En política hay que ir hasta el final

“Los propios deseos y las propias pasiones bajas e inmediatas son la causa del error, en la medida en que sustituyen el análisis objetivo e imparcial, y esto no como ‘medio’ consciente para estimular la acción sino como autoengaño. También en este caso la serpiente muerde al charlatán, o sea que el demagogo es la primera víctima de su demagogia” (Antonio Gramsci, citado en Ciencia y arte de la política revolucionaria).

A propósito de la pelea en el FIT, se nos ocurrió hacer un artículo más general subrayando el error más grueso que a nuestro entender cometió dicha organización en la pelea por quién debía encabezar la fórmula presidencial.

Nos interesa hacer esto porque remite a cuestiones elementales de cómo dar una lucha política, esto de manera independiente de su contenido.

 

Los hechos

 

La circunstancia en el seno del FIT es una en la cual el PO monopoliza sus principales candidaturas e impone una determinada relación de fuerzas a sus demás integrantes.

Esa orientación se expresa en que reivindica para sí la candidatura presidencial, así como encabezar los principales cargos en los principales distritos electorales: gobernador y diputado nacional por provincia de Buenos Aires y diputado nacional por la Capital Federal.

En este reparto de cargos expectables, a IS le corresponde siempre elegir primero en Córdoba y al PTS parece quedarle elegir en Neuquén y/o Mendoza.

Junto con esto está el problema de la rotación en los cargos que se obtengan. No conocemos los detalles del acuerdo a este respecto; lo que sí parece evidente es que el PO reivindica para sí (en los principales distritos) encabezar siempre la primera rotación.

Es este acuerdo, de alguna manera “congelado” desde el 2011, lo que el PTS trató de modificar “pateando el tablero”…

De ahí que saliera con su campaña presidencial de “Del Caño 2015” y volviera a esgrimir (como en el 2013) la eventualidad de “ir a las PASO a dirimir candidaturas si no se logra un acuerdo”.

Dos años atrás el PTS aceptaba “candidaturas complementarias” ante la cerrada negativa del PO de modificar los acuerdos del 2011; hacía esto porque el PO le planteaba que de ir a las PASO el que ganara “se quedaba con todo”, no admitiendo un mecanismo de proporcionalidad para la integración de los cargos (y para la rotación de los que se pudieran obtener).

 

El PTS cedió y la sangre no llegó al rio

 

En esta oportunidad, sin embargo, el PTS parecía más “decidido” a dar pelea. Se mantuvo en sus trece varios meses con la idea de que “había tiempo hasta fin de junio” para negociar y sosteniendo ir a las PASO para dirimir si Altamira o Del Caño debían encabezar en caso de que no se llegara a un acuerdo.

Pero resultó que el PO decidió hacer valer sus relaciones de fuerzas en la cooperativa electoral y pasando un acuerdo con IS (siempre dispuesto a ser el “chirolita” de alguien), proclamó una fórmula presidencial para las PASO del FIT, generando un hecho consumado. 

El PTS respondió entre sorprendido y desbordado por la situación y llevó a cabo una conferencia electoral donde retrocedió en chancletas respecto de la candidatura de Del Caño, ofreciendo un ¿nuevo? acuerdo de rotación de cargos a sus socios del FIT (es imposible entender el galimatías de esa “discusión” para cualquiera que no sea de la “cooperativa”).

Sin embargo,las cosas parecen haber ido muy lejos, aunque atención: todavía no hay una respuesta oficial al último planteo del PTS.

El PO e IS parecencontentos con el lanzamiento de sufórmula presidencial y a gobernador en provincia de Buenos Aires en común, razón por la cual el FIT iría a las PASO (Altamira-Giordano vs. Del Caño-Bregman). Hace varios días están convocando a un acto de proclamación de su fórmula presidencial en el mini estadio de Ferrocarril Oeste.

Demás está decir que en esta pugna no se ha discutido un gramo de política: solo de qué cargos corresponderían a quién. A modo de ejemplo señalemos que en la experiencia reciente en CABA ambos partidos compitieron por ver cuál de los dos decía menos cosas en sus carteles: ¡la consigna común fue “la izquierda en la ciudad” y nada más!

