Como otra muestra más de que el estado de ánimo popular se está poniendo espeso con las medidas económicas del gobierno, aparece el hecho de que la izquierda aumentó notablemente su presencia en los medios en estas últimas semanas. Los pocos canales que, si no son opositores, por lo menos no se muestran furiosamente macristas, vienen convocando a las figuras de la izquierda a participar en los programas políticos.

Según las mediciones, estos canales vienen repuntando su rating. Sin duda están aprovechando la repugnancia que provoca en cualquier persona con dos dedos de frente la mayor parte del periodismo político televisivo, volcado a un oficialismo tan fanático e irracional, que hace aparecer al “periodismo militante” del viejo 6-7-8 como un mar de objetividad científica.

Pero lo más importante es constatar, también por esta vía, que el descontento con el gobierno está rebalsando los límites de una vanguardia o a los directamente afectados por despidos: cada punto de rating que suben estos programas significa unas cien mil personas más que se vuelcan a ver debates políticos donde se denuncia fuertemente al gobierno de Macri.

La otra novedad es que nuestro partido pegó un salto en su aparición televisiva: Manuela fue invitada varias veces en dos semanas, incluso junto a Jorge Chupete Ayala, delegado de Fate, y Andrea Dopazo, del Hospital Posadas, compañeros del partido que están peleando en sus lugares de trabajo contra el ajuste y los despidos.

Evidentemente, cuando lo que se discute es un ataque a las condiciones de vida de los trabajadores, cuando se habla de la lucha de clases, el hecho de tener o no diputados pasa a un segundo plano para la izquierda, y pesa mucho más la política de cada partido y la capacidad de expresar, de encarnar, los intereses, sufrimientos y necesidades de los trabajadores y los sectores populares. Y en esta situación, el Nuevo MAS ha sentado sus reales como una fuerza de la izquierda a la que no se puede obviar, pese a los ingentes esfuerzos de nuestros competidores del FIT por borrarnos del mapa, de la tele y del mundo.

Tratando de ser objetivos aunque se nos cae la baba, hay que señalar que los duros esfuerzos cotidianos que significaron para todo el partido la búsqueda de la legalidad nacional, la presentación en elecciones, la construcción de la figura de Manuela y de un equipo de medios, han dado sus frutos en este inicial pero cualitativo salto: poder expresar, frente a cientos de miles de personas, la política del partido y su presencia en las luchas que los trabajadores comienzan a librar contra el gobierno y los patrones.

En cuanto al contenido de nuestro discurso en esta seguidilla de debates, nos parece que algunas cosas quedaron claras: la primera es que el Nuevo MAS llama a enfrentar y derrotar al gobierno de Macri. Esto resalta mucho en debates en el que los demás “opositores”, incluidos los K, por cada denuncia que hacen contra Macri dicen diez veces que “estamos en democracia” y que “tenemos que juntarnos (con el PRO) a conversar” y cosas por el estilo. Nosotros no queremos conversar nada, denunciamos al gobierno de Macri como un enemigo que quiere hundir a los trabajadores en beneficio de los patrones.

Otro aspecto de nuestra “identidad” (para usar un término posmo) que se expresó muy bien es que, para enfrentar al gobierno y sus medidas, apostamos a la lucha desde abajo, a las luchas de los trabajadores. Manuela fue la única que pronunció las terribles palabras “huelga general”, a pesar de que en uno de los debates tenía al lado a un sindicalista “progre” de ATE, que hizo mucha denuncia y propuso sacar el IVA pero no mencionó ni una sola medida de lucha. Todos proponen conversar en el parlamento, hasta los sindicalistas: nosotros llamamos a la lucha.

Este perfil nuestro quedó patente en el programa en el que participaron Andrea y Jorge, donde se unió la lucha contra las medidas económicas del gobierno a la pelea contra la burocracia sindical.

Los muchísimos mensajes de felicitación y aliento que nos llegaron después de cada programa donde participamos, demuestran que logramos aparecer como una voz de los trabajadores, de los que están sufriendo la inflación, los tarifazos y los despidos.

Y demuestran también que estamos llegando, dialogando y entendiéndonos con sectores cada vez más amplios de los trabajadores y la juventud. El congreso partidario que se acerca servirá para hacer carne este balance en toda la militancia, y salir de él con nuevas energía y nuevas herramientas que nos permitan responder con todo a semejante desafío, en una situación política que puede volverse crucial para la suerte de nuestra clase trabajadora y el relanzamiento de la lucha por el socialismo.

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