Polémica con el PTS –

 

Este año fue de una lucha de clases con algo más de intensidad que otros. En pleno ajuste, las patronales, el Gobierno y las burocracias sindicales aprovecharon la recesión para intentar disciplinar a una parte de la incipiente organización obrera antiburocrática que se ha venido desarrollando en nuestro país. Se trató de un ataque en regla a sectores de vanguardia.

En este marco es que se dieron las dos peleas más importantes del año: las heroicas luchas de Gestamp y Lear. Ambas fueron un “laboratorio” para la intervención de la izquierda revolucionaria en la dirección de conflictos obreros. La nueva generación de luchadores en los lugares de trabajo viene haciendo su experiencia en la lucha mayormente de la mano de la intervención de partidos de la izquierda como los nuestros. En este sentido es que queremos desarrollar una polémica con los compañeros del PTS. No por eso nos vamos a centrar puramente en el balance de estas luchas. Creemos que la orientación hacia ellas es parte de las diversas orientaciones hacia la lucha de clases más en general.

Nuestra influencia (la de la izquierda revolucionaria) en la clase trabajadora es todavía de vanguardia. Las luchas en las que tenemos responsabilidades de dirección son mayoritariamente aisladas por quien todavía tiene el monopolio de los gremios nacionales, la burocracia sindical. Partiendo de que esa es la realidad, sacar conclusiones de las experiencias más importantes se convierte en un deber y una responsabilidad de primer orden para nuestros partidos. Es así que podremos educar en la experiencia de la lucha de clases a la nueva generación militante y luchadora. Pensando en ese objetivo es que recientemente hemos editado el boletín “Las Luchas obreras como experiencias estratégicas” que condensa una serie de artículos sobre las luchas mencionadas y nuestras conclusiones al respecto. Ese es parte de nuestro aporte a dicha tarea. Los compañeros del PTS han hecho lo propio en una serie de artículos. Pero leyendo con atención nos encontramos con que, más que orientar, los compañeros pareciera que buscan confundir.

No pretendemos repetir aquí lo ya escrito en el boletín que mencionamos, remitimos a su lectura. Pretendemos, sí, hacer un breve esbozo de polémica con los artículos del PTS. Nos referimos fundamentalmente a dos, ambos aparecidos en la página web de los compañeros. El primero se titula “El gran debate en el Frente de izquierda”, orientado a polemizar con el PO. El segundo, aparecido en el diario digital de los compañeros se titula: “Berni los eligió de enemigos: habla la nueva generación de la Panamericana” y consta de tres partes; la primera y segunda son un balance de las luchas en formato de entrevista a militantes obreros del PTS, la tercera es un artículo de su dirigente José Montes.

Resistiendo los archivos (o Fe de erratas ajenas…)

Cuando encaramos esta polémica nos encontramos con un pequeño obstáculo. A la hora de narrar los hechos y defender su política los compañeros del PTS parecen poco afectos a los hechos tal cual fueron, por no decir que deslizan alguna que otra mentira. Antes de encarar el núcleo del debate, queremos desmitificar algunas cosas, centrándonos solamente en las más importantes. Y para no dejar lugar a dudas, nos vamos a apoyar en lo dicho y escrito por nuestros partidos públicamente.

En primer lugar, sobre la importante conquista del acto unitario del 1° de Mayo de este año. En el artículo de debate con el PO los compañeros hacen una acertada crítica a esta corriente sobre su no participación en el Encuentro Sindical Combativo realizado en Atlanta en Marzo y en un momento afirman: “Para encarar el 1º de mayo, logramos un acuerdo de los integrantes del FIT y los del ESC para realizar un acto en Plaza de Mayo…”. Que digan “logramos” en primera persona suena a chiste. En primer lugar… ¿Por qué fue una conquista un Primero de Mayo unitario? El PTS se sentiría incómodo de responder a esta pregunta. Fue una conquista y una novedad porque desde el 2011, desde la conformación del FIT, las tres corrientes que lo componen venían realizando actos electoralistas que excluían a todo aquel que no pertenezca a dicho Frente. Pero a quienes lean estas líneas no les recomendamos que simplemente nos crean. Apoyémonos en los archivos, los compañeros del PTS no los resisten. Efectivamente, como ellos dicen, el punto de apoyo para que el FIT abandone sus actos electoralistas fue el Encuentro Sindical Combativo de marzo. Pero… ¿Quién llevó esa propuesta al ESC? En nuestra crónica del Encuentro, aparecida en nuestro periódico Socialismo o Barbarie n° 281, el 20 de marzo de este año, están reproducidas las intervenciones de nuestros compañeros Jorge Ayala y el Chino Heberling. En ambas, reproducidas por escrito y en los videos que hay a la vista de cualquiera en Internet, se insiste en la propuesta del Primero de Mayo unitario, que incluya a quienes no participaron (fundamentalmente el PO). En la crónica y reproducción de sus propias intervenciones, aparecidas en su periódico La Verdad Obrera de la misma fecha (20 de marzo), no hay forma de encontrar una sola referencia sobre el punto. Resulta que en el Encuentro mismo maniobraron para no votar esta propuesta, hecha por nuestro partido. Recién hablan sobre el tema casi sobre la fecha, a fines de abril. Primera Fe de erratas ajenas: donde dice “logramos” debería decir “nos fue impuesto por fuerza de las circunstancias e iniciativa de otros”.

