“Tubo de oxígeno para Maduro: El primer mandatario, con respiración asistida por culpa de la crisis económica, siente que ha recibido un tubo de oxígeno tras las sanciones de Obama.” (Daniel Lozano, corresponsal en Caracas, “La excusa para radicalizarse”, La Nación, 11/03/2015)

 

Esta opinión del corresponsal en Caracas de uno de los diarios más conservadores y pro-yanquis de América Latina, parece realista. En general, los opositores de la derecha venezolana con algo más de un dedo de frente, han lamentado el exabrupto de Washington… aunque no por motivos antiimperialistas sino por juzgarlo contraproducente.

 

Así, políticos y funcionarios opositores, como Henri Falcón, gobernador del Estado Lara han tratado de “despegarse”: “Rechazamos la injerencia extranjera en nuestros asuntos internos”, señaló Falcón. Y agregó: “La declaración de Obama le hace un flaco servicio a la oposición venezolana… No le corresponde a un gobierno del país que sea, inmiscuirse en estos problemas de Venezuela…” (Noticias 24, 10/03/2015)

 

Pero la oposición patronal tiene también otras voces, minoritarias pero importantes, como el sector que promovió las “guarimbas” del año pasado, que apostó prematuramente al derrocamiento de Maduro y el régimen chavista por la vía de provocar disturbios sangrientos. Entre ellas hay quienes abiertamente llaman a un golpe de estado y el establecimiento de una “Junta Cívico-Militar”.

 

En lo inmediato, los hechos han dado la razón a los opositores “serios” y “responsables” como Falcón. Maduro ha aprovechado el “tubo de oxígeno” proporcionado por Obama, para hacer votar en la Asamblea Nacional una “Ley Habilitante Antiimperialista” que le permitiría gobernar por decreto, saltándose el parlamento venezolano.

 

Maduro hace esto, en la perspectiva de que próximamente pierda la mayoría parlamentaria. A mediados de año, deben hacerse elecciones a la Asamblea Nacional y existe el peligro de que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sea derrotado.

 

Dadas las características tanto de la prensa como de las empresas e instituciones que hacen allí sondeos de opinión, es muy difícil aventurar pronósticos. Pero es probable que un “voto castigo” contra el gobierno de Maduro combinado con la abstención de sectores populares que tradicionalmente votaron al chavismo, den vuelta los números en la Asamblea Nacional.

 

Sea como sea, sin mayoría propia, y aunque exista formalmente una Ley Habilitante que le permita gobernar por decreto, la continuidad de Maduro en la presidencia estaría en juego.

 

Dos crisis que se alimentan mutuamente

 

La situación venezolana combina dos crisis que se han venido agudizando y que se alimentan mutuamente: una económica y otra, política.

 

Básicamente, hay una crisis económica fenomenal. Esta no es exclusivamente venezolana. Tiene que ver con lo que explicaba la semana pasada Marcelo Yunes en su artículo “La marcha de la economía latinoamericana – El fin de la ‘década dorada’”. Estamos en “el final del boom de precios de las materias primas, de la recomposición de términos de intercambio (esto es, la relación entre los precios de los bienes importados y exportados) y de acortamiento de la brecha del desarrollo económico entre países del centro y de la periferia (‘emergentes’) capitalista” (Socialismo o Barbarie Nº 321, 05/03/2015).

 

Esto está golpeando a Argentina, Brasil, Bolivia, etc.… pero con muy diferente intensidad. Venezuela es el país que lo sufre al máximo, porque es el más vulnerable a esos altibajos, concretamente a los avatares de la renta petrolera, de la que depende casi absolutamente desde mucho antes de Chávez…

 

El chavismo, en los discursos se cansó de hablar de “antiimperialismo” y de “Socialismo del Siglo XXI”, pero no cambió prácticamente nada esa relación que hace a Venezuela profundamente dependiente. Hoy los precios del petróleo han caído y con ellos la economía venezolana. Pero esto sería relativamente soportable, si la parasitaria burguesía no hiciese de esto un buen negocio, como veremos.

 

Un gobierno realmente socialista, que se apoyase en la clase obrera y las masas trabajadoras, podría hacer frente a esta crisis. Pero para eso serían imprescindibles medidas realmente revolucionarias que ni Chávez ni sus sucesores quisieron ni quieren tomar. Es que exigiría ir contra los intereses de todos los sectores la burguesía (opositores o “boliburgueses”).

