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La semana del 7 al 11 de septiembre se realizará las elecciones para Centros de Estudiantes en todas las facultades. Simultáneamente tendrán lugar las elecciones de representantes estudiantiles en los Consejos Directivos de las distintas unidades académicas y en el Consejo Superior.

Para entender qué está en juego en estas elecciones, es necesario partir del escenario más general que quedó planteado luego de las PASO del 9 de agosto.

El primer dato a tener en cuenta es que Scioli, Macri y Massa concentraron más del 90% de los votos. Estos tres candidatos coinciden en un punto central: todos ellos plantean que a partir del 2016 deben tomarse medidas de ajuste (devaluación, despidos, tarifazos y recortes en salud y educación). Ante una situación de crisis económica intentarán que sean los trabajadores, los estudiantes y los sectores populares quienes paguemos los platos rotos tras doce años en los cuales unos pocos tuvieron ganancias descomunales.

Basta echar un vistazo tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Provincia para constatar la orientación de estos candidatos. Las escuelas y hospitales se caen a pedazos, los docentes cobran salarios de miseria, los trabajadores deben enfrentar despidos y persecución sindical (como ocurrió recientemente con los choferes de la Línea 60). Las recientes inundaciones han demostrado que como producto de un fenómeno natural tiene lugar una catástrofe social debido a la desidia y la falta de inversión en obra pública de todos los gobiernos.

Mientras tanto la sociedad movilizada en las calles, con un millón de partícipes, exigió #NiUnaMenos ante la situación crítica que padecen las mujeres en nuestro país; miles de aceiteros rompieron el techo salarial en su paritaria y más de mil trabajadores de la Línea 60 frenaron 50 despidos de la patronal DOTA.

En este marco, la izquierda hizo una importante elección. Desde el Nuevo MAS estamos orgullosos de haber levantado una campaña centrada en la lucha por los derechos de las mujeres, los trabajadores y la juventud, y de poner estos temas en el centro del debate, mientras los principales candidatos patronales sólo buscaban silenciarlos. Conquistamos más de 100 mil votos en todo el país por el aumento de salarios, el pase a planta permanente y el fin de los despidos, por el derecho al aborto legal y el fin de la violencia hacia las mujeres. Pero también por una perspectiva más general que levantamos no sólo en las elecciones, sino también en cada lucha de los trabajadores, las mujeres y los estudiantes: una alternativa socialista.

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EXACTAS

¿Qué está en juego en las elecciones en la UBA y en Exactas?

Desde el Nuevo MAS vemos la necesidad de tener un movimiento estudiantil organizado porque caracterizamos que se vienen años de luchas. Para ello, es preciso tomar una perspectiva que no se encierre únicamente en nuestra facultad, sino que también contenga a los compañeros de las demás facultades y universidades y que sea parte de las luchas de todos los sectores que enfrentan el ajuste.

Este año, dos sectores intentan avanzar en la UBA. Por una parte, el espacio del rector Alberto Barbieri (Nuevo Espacio) intenta consolidar su lugar de poder en el Rectorado y el Consejo Superior. Para ello intentará fortalecerse mediante sus agrupaciones en el movimiento estudiantil. Su finalidad es clara: seguir conduciendo a la Universidad Pública por los caminos de los negociados, el desfinanciamiento y la orientación privatista.

Pero no debemos olvidar que el sector de Barbieri no podría hacer esto sin la colaboración del bloque del kirchnerismo. Este también intentará fortalecerse para hacer del movimiento estudiantil un actor de reparto. Basta recordar el encuentro que tuvieron Scioli y Barbieri semanas antes de la asunción de este último para discutir cómo implementar su modelo de universidad, de espalda a los intereses de los estudiantes y la sociedad. Sus compromisos y sus intereses están profundamente entrelazados.

Las consecuencias que un eventual triunfo de estos sectores tendría son claras: peores condiciones de cursada, cupos más restrictivos, empeoramiento y recorte de las becas, falta de insumos y problemas edilicios, más precarización laboral y docentes sin cobrar en la UBA y un largo etcétera.

En el caso de Exactas, la lucha por el presupuesto fue sólo una muestra de una pelea que deberemos afrontar todos los años próximos. Hemos planteado desde el comienzo la necesidad de tener una política independiente no sólo de Barbieri, sino también de Reboreda. El decano de la facultad intentó instrumentalizar el conflicto, entre otras cosas, para abrirle paso a La Cámpora y compañía, al tiempo que no movía un dedo en ninguna acción concreta. En contraposición a eso, dejamos en claro la necesidad de permanecer movilizados, y que está necesidad se volverá más grande en el futuro cuando intenten volver a la carga de manera redoblada.

Tanto en las elecciones para CECEN como para el Consejo Directivo los estudiantes precisamos derrotar a los ajustadores. Frente al panorama que se abre sólo hay dos alternativas: un movimiento estudiantil que “la mire desde afuera” mientras nuestras condiciones de cursada y de vida se deterioran, o uno que esté de pie y les haga frente. Este camino implica abandonar el aislamiento que plantea el FEM y confluir con nuestros compañeros de las demás facultades y universidades. A esta lucha nos disponemos desde el Nuevo MAS en Exactas y en toda la UBA.

 

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