Más adelante dicen: “El Encuentro Sindical Combativo de la Zona Norte (24/5) preparó el momento álgido de la lucha de Gestamp (la toma del puente grúa, 27/5). PO estuvo ausente de ese Encuentro y de la lucha de Gestamp.” Con esta formulación poco clara, dejan deslizar que ellos tuvieron algo que ver con la preparación y la política de la gesta del puente grúa. Ni se molestan en comentarnos cual fue su posición efectiva en esos momentos. Simplemente hacen propia esta gran pelea para polemizar con el PO. Veamos, en un artículo fechado el 15 de Mayo con el título de “GESTAMP en lucha” dicen: “El sábado 10, una delegación del Encuentro  concurrió al acampe, haciendo propuestas en concreto de realizar acciones –como cortes, o que afecten a la producción- para difundir el conflicto y además empezar una plan de lucha contra esta patronal. De las comisiones internas, delegados y organizaciones que participan del Encuentro, la única que no estuvo de acuerdo en llevar esta propuesta a los trabajadores fue el Nuevo MAS, que sin embargo no propuso ninguna alternativa al plan.”

Es más que obvio que la pelea para que los compañeros despedidos entren a la planta y así juntarse con los de adentro no podía prepararse a la luz del día, pues hubiera puesto en guardia a la patronal y la burocracia. Se desliza aquí, sin embargo, cual era la propuesta del PTS (disfrazado detrás de “delegación del Encuentro”); hacer cortes y bloqueos desde afuera sostenidas por los despedidos y las organizaciones presentes y no pelear por involucrar a los compañeros de adentro. Segunda Fe de erratas ajenas: donde dice “…preparó el momento álgido de la lucha de Gestamp” debe decir “…preparó la solidaridad efectiva con Gestamp, mientras se preparaba la gesta del puente grúa contra nuestra voluntad”.

Finalmente, una última mentira. Hablando sobre el Pollo Sobrero y el Perro Santillán en tanto miembros de la Mesa del ESC dicen que “Se venían negando a la propuesta que les planteamos de impulsar una gran campaña por un gran encuentro unitario sobre la base de la declaración del 1º de mayo.” ¿Cuándo y dónde hicieron esa propuesta? Esta nota está fechada el 22 de Octubre. Antes de anunciar la “negativa” del resto de la Mesa del Encuentro, jamás se supo del PTS proponiendo dicha iniciativa ¿Cuál era el mejor momento para un Encuentro nacional unificado? Desde el Nuevo MAS sostuvimos que era una necesidad en el momento álgido de las luchas de Gestamp, Lear, Emfer y Donnelley (entre otras). Es decir, los meses de Mayo, Junio, Julio y Agosto. Mencionemos que hicimos pública la propuesta de un Encuentro unificado (que incluya al PO y al SUTNA San Fernando) en nuestro periódico n° 299 del 7 de Agosto (en la nota “El papel de la izquierda en la coyuntura nacional”), en el n° 295 del 10 de Julio (nota “Todos por el triunfo de los trabajadores de Emfer y Lear”), en la Editorial del n° 292 del 12 de Junio y un largo etcétera. Busquemos en los archivos del periódico de los compañeros. No encontraremos ni una palabra al respecto. Tercera Fe de erratas ajenas: donde dice “se venían negando” debería decir “nos veníamos negando”.

Nos disculpamos por esta larga digresión, pero la veíamos necesaria para que quede claro algo. Los compañeros simplemente no tienen ningún empacho en mentir descaradamente para quedar bien parados.

¿Cómo se llega a una lucha obrera?

Ya en el segundo artículo, entrevistando a sus militantes, uno de ellos afirma “