El PO parece intentar responder este planteo en una nota titulada “discutamos el contenido de la decisión de ir a las PASO” (PO 1364), en la que por todo argumento lo que se afirma es la idea (no muy “política” que digamos) de que cualquier iniciativa que salga por fuera de su (también modesto) aparato atentaría contra los “intereses generales” de la clase obrera: ¡no se sabe por qué predestinación divina el PO sería el llamado a encarnarlos!   

La política no es una “joda”

Más allá de que no se les ha escapado una palabra sobre cómo debe ser la campaña electoral de la izquierda este 2015 de fin de ciclo K, lo importante es lo que queda como enseñanza respecto de la manera como sustancióestapelea política el PTS.

Más allá de los méritos de su posición (no valoramos esto acá), la realidad es quese la pasótodo el año amenazando con una orientación queno estaba dispuesto a llevar adelante(hasta sus últimas consecuencias).

Como señalamos arriba, ya en el 2013 el PTS amenazó con la idea de ir a las PASO. Especulaba con que el PO no quería hacerlo y por lo tanto insistía con eso. No está claro que en algún momento pensara qué pasaría si el PO aceptaba tal escenario.

Precisamente, el problema está justamente ahí: cuando uno hace una propuesta en política revolucionaria debe estar dispuesto a llevarla adelante, no hacerla en “joda” o especulando que “de todos modos no va a salir”.Esta es una de las primeras enseñanzas políticas que se le deben brindar a todo militante.

De no ser así, se le quita fuerza y verosimilitud a la propuesta; sobre todo, se desarma al partido si es que finalmente –a pesar de todos los rebuscados cálculos– la propuesta sale.

Es que si no se está dispuesto a llevar adelante lo que se propone, si finalmentesale, el partido queda desarmado. Peor aún: queda librado a la especulación de qué pasará, si el oponente aceptará lo que se plantea(¡pero no se quiere que ocurra!),perdiendo totalmente la iniciativa.

Es lo que le pasó al PTS: cuando el PO giró y declaró unilateralmente que iría a las PASO, el PTS quedó totalmente desarmado y tras ese primer error cometió otro más.

¿Cuál? Armar toda una convención electoral para hacerle una propuesta al PO y sus adláteres que era probable queno saliera.

El PTS debería haber hecho lo opuesto: hacerse cargo de que el PO le tomó el guante de ir a las PASO y armar a su militancia para ir a la guerra, incluso si el escenario les fuera adverso.

No lo hizo y ahora se encuentra en una grave crisis: además de quedaren ridículo retrocediendo en chancletas de manera evidente, no ha armado a su militancia de manera consecuente para la pelea que se avecina[1].

 

Autoproclamación

 

¿Cuál es la razón de estos errores de principiantes?

No encontramos otra base explicativa que las consecuencias negativas de la autoproclamación de la que hablaba Gramsci cuando señalaba al demagogo como primera víctima de su demagogia.

Tanto el PO como el PTS (pero en esto, el segundo es aún más “campeón” que el primero) se caracterizan por una magnificaciónde sus propias fuerzas:por una insoportableautoproclamación.

Señalamos más de una vez que Trotsky insistía en que era completamente lícito impresionar al adversario de clase. Incluso hay batallas en una guerra que no se llevan a cabo porque la virtualidad de la fuerza del propio ejército alcanza para que el enemigo se retire lográndose así un enorme ahorro de fuerzas; pero cuando hablamos de la autoproclamación desmedida de las sectas nos referimos a otra cosa: no al enemigo de clase, sino a la deformación de la realidad que lleva al punto de confundir a la organización misma, a su militancia e incluso a su propia dirección.  

El PTS ha llevado hasta el extremo esta verdadera “enfermedad”; una enfermedad que quizás creyera inofensiva pero no es así. Al magnificar de tal manera las propias fuerzas, al deformarlas a tal extremo, al ser tan autorreferencial, cuando se cruza la realidad, o cuando uno se “choca” con ella, el impacto es terrible.

Dos son las enseñanzas más generales de la actual crisis del PTS: el haber sido incapaz de llevar hasta el final su propia política (haciendo una propuesta “en joda”), y la enfermedad de una autoproclamación que ahora está pasando factura.

 

Luis Bermúdez 

 

 

[1]Tenemos claro que, de todos modos, aún no está dicha la última palabra: el PO e IS seguro están ahora “recalculando” los escenarios y quedan semanas todavía de devaneos: las listas cierran recién el 22 de junio.

 

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