Costa Rica


Ni siquiera han terminando las elecciones del 2014 y las movilizaciones callejeras ya han regresado. Las elecciones nacionales no han roto con la política de provocaciones de la burguesía pero con la diferencia de que las políticas reaccionarias discutidas en las elecciones ahora no van sólo sobre la población LGBTI sino además en contra de las mujeres, donde la competencia burguesa fue por quién es más opresor.

 

Pero además de esto el pírrico “aumento” salarial que da el gobierno a los trabajadores del estado es  una ridiculez, en el mismo momento en que los precios del dólar suben y entonces la dependencia de la economía costarricense respecto del billete estadounidense se hace más claro, elevándose de hecho el precio de préstamos y de algunos productos de consumo.

 

Las movilizaciones de esta semana empiezan con la represión en Chomes de Puntarenas, contra poblaciones costeras que reclaman la seguridad de que sus tierras y los recursos a ella ligada no serán entregadas a capital transnacional, sea hotelero o agroindustrial. Ante la represión, Chinchilla  ha dicho que no puede referirse porque no conoce los detalles. Lo que abre dos interrogantes: la policía actuó discrecionalmente o Chinchilla está mintiendo. Sea cual sea la opción la agresión policial ha recaído por entero como responsabilidad del gobierno, lo que deteriora todavía más la imagen de Chinchilla, que a estas alturas de la campaña electoral podría no contar con ningún poder efectivo sobre el estado.

 

Sin embargo, esto no impide que Chinchilla descargue la crisis fiscal sobre los trabajadores, con su  “aumento”, que inmediatamente enfureció a las bases sindicales, lo que a su vez generó una movilización sindical bastante grande en el centro de San José. A diferencia de otras movilizaciones donde las direcciones sindicales han prometido “la madre de todas las luchas” y luego no han movido un dedo para movilizar a los trabajadores por problemas más políticos y menos gremiales, parece que en esta ocasión la dirigencia no tiene otra opción que convocar a más movilizaciones, aunque por supuesto está por verse si cumple la orientación que quieren las bases.

 

Esta marcha en particular se movió dentro de los parámetros políticos del “anti-neoliberal”, lo que da un claro carácter nacionalista y populista a la movilización. Esta orientación de la dirección sindical tiene el gran inconveniente de que los trabajadores del estado asocian la defensa de su interés con la defensa de la “patria”, por lo que el contenido político de la movilización es un guiño gigante al burgués PAC, como si no fuera un partido que defenderá los fundamentos básicos del capitalismo costarricense y por tanto atenta contra el interés de la clase trabajadora. Esto implica que la clase trabajadora no se mueve con independencia de la burguesía sino como un punto de apoyo para la misma, lo que desinfla el potencial político de la movilización.

 

Esta despolitización de la movilización le cae como anillo al dedo a las direcciones sindicales, que lejos de pensar en obtener triunfos contundentes contra la burguesía, más bien pelean entre ellas a ver quién será el dirigente oficial frente al nuevo gobierno, con algunas excepciones más luchadoras, sobre todo dentro de la directiva de ANDE.

 

Además de estas movilizaciones, ha surgido un nuevo feminismo callejero, expresado en la movilización contra la administración de la UNA por su orientación de reforzar la represión como mecanismo para atender un caso concreto de violación dentro del campus, y no enfocar el problema de fondo respecto de la violencia a las mujeres y el patriarcado como sistema social que utiliza la violencia para mantener a las mujeres en estado de opresión. Todo esto además con la sombra de la campaña por la legalización del aborto, donde Las Rojas del NPS están jugando un rol destacadísimo, junto con activismo feminista.
Como síntesis, entonces, para romper con los límites populistas y nacionalistas de las movilizaciones es necesario unificar a oprimidos y explotados en una sola movilización y con un único pliego de lucha, que como dijimos desde el 24 de febrero “desde el Nuevo Partido Socialista (NPS), emplazamos a las diferentes cúpulas sindicales (APSE, SEC, UNDECA y otras) a abandonar las diferencias mezquinas y burocráticas y sumarse al proceso de lucha que hoy debe comenzar. Llamamos a todas las dirigencias sindicales a realizar un Encuentro Nacional Abierto a todas las organizaciones (sindicales, foros, estudiantiles, populares y políticas) que estén dispuestas a luchar para discutir y votar un plan de lucha unificado. Proponemos echar abajo el decreto del aumento salarial ridículo; luchar por disminuir los altos precios de los servicios básicos (agua y electricidad) así como el carácter público de esos servicios; impedir cualquier intento del gobierno de eliminar los pluses salariales; defender la CCSS y los muelles de Limón y Moín”. A estos puntos es necesario sumar la exigencia del derecho al aborto para las mujeres y el matrimonio igualitario, para la población LGBTI.

 

 

Con una orientación, sin duda alguna, las luchas del país se potenciarían y se abriría la perspectiva de completar la ruptura con la burguesía, que por ahora se ha expresado sólo parcialmente en la última campaña electora.

Dejanos tu comentario!

  • IzquierdaWeb