comprobable en el caso de Grecia, asfixiada por la permanente necesidad de préstamos (usados en su enorme mayoría para pagar deuda anterior) y subordinada políticamente a los grandes banqueros través de ese mecanismo.

No está claro, sin embargo, que actualmente el M5E haga eje en esos puntos económico-sociales, más bien parecieran predominar en las campañas municipales los planteos puramente “municipalistas” (limpieza, seguridad, tránsito, etc.) Pero pese a lo anterior, es indudable que a través del voto al M5E lo que se expresa es un rechazo (aunque sin un contenido nítido) al “statu quo”. Los italianos votaron masivamente contrael gobierno de Renzi, o ni siquiera fueron a votar (las estadísticas de participación electoral parecen haber sido bastante bajas).

Una crisis del sistema de partidos

El Partido Democrático que actualmente gobierna el país es un “heredero aggiornado” del antiguo Partido Comunista Italiano, que había sido uno de los más grandes de todo el mundo occidental y que tuvo un enorme peso en la vida política italiana desde la resistencia antifascista contra Mussolini. La trayectoria de este partido lo llevó del estalinismo al “eurocomunismo” y de allí al mero liberalismo democrático-burgués (tras la caída de la URSS). Actualmente es uno de los pilares del capitalismo imperialista y neoliberal italiano, sin una sola sombra de su pasado combativo. Por el contrario, es plenamente servil ante la política de ajuste de la Unión Europea.

El gobierno de Renzi se había presentado como una “renovación generacional” dentro del PD, pero en los hechos significó la continuidad de la política neoliberal. La crisis económica y social sigue abriéndose paso, golpeando a los trabajadores y a la juventud. Al mismo tiempo, el PD forma parte del sistema político estructuralmente corrupto, y es incapaz de combatirlo. Por esas razones su popularidad se encuentra en fuerte declive.

La centroderecha es por el momento incapaz de capitalizar ese retroceso, entre otras cosas porque está muy golpeada por los escándalos que protagoniza cotidianamente su referente Silvio Berlusconi. Esto le deja el terreno libre al surgimiento de nuevas opciones electorales y políticas, como es el caso hoy del Movimiento 5 Estrellas.

El M5E supo aprovechar ese espacio presentándose como “anti-políticos”, con planteos y gestos políticos que los diferencian de la “casta” (como la renuncia de los diputados a cobrar parte de su salario). El componente fuertemente juvenil (y femenino) de sus candidaturas presentan una cara diferente a la del antiguo sistema de partidos.

Sin embargo, el M5E carece de planteos de ruptura de fondo con el régimen económico, social e inclusive con el propio régimen político. No solo no denuncia al capitalismo imperialista italiano, sino que en su propia dirección se encuentran grandes empresarios.

Menos todavía el M5E plantea la organización independiente y la lucha (en las calles, en las fábricas, en las universidades) de los explotados y oprimidos italianos. Mientras se presenta como una formación “anti-política”, su actividad parece ser exclusivamente electoral.

Sin duda alguna, el retroceso de los grandes partidos tradicionales italianos y el avance de una fuerza que aparece como “contestataria” tiene elementos progresivos. Sin embargo, no es suficiente con darle expresión electoral a la “indignación ciudadana”.

Para que exista una verdadera salida a la crisis económica y social, a los planes de austeridad y al sistema político corrupto, hace falta construir verdaderas herramientas de lucha: partidos políticos de los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y todos los que sufren diferentes formas de opresión. Organizaciones que participen e impulsen las acciones cotidianas de resistencia frente a los ataques capitalistas, y que se orienten por una estrategia de ruptura revolucionaria con el “statu quo”.

La experiencia del gobierno de Syriza en Grecia, que terminó aplicando el mismo programa de ajuste brutal que siempre denunció, demuestra la esterilidad de las organizaciones que no están dispuestas a llevar hasta el final este camino. Movimientos como Podemos en España o el M5E en Italia parecen aprestarse para repetir una y otra vez (de forma aumentada) el mismo fracaso. Por el contrario, lo que hace falta es sacar conclusiones de las experiencias transitadas y avanzar en una nueva dirección, realmente anticapitalista y socialista.

 

[1] “Comienza el juicio contra la mafia de Roma”, El Mundo, 5/11/15 (http://www.elmundo.es/internacional/2015/11/05/563b6104ca474163338b45dd.html)

 

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