Sobre la cautelar en favor de los compañeros despedidos de Lear



 

Nos hemos alegrado de cada uno de los pasos adelante de los compañeros de Lear en su histórica lucha. Ésta, junto con la de Gestamp y su “gesta del puente grúa”, es sin lugar a dudas la más importante en este año en el proletariado industrial y en su nave insignia, la industria automotriz. Este paso adelante nos llena de alegría, pero no hay que confundir alegría con borrachera.
Durante junio, julio y agosto se mantuvo un “conflicto caliente” dónde se decidió la suerte del conflicto, es decir: que producto de la acción directa adentro y afuera de la planta se retrotraigan los despidos en masa, en especial de los más de 60 activistas, y que los delegados queden en sus funciones.
A finales de agosto la burocracia (con la anuencia de la empresa y el gobierno) logró destituir a los delegados y se entró, así, en otro momento del conflicto. Se cerró una etapa con saldo negativo y se abrió otra que continúa hasta hoy.
La lucha continúo puertas para afuera mediante una enérgica campaña por la reinstalación de un importante núcleo de despedidos, que se mantuvo firme por tres meses más.
Esa pelea afuera tuvo estos últimos días varias novedades: la primera, que un núcleo de 14 compañeros y compañeras muy honestamente anunciaron que no veían más perspectivas en la lucha por la reincorporación a la fábrica y que se seguirán la lucha en otras trincheras.
La segunda, que otro grupo de compañeros (sostenidos en el aporte financiero de una amplia campaña de los grupos con responsabilidades directas en el conflicto), mantuvieron su aguante afuera y acaban de lograr una cautelar favorable a su reinstalación.
Evidentemente, se trata de una novedad positiva en esta larga lucha, pero que debe ser sometida a una correcta interpretación. Es que ocurrido este hecho, el PTS se lanzó a anunciar un “gran triunfo” dónde este todavía no está.
Desde ya que sería importantísimo que los compañeros fueran reinstalados en sus puestos de trabajo. La cautelar es un paso adelante en ese sentido, pero no todavía el triunfo que anuncia el PTS: para eso los despedidos que se han mantenido en el acampe deben primero entrar en la planta y volver a su puesto de trabajo.
Es increíble que una corriente que se dice “revolucionaria” no alerte de las posibles trampas que contiene el fallo. Parece mentira que luego de la revocatoria de la conciliación obligatoria en Gestamp, proclamen el “triunfo” sin más. Les recordamos a los compañeros que nunca se confía en las instituciones del enemigo, aunque esa institución se haga llamar “justicia”.
Además, hay otro problema más global, de índole distinta.
Durante diciembre del 2013 y principios del 2014, casi 190 trabajadores se acogieron a los retiros voluntarios, entre ellos muy buenos activistas de la celeste. A esto hay que agregarle que más de doscientos compañeros se quedaron en la calle desde que comenzó el conflicto el 29 de mayo y que en el camino de los cinco delegados de la Celeste 2 se desvincularon de la empresa, 2 siguen trabajando y uno está de parte médico. La reorganización de la fábrica va ser larga, paciente y difícil pero imprescindible; ya hubo indicios valiosos que no hay que abortar. Pero la fábrica es otra y revertir la situación será un largo trabajo.
Es cierto que de lograrse la reincorporación efectiva en sus puestos de trabajo de los 28 compañeros que quedaron haciendo el aguante, sería un triunfo en relación a que la planta no quede como “cancha rayada” y se sumarían más precedentes de reinstalación a muchos otros que ya existen. Por ejemplo, el de los compañeros de FATE luego de la derrota del 2008 o el compañero Maxi Cisneros en Firestone, reinstalado luego de una intensa campaña de nuestro partido llevada adelante casi en soledad luego de dos años de incansable pelea.
Pero de ahí a anunciar el “triunfo” en la lucha como un todo (como hace el PTS), hay una gran distancia. Porque esa afirmación contiene una verdad a medias (el triunfo que significaría la vuelta de los 28 compañeros), que se transforma en una mentira completa (dar por triunfante el conflicto como tal).
Hacer amalgamas y maniobras no debiera ser el método en las filas de los revolucionarios. Acá la maniobra es muy obvia: tapar el propio balance de la orientación que se dio a la lucha.
Hacer campaña con la idea que “la única lucha que se pierde es la que se abandona” (un aforismo literario muy lindo y verdadero genéricamente), lo que busca es sustituir la verdad.
Más concretamente: ¡que el PTS se negó a ir hasta el final en la pelea, rechazando de plano la posibilidad de ir a la ocupación de la planta, y perdiendo en el camino la dirección de la base!
El PTS se la pasó en los últimos meses tratando de hacer eso: no pasar un balance claro del conflicto, mantener la definición de que la lucha “no terminó”, fugando hacia adelante por la vía judicial.
Y ahora pretende utilizar la cautelar para inflarse el pecho y afirmar que la lucha se ganó. Pero la pelea no se ganó globalmente y todavía no se ha logrado que los compañeros que se mantuvieron afuera logren ingresar. Esto seguirá requiriendo muchos esfuerzos frente a las maniobras que inevitablemente la empresa, el Ministerio de Trabajo y la verde del SMATA tratarán de llevar adelante.
Si los compañeros lo lograran sería una enorme noticia: algo para festejar frente a lo cual hay que poner todos los esfuerzos para que se concrete y que permitiría sentar un precedente para comenzar a reorganizar la planta luego de durísima derrota de mediados de año.

 

Comité Ejecutivo del Nuevo MAS, 17 de diciembre del 2014

Dejanos tu comentario!

  • IzquierdaWeb