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Discurso en el Congreso para justificar la estafa

 

En los últimos días Macri se ha alzado con una serie de éxitos. La novedad más reciente es el acuerdo con los fondos buitre, que vuelve a comenzar el ciclo de endeudamiento del país ganando márgenes de maniobra para la gestión económica. El segundo es la llegada de Obama en marzo, lo que muestra el apoyo del imperialismo yanqui a su gestión. La tercera es el acuerdo alcanzado con la dirección de la CTERA y el Frente Gremial, que le permite mostrar un inicio de clases mayoritariamente tranquilo (de todos modos hay provincias en conflicto, como Córdoba) a costa del salario docente. Y también podríamos anotar aquí el show de la declaración de Stiuso que apunta a mantener “acorralados” a los K.

Pero aunque esta ristra de “buenas noticias” para el macrismo son las que predominan, no se trata de un “cielo despejado” para él: ya hay analistas que señalan que “la luna de miel con la sociedad” no permanecerá eternamente. Por ejemplo, la evidencia que el tarifazo y la inflación, lentamente, comienzan a erosionar la imagen del gobierno. También, el llamado de atención del paro y movilización de los estatales el 24/02, un acontecimiento muy importante que mostró que las relaciones de fuerzas entre las clases aún no están probadas. Esto se expresó en el corte de Callao y Corrientes promovido por nuestro partido y otras fuerzas de la izquierda, que escenificó los límites que por ahora tiene la ofensiva reaccionaria que significa el “protocolo antiprotesta”.

Un teatro para legitimar el ajuste

En este marco, el martes 1° Macri asistió al Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias del mismo. Allí, como es tradición, brindó un discurso en donde se plasmó el “estado de la nación” (como le gusta decir a los yanquis). En concreto, lo que allí suele ocurrir, es que el Presidente marca los lineamientos de su orientación política para el año en curso.

El discurso de Macri duró algo más de una hora, lo que le alcanzó para seguir insistiendo en los tópicos legitimadores de su gestión, al tiempo que elegir polarizar con el kirchnerismo; como si macrismo y kirchnerismo fueran las únicas dos fuerzas políticas y no existiera nada más (lamentablemente la izquierda parlamentaria no tuvo trascendencia alguna).

La primera mitad de su discurso lo destinó a hacer un duro balance de la “herencia recibida”. El recurso utilizado es viejo y conocido: presentar un panorama negro que justifique todas las medidas de ajuste. Así es como la inflación simplemente existe “porque el gobierno anterior la promovió”; “la ausencia de incentivos a la inversión es la causa de cortes de luz” y, por lo tanto, el tarifazo es “inevitable”; o que los despidos de trabajadores estatales son el resultado de que “nos mintieron, camuflando el desempleo con empleo público”…

La trampa de este discurso no está en magnificar el deterioro de la economía nacional (¡que es responsabilidad de kirchneristas, macristas y la burguesía en su conjunto!), sino en la elección que se hace sobre quién va a cargar con la cuenta del ajuste. Y en esto la política del gobierno nacional fue unívoca. Para los patrones agrarios, las mineras imperialistas, las empresas energéticas y los fondos buitre: impuestos cero, devaluación del 65%, aumento de tarifas y pago en efectivo de la deuda; para los trabajadores: despidos, inflación, paritarias a la baja y protocolo represivo, todo legitimado mediante un tramposo discurso neoliberal (al que se le suma, también, el paquete de medidas reaccionarias de rigor por cuenta de la “inseguridad”).

Pero no sólo se trató de justificar el ajuste (¡el caradura de Macri no nombró una sola vez en su discurso la palabra salario!). Por medio de su discurso Macri buscó asentar su legitimidad estableciendo una polarización con el kirchnerismo: entre “el pasado y el porvenir”.

