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Presentamos el testimonio de Maximiliano Cisneros, sobre las primeras experiencias de lucha en Firestone y los inicios de la conformación de la Lista Naranja, oposición a la burocracia de Wasiejko en su propia “cuna”. Maxi es referente indiscutido de ese proceso, se presenta como candidato a vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires en las listas del Nuevo MAS.

Yo ingresé a trabajar en junio del 2008. En medio de la paritaria del 2008, cuando ya se había echado a la burocracia en  FATE, y se estaba haciendo el reclamo de un 35%  de aumento. Se estaba dando la unión entre las dos fábricas: Pirelli y FATE. Yo entro a trabajar y a los 4 días se produce el paro en todo el gremio. El paro la burocracia lo tuvo que hacer producto de la presión que estaba viniendo de la base de Firestone y sobre todo porque veía que la oposición estaba avanzando, estaba ganando terreno en todo el gremio, sobre todo con esto de la unidad entre Pirelli y FATE.

Igual en todo ese proceso, yo noté que había apoyo a la Violeta, a la burocracia, a la Lista Violeta. Los compañeros confiaban en esa dirección en ese momento y el comentario de la Violeta era que no nos teníamos que juntar con los de FATE y con los de Pirelli que querían hacer quilombo por el quilombo mismo, que acá había que luchar responsablemente. Que  no había que hacer las cosas como hacían los zurdos de FATE . Ese, que era el discurso de la burocracia, en los compañeros de Firestone calaba hondo. Sobre todo porque había un prestigio de la burocracia. Ese conflicto termina derrotado. Las patronales actúan despidiendo 200 personas en todo el gremio, entre las tres fábricas simultáneamente. Después de una gran marcha que se hizo al Ministerio entre las tres fábricas, se logra alcanzar la conciliación obligatoria con los despedidos adentro. En FATE y en Pirelli las patronales acatan la conciliación obligatoria pero no dejan entrar a los despedidos. Hubo resistencia, tanto en FATE como en Pirelli a esto. En Firestone directamente la burocracia dijo que no había que dejarlos entrar. Este fue el inicio del desprestigio que hasta el día de hoy continúa de la Violeta. El gran conflicto del 2008 fue una derrota. Porque de esos compañeros entraron muy pocos a trabajar, fue lo que dejó bien en claro lo que es la Violeta, la burocracia. Frente a toda la base del gremio. Y sobre todo en su casa, en su cuna, que es Firestone: la Violeta salió de ahí.

Surgimiento y desarrollo de la Lista Naranja

Después de todo eso, el diálogo con los compañeros era de desconfianza en la dirección que tenían en ese momento. Eso fue lo que posibilitó que se pueda armar la Lista Naranja. Nosotros, con muchos compañeros con los que hablábamos, se sentían respaldados con el sindicato,  se sentían representados. A partir del 2008  hubo un quiebre y empezaron a sacar otras conclusiones, que son las reales.

Pasó el 2008 con esta derrota y se empezó a sacar las conclusiones de por qué se perdió esta pelea. El comentario era que los compañeros de las otras fábricas cortaban las calles, hacían batucadas, cortaban la Panamericana, había solidaridad entre FATE y Pirelli. Acá el rol de la burocracia era dejarnos ahí en los portones. Se empiezan a sacar las conclusiones no de que no se luchó, sino que se luchó mal. Y que fue toda política consciente de la dirección del sindicato. Que llevó a la derrota y al desgaste a ese conflicto. Esto lo empezamos a hablar fuera de la fábrica. En la semana se arman partidos de fútbol y ese era el ámbito donde se hablaba más y los compañeros se animaban a contar todas estas cosas, a sacar todas estas conclusiones. A la l conclusión de que la patronal es una mierda, eso los trabajadores la tienen clara, empiezan a escucharse que la Violeta también es una mierda. Ante esto  empezamos a tirar la idea de que dependía centralmente de empezar a juntarnos entre nosotros.

El primer momento que empezó a hacer algo la Naranja, cuando ni siquiera existía todavía, fue con una de las tantas prepotencias a las que nos tenía acostumbrados la patronal. Que era de exigirnos, al sector donde estaba yo, que se produzca una cierta cantidad de cubiertas más: dos cubiertas más por cada máquina. Con la excusa de que en el horario, en esas 8 horas, tomábamos muchos descansos.  El jefe de Armado y empezó a ir máquina por máquina a decir que las producciones estaban bajas y que había que producir más cubiertas.

