ANTE EL ACUARTELAMIENTO POLICIAL Y LOS SAQUEOS EN CÓRDOBA

El acuartelamiento de la Policía de Córdoba y la ola de saqueos que se desataron hicieron saltar a la luz del día lo más profundo y oculto de la realidad de la provincia y el país. Al gobierno provincial de De la Sota y al Gobierno kirchnerista les estalló en la cara una crisis política gestada por largo tiempo en amplios sectores de la sociedad. Lo que realmente dejó a todo el país pasmado son las inesperadas formas en las que se manifestó y la inédita magnitud de los acontecimientos.
El día de ayer, martes 3 de diciembre, la mayoría de la fuerza policial cordobesa inició un acuartelamiento planteando exigencias salariales y de todo tipo al gobierno delasotista, apenas el 5% de la fuerza estaba en “servicio”. La primera reacción fue una ola de saqueos a grandes y pequeños negocios, impulsada fundamentalmente por los más excluidos de los sectores populares de los barrios. Fue realmente impactante la enorme extensión que alcanzó. No había calle o esquina en la que no se estuviera produciendo algún saqueo, enfrentamiento o hecho de violencia. La “Córdoba oculta” estaba ahora, frente a nuestros ojos.
Hubo en primer lugar dos tipos de reacciones. Sectores de comerciantes y de las clases medias en general saliendo a las calles con palos, armas y juntándose en grupos como forma de “autodefensa”, en varios casos en defensa de su propio comercio. La violencia desatada tuvo rasgos de delirio colectivo, llegándose a propinarle brutales palizas a cualquiera que “portara rostro”. Se sabe de al menos un muerto y decenas de heridos. En segundo lugar, los medios de comunicación y la burguesía en general se lanzaron a una campaña fachistoide de persecución a la pobreza. Ni De la Sota, ni la policía tenían alguna responsabilidad, solo “la delincuencia” era la responsable… y a “la delincuencia” había que salir a perseguirla, agitando así la histeria colectiva, particularmente a la clase media que ya estaba activa.
Hay dos cosas que saltaron a la luz del día. En primer lugar, la realidad de que, a pesar de todos los discursos, entre amplios sectores sociales se ha consolidado una situación estructural de marginación y pobreza. Esto tiene su particular gravedad en Córdoba, provincia con un costo de vida superior al promedio y con la desocupación más alta del país, después de más de una década de boom de los negocios sojeros, inmobiliarios y de exportación automovilística.
En segundo lugar, esta es una nueva manifestación de la crisis que el Gobierno de De la Sota viene teniendo, aunque de formas nuevas y particulares. El escándalo de la complicidad de las cúpulas policiales con el narcotráfico, las grandes manifestaciones contra la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas y la represión contra esta lucha, la gran Marcha de la Gorra de hace unas semanas repudiando la arbitrariedad policial, el deterioro de la situación económica y el aumento de tarifas es una lista apenas inicial de la crisis del gobierno provincial. A su vez, tanto De la Sota como el gobierno nacional salieron debilitados de las elecciones, sacando el primero sólo un 16% en la capital, un verdadero desastre político electoral. Ante esta compleja realidad, el delasotismo aparece casi como paralizado, con muchas dificultades para recuperar la iniciativa: lo único que atinó es a decir que quiere que el gobierno nacional lo reciba. No tuvo los reflejos de hacer un cambio de gabinete para apostar a medidas conservadoras con cierto aire de “renovación”, sólo llevó adelante un profundo ajuste tarifario aumentando todos los impuestos provinciales y produciendo una verdadera escalada inflacionaria. Por esto, la única solución que tuvo ante algo que se le iba de las manos fue regresar de su viaje al exterior y darle a los policías acuartelados casi todo lo que exigían, después de haber dicho que “no hay plata”.
Queremos concluir planteando dos cosas. Desde el Nuevo MAS consideramos que cualquier apoyo al planteo policial desde la izquierda, los trabajadores y sectores populares sería no sólo un grave error, sino directamente criminal. La institución policial es, en primer lugar, una organización que existe para la represión de los trabajadores y sectores populares. No son “trabajadores” como plantean equivocadamente algunos sectores. Son quienes reprimieron en Monsanto, quienes intentaron militarizar Volkswagen hace unas semanas y a quienes se vienen enfrentando los jóvenes de la Marcha de la Gorra y los barrios. Y que ahora satisfecho su planteo vuelven a obedecer a De la Sota que los seguirá usando para imponer “orden”.
Contra el orden de De la Sota, los patrones y la policía, la tarea del momento pasa por unificar los reclamos de los trabajadores por salario, la lucha contra Monsanto y la lucha contra la Gorra, en una gran movilización obrera y popular que derrote su política de ajuste y represión.
Nuevo MAS Córdoba

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