Esta polarización tiene fuertes elementos de impostura. Si bien son ciertos los matices entre ambos gobiernos (gobierno burgués de mediación vs. gobierno reaccionario neoliberal), no es menos cierto que el plan de Macri se asienta sobre la posibilidad de re-endeudamiento que le dejó el kirchnerismo, quien se ufanó de ser un pagador serial de la deuda externa. La falta de “gratitud” de Macri para con Cristina es tan grande, que hasta se dio el gusto de echarle en cara el pago en efectivo al Club de París “sin negociar, intereses y punitorios”. El objetivo de esta política es, por un lado, presionar sobre la crisis del PJ acelerando el proceso de “deskirchnerización” que está en curso y que se evidenció en el congreso del PJ en Obras Sanitarias semanas atrás (y que, atención, no deja de tener contradicciones porque el peronismo parlamentario quedó molesto por los ataques de Macri). Pero por otro lado, busca justificar las medidas de ajuste e invisibilizar a la izquierda.

Cerrando filas junto a los buitres

“Mucho se habló de la negociación con los holdouts, también conocidos como ‘buitres’. Ahora dependerá de este Congreso si terminamos o no de cerrar este conflicto que lleva quince años. Confío en que va a primar la responsabilidad sobre la retórica y que juntos vamos a construir los consensos necesarios.”

El discurso de Macri buscó un fin inmediato: garantizar que el Congreso apruebe el acuerdo con los buitres, un poco por el expediente de acorralar al PJ, que a pesar de su pataleo, lo más probable es que termine votando a favor del negociado (por lo menos una mayoría de sus diputados).

Como venimos señalando en estas páginas, mucha de la política del macrismo se basa en la posibilidad que tiene la Argentina de endeudarse. Pero para poder acceder al mercado de capitales, el gobierno necesita cerrar el acuerdo con los buitres para que la justicia yanqui levante el embargo que pesa sobre el país. La novedad de las últimas horas es que el juez Griesa anunció que está dispuesto a levantar el embargo luego que el Congreso argentino vote la derogación de las leyes cerrojo y de pago soberano para habilitar así el pago a los buitres dólar sobre dólar. Recordemos que el acuerdo consiste en entregar en efectivo unos 15.000 millones de dólares, los cuales se piensan obtener mediante un nuevo bono. Es decir: pagar la deuda con más deuda para de esta forma volver a endeudar a la Argentina hasta el cuello. Y esto después de afirmar que “no hay plata” para los reclamos de los trabajadores: ¡gobierno caradura agente de los empresarios y los poderosos!

Lo escandaloso de este arreglo (¡una escandalosa estafa donde se le pagar a los buitres la totalidad de sus bonos obtenidos por sólo el 5% de su valor!) no impide que sea muy probable que el Congreso apruebe el acuerdo entregador. Casi todo el arco político patronal estaría de acuerdo en cerrar filas detrás de Macri. Es que en este sentido la política del gobierno representa a los intereses de toda la burguesía. Esto es lo que presiona y pone en crisis al bloque de diputados del FpV. Mientras que hay sectores que prefieren votar en favor del pago a los buitres, hay otros que estarían más inclinados a posar de opositores, pero sin tomar ninguna medida concreta de lucha para impedirlo: ¡su única “lucha” es poner caras largas y mostrar cartelitos en el recinto!

Del salario no se habla

En el discurso de Macri hubo un enorme tema ausente: el salario. Fueron 62 minutos de parloteo en el cual se justificó la inflación, los despidos, el tarifazo, la baja de las retenciones, la devaluación, pero no se oyó una sola palabra sobre el problema del salario que afecta a millones de trabajadores, un verdadero escándalo.

Es que, en líneas generales, la agenda de los trabajadores está afuera del plan de gobierno del macrismo. La suba del mínimo no imponible del impuesto al salario se reveló rápidamente como una estafa que tiene como único resultado que más trabajadores que antes sean alcanzados por ese impuesto. En el marco de una devaluación que ya roza el 65%, y una inflación que en tres meses pasó el 15% y acumula un 35% en los últimos doce, el macrismo postula una única política para el movimiento obrero: pisarle la cabeza.