La patronal empezó a apretar con el tema de las producciones, entonces con un compañero, empezamos a decir que no tenía por qué ser así. Ahí hubo medio una discusión entre todos los compañeros del sector y se logró parar eso. Vieron que empezó a haber un poquito de movimiento y revuelo. Ahí nomás empezamos a juntarnos con este compañero afuera. Ahí la primer conclusión que sacamos y lo central aparte de los sueldos,  el maltrato, la prepotencia, todas esas cosas a las que estábamos casi acostumbrados, empezamos a meterle fichas con el tema de que eso de hacer dos cubiertas más no sólo es dar más ganancias a la patronal, sino que es a costa de nuestra salud. Ese era un problema sentido. Les molestaba todo, pero decían que todo tiene un límite y estos tipos no lo conocen. Siempre quieren más, siempre quieren una cubierta más y que si tienen que rompernos la espalda por una cubierta más, lo hacen.

Empezamos a charlar mucho ese tema. Había compañeros que estaban flexibilizados, tercerizados, con contratos basura, los sueldos no son los que eran antes. En el 2001 hubo una rebaja salarial del 37%. Eran todos problemas muy sentidos. Pero también se hablaba del tema de cómo  las patronales fueron ganando terreno con el tema de la productividad. Y todo a costa de la salud. Los comentarios eran cómo fueron bajando la cantidad de compañeros que se iban jubilando en la fábrica. Es muy baja la cantidad de compañeros que se jubilan en Firestone. La política de la empresa es otra: que entren y salgan. Es un constante recambio de trabajadores. Frente a eso es que centralmente empezamos a problematizar. Eso por un lado y por otro, teniendo en cuenta que el sindicato avalaba todas estas cuestiones, que no hacía nada para frenarlo. Inclusive cuando se le iba con cuestionamientos de cómo puede ser que haya compañeros que se rompan todos los días, la justificación del sindicato era: “bueno, si los compañeros se rompen es porque no saben trabajar bien”.

O sea, a la hora de luchar por salarios nos traicionaban, a la hora de hacer algo por los ritmos de producción, les echaban la culpa a los trabajadores. Ese fue el caldo de cultivo para que creciera la Naranja. Una lista opositora y haciendo punta con este punto: con el tema de los problemas de salud. Empezamos con este compañero, que era del sector de Armado de cubiertas grandes. Las enfermedades laborales se dan en toda la fábrica. Pero en mayor proporción se dan en Armado, donde se arman las cubiertas. Es un esfuerzo repetitivo constante. Es el sector más grande de la fábrica y donde la mayoría de los trabajadores son jóvenes.

En Cubiertas grandes, donde hacen las cubiertas de tractor, de camión, de transporte liviano, de colectivo, es de dónde surgió la Lista Naranja. Empezamos con este compañero, después se sumó otro compañero,. Y empezamos a intercambiar ideas y decidimos largar un volante a mediados de 2009. Un volante en el que, entre otras cosas, lo que se cuestionaba eran las condiciones laborales, los ritmos de producción. Me acuerdo del título: “Hay que frenar la picadora de carne”, ese fue el título. Fue un revuelo el volante ese. Lo firmamos como Nuevo MAS por una cuestión inclusive, para no empezar a levantar mucho el polvo  de que había trabajadores que se estaban organizando, pero sí que había organizaciones políticas que estaban al tanto de lo que estaba pasando y que estaban decididas a hacer algo.

Después se fue haciendo una cadena. Fuimos a ver a otro compañero de Armado, que se sumó a la agrupación. Después este compañero de Armado trajo a otro compañero. Y eso fue el principio de la Lista Naranja.

La Lista N° 5 da la pelea en la CTA

Después la otra acción que hicimos fue en el 2009 : estaba la elección de la CTA. Ahí a través de  una asamblea de FATE se vota armar una lista que dé pelea en esa elección, que fue la Lista 5, con los compañeros del Neumático de la Lista Marrón, con Jorge Ayala a la cabeza. Para nosotros, esa fue la segunda intervención, más política que tuvimos, de hacer campaña dentro de la fábrica, pegando stickers en los baños, tirando papelitos, todo clandestinamente.

En la elección nos fue relativamente bien. Pero más que nada sirvió para empezar a hacer acciones al interior de la fábrica. Fue una campaña importante, teniendo en cuenta que fue clandestina. Porque no podíamos hacerlo públicamente y ni siquiera llamar a explicar las propuestas, sino que fue todo recontraclandestino, pegando los stickers en las máquinas de gaseosas cuando no nos veían los jefes, tirando los papelitos en los baños, en los vestuarios. Eso fue alimentando, inclusive, tonificando a la base de la fábrica porque se dio cuenta que había un grupo de gente que estaba dispuesto a hacer algo, que estaba intentando activar.