 

Veamos ejemplos. En Venezuela el aumento fenomenal de los precios se combina con la escasez de todo tipo de productos. Faltan, por ejemplo, medicinas, que en su gran mayoría no se producen en el país sino que se importan. También café y otros productos de consumo popular.

 

Pero resulta que las estadísticas indican que las importaciones de todos esos productos han crecido en forma sideral.

 

La importación de fármacos, por ejemplo, aumentó un 1.345% en los últimos quince años… pero el Colegio de Farmaceúticos denuncia un faltante del 70%. La importación de café, subió un 9.765% en diez años… pero en los supermercados se registra un faltante del 95%.[1] ¡Venezuela tendría que estar inundada de medicinas, café y otros productos!

 

¿Cuál es el secreto? La diferencia entre el cambio oficial para la importaciones “a 6,3 bolívares por dólar, cuando el dólar se cotiza a casi 30 veces ese valor” en el mercado negro.[cit.]

 

“La burguesía al tener un diferencial cambiario tan favorable, porque el dólar oficial está entre 6 y 12 bolívares pero el dólar paralelo esta en 180, importa fraudulentamente cosas que nunca llegan al puerto, cajas vacías, containers con piedras, pero el dinero se liquida efectivamente.”[2]

Este colosal negocio de parásitos –conseguir dólares al cambio oficial y venderlos en el mercado negro ganando 30 veces lo invertido– se acabaría en 24 horas con la nacionalización del comercio exterior y de los bancos, y el control obrero y popular de esas operaciones. Pero esas medidas –realmente socialistas (y no del “siglo XXI”)– no las va a tomar el gobierno de la boliburguesía… que está metida hasta el cuello en esos negocios.

Este ejemplo del comercio exterior refleja una cuestión más global: una burguesía parasitaria en sus dos vertientes (opositores o boliburgueses), que desde sus bisabuelos vivió directa o indirectamente de la renta petrolera, no puede dar una salida a la crisis… salvo la de hacérsela pagar a los trabajadores y los pobres.

La crisis política. Es necesaria una alternativa independiente obrera y popular

La crisis política se combina estrechamente con la de la economía. La desaparición de un líder popular y populista del calibre de Hugo Chávez no se reemplaza fácilmente. Y el sucesor designado por él mismo, Nicolás Maduro, está muy lejos de dar la talla…

 

Precisamente por ser un régimen de los que el marxismo define como “bonapartista”, es un factor decisivo quién hace de Bonaparte. Es decir, de conductor y árbitro inapelable entre fuerzas diferentes y antagónicas, en medio de una grave crisis, sin que se le derrumbe la estantería.

 

La crisis de la economía agravó esta debilidad, que no es sólo de Maduro, sino del conjunto del PSUV… lo que en buena medida refleja a su vez las inconsistencias de las fuerzas sociales “populares” (y no principalmente obreras) en las que se apoyó.

 

Esta crisis política evidente, debe haber alentado a Obama a dar el garrotazo de la “Orden Ejecutiva”… que le resultó inicialmente un tiro por la culata: un “balón de oxígeno” para Maduro. Pero los balones de oxígeno finalmente se agotan… Más tarde o más temprano, volverá a replantearse otra agudización de esta mixtura de crisis política y económica…

 

Ni Maduro ni el gobierno del PSUV son garantía de que esto no desemboque en un vuelco a la derecha, con el triunfo de una oposición sirviente del imperialismo. Un hecho que significaría, además, un golpe reaccionario para toda América Latina.

 

Para evitar esto, es imprescindible que desde la combativa clase obrera y trabajadora de Venezuela se levante una alternativa política propia e independiente, tanto del imperialismo yanqui como de todas las fracciones de la patronal venezolana.

 

Notas:

1.- Datos de Sutherland, “Farmafraude: La enorme escasez de medicinas y la gran estafa en su importación”, CIFO_ALEM, 05/02/2015 y de Nadesda Muñoz P., “Aumento del 9.765% en la importación de café y su escasez del 94%”, CIFO_ALEM, 10/03/2015.

2.- Sutherland, “La fuga de capitales más grande en la historia de América Latina”, Rebelión. 23/12/2014.

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