Para este fin apuesta a contar con el apoyo tácito y la experiencia de la burocracia sindical, que está dispuesta (más allá de contradicciones crecientes) a entregar las conquistas de los trabajadores y pulverizar el salario con la excusa de que “el gobierno recién inicia”. Así lo expresó Macri en su discurso: “Cuando me reuní con nuestros sindicalistas, tuvimos una enorme coincidencia sobre el diagnóstico y sobre los compromisos a asumir. Valoro mucho su experiencia y el aporte que pueden hacer en este desafío de sacar el país adelante.”…

Una primera muestra de esta “experiencia” la dieron los dirigentes de CTERA y del Frente Gremial docente, quienes entregaron los reclamos de los docentes y acordaron un salario a la baja, en cuotas y con sumas en negro.

El FIT es responsable del fracaso del encuentro de Racing

El gobierno de Macri reafirmó su política ajustadora, patronal y entreguista. Frente a esto es necesario que los trabajadores, empezando por sus sectores más avanzados y la izquierda, empecemos a organizar una respuesta frente a los ataques que nos están lanzando. El paro del 24 de febrero mostró que existen reservas de energía a las que apelar para frenar al gobierno reaccionario. Pero esa gran movilización por sí sola no alcanzó para derrotar a Macri; el gobierno aún despierta expectativas en la población y se aprovecha de esa ventaja. Por eso es que desde el Nuevo MAS venimos insistiendo en la necesidad de unir a todos los sectores que salgan a luchar y organizarlos para coordinar y unificar fuerzas en una lucha común contra el ajuste.

En este sentido consideramos que es un grave retroceso el levantamiento del Encuentro obrero que estaba programado para realizase el 5 de marzo en Racing. La responsabilidad sobre esto cae principalmente sobre las fuerzas del FIT, que una vez más se muestra como un mero acuerdo electoral incapaz de dar ninguna respuesta concreta a las necesidades de los trabajadores, primando los intereses propios de cada secta por sobre los de la clase obrera.

Pero en este caso en particular se destaca el triste papel del Partido Obrero. Como dijimos en nuestra declaración del 27 de febrero: “El problema de fondo es que se le quería imponer al Encuentro un formato ‘sindicalista’ para esconder el debate actual: cuál debe ser la orientación política para enfrentar al gobierno de Macri; ante la imposibilidad de resolverlo por medio de la discusión democrática el PO trata de resolverlo por arriba, imponiendo sus criterios burocráticos.”

Las actitudes sectarias que miden las necesidades políticas desde su propio ombligo son nefastas para la clase obrera. ¡Hacemos un llamado a todas las corrientes clasistas y de la izquierda a cerrar filas poniendo en pie un Encuentro obrero para enfrentar al gobierno de Macri!

 

24 de marzo

Marchemos contra Macri, Obama, la impunidad y el ajuste

 

Este 24 de Marzo no será una marcha más. Al dato de que se cumplen 40 años del golpe militar, lo que ya de por sí es un aliciente para la masividad de la movilización, se suma la presencia del presidente del principal imperialismo en nuestro país.

La llegada de Obama a la Argentina el 23 y 24 de Marzo, es una provocación por parte del macrismo y del imperialismo, y, a su vez, una tentativa de borrar las complicidades de éste con la dictadura genocida.

En este sentido es un avance (en el cual el Nuevo MAS tuvo un rol destacado), que el encuentro Memoria, Verdad y Justicia haya incorporado el “Fuera Obama de Argentina” entre sus consignas principales.

La principal tarea de las próximas semanas es jugarnos a hacer este 24 de Marzo una enorme movilización, una movilización de masas: lo más unitaria posible bajo las banderas de lucha contra Macri, la impunidad y el imperialismo en el marco del programa histórico del EMVyJ.

Desde el Nuevo MAS, como lo venimos haciendo desde el mismo momento que asumió Macri, nos vamos a jugar con todo para aportar una importante y nutrida columna partidaria en todo el país.

Y así como nos movilizamos junto a los estatales, como dimos el primer paso para repudiar el protocolo represivo cortando la avenida Corrientes y Callao el 24 de febrero pasado, también estaremos con toda la fuerza de Las Rojas y de la juventud del Nuevo MAS este 8 de Marzo en la movilización por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, denunciando tanto las políticas machistas y patriarcales, como los despidos y el ajuste antiobrero del gobierno macrista.

 

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