El activismo organizado continúa la pelea antipatronal y antiburocrática

Con esta primera experiencia desde la conformación de la Lista Naranja, llegamos a la paritaria del 2011, donde fue el año donde pegó un salto la agrupación. Porque después del 2008, las paritarias del 2009 y del 2010, fueron tranquilas. Se venía de una derrota y sobretodo la gente ya veía que salir a pelear con estos tipos a la cabeza, era medio suicida. En el 2011, aparte de discutir las paritarias, se estaban discutiendo l el convenio. La línea de la burocracia fue discutir las dos cosas a la vez. Para compensar el acuerdo salarial a la baja que estaba cocinando con la empresa por el lado del convenio, para que sea más o menos un porcentaje que cierre. Pero atrás de eso, la patronal lo que traía era, con el convenio, largar unos pesitos más, unos puntitos más, pero a cambio de dar una vuelta de rosca más a todas las condiciones laborales. En todos los sectores. El sector de Bambury, que es el sector donde preparan el caucho algunos compañeros trabajan 6 hs. por insalubridad, la patronal querían que trabajaran 8, las pagaban, pero se trabajaban 8 hs. El sector de Mantenimiento, tanto el mecánico como el eléctrico, lo que quería hacer era aplicarle la polivalencia, que tanto el mecánico como el eléctrico hagan las dos tareas, ahí en Firestone el mecánico hace de mecánico, y el eléctrico es el eléctrico. En este convenio le metían la polivalencia, y en el caso de que no venga el mecánico, el eléctrico tiene que hacer el trabajo del mecánico y viceversa. Todo eso por unos puntitos más. En Armado lo que querían era actualizar los métodos de trabajo porque decían que estaban desactualizados. La novedad  es que todos esos métodos de trabajo nuevos venían con suba de producción. Así en todos los sectores. Realmente el convenio que querían terminar avalando era según las necesidades de la empresa. También querían que trabajemos los feriados. Los feriados son optativos. Lo que querían era que los trabajáramos, ya dejaban de ser optativos, eran obligatorios. Otro de los cambios que querían meter es que haya escala en la antigüedad. Hay una escala única de antigüedad, como en la mayoría de los gremios. La verdad, una mugre total. Eso la burocracia lo empezó a discutir en abril. Llegamos a setiembre y durante todos esos meses, la burocracia se encargaba de transmitir, no todo esto de cara a los compañeros. Lo ocultaban y decían que la discusión iba encaminada, que iba bien,  que estábamos llegando a un buen puerto, que íbamos a tener un buen convenio, un buen sueldo. Hasta que en setiembre, una semana antes de la asamblea, la patronal y la burocracia bajan con todas estas propuestas, con todas estas cosas que acabo de decir. Ahí salto la bronca entre los compañeros. Y vamos a la asamblea esa de mediados de setiembre. Ahí discutimos y decidimos salir un poquito más, que nos teníamos que plantar porque el ánimo de la gente era de que no pasaran todas estas cosas. Y lo otro que por sí solo, si no estábamos organizados y no empezábamos a mostrar que había compañeros que estaban dispuestos a hacer algo, los compañeros por sí solos no lo iban a hacer. Ahí finalmente llegamos a la asamblea, que la burocracia la presenta como una asamblea informativa y que no se resuelva nada, la querían hacer cortita. Esa asamblea termina durando 4 horas, fue de crisis total para la burocracia porque a pesar de que maniobraron con los compañeros, le dimos pelea a todos los puntos del convenio. Lo de los feriados, las vacaciones, lo de la antigüedad, lo del trabajo insalubre, lo de la polivalencia, la renovación de los métodos. Y de alguna manera se logró frenar ese convenio, todo ese acuerdo. Igual la patronal logró meter sus cositas, pero a grandes rasgos todo ese ataque, ese paquete monstruoso no lo logró pasar. Y a raíz de eso es que se nos empezó a acercar un montón de gente.

Ahí la patronal salió a la caza de los que estábamos organizando la bronca y me termina despidiendo el 1° de diciembre de 2011. Igualmente decidimos continuar y presentar la lista con los compañeros, sólo uno se negó a seguir y se bajó. El resto se mantuvo firme y se logró oficializar la Lista Naranja. Fueron muchos los compañeros valiosos que desde que se conformó la lista fuimos perdiendo. Algunos terminaron yéndose a la casa, a algunos los despidió la empresa selectivamente. Pero con gran esfuerzo logramos mi reincorporación en noviembre de 2013, que le dio cierto aire a los compañeros; lamentablemente no se supo aprovechar a fondo todo lo que fuimos generando. Y la patronal que no se duerme cuando se trata de golpear a la organización de los trabajadores, pegó un golpe más  al poco tiempo de lograr mi reinstalación con el despido de un activista, despido que con gran esfuerzo el compañero está a punto de revertir. Todavía se está a tiempo de revertir la situación de retroceso en la que quedó la oposición en la fábrica y continúa la pelea para mi reinstalación a mi puesto de trabajo, junto a mis compañeros.

 

 

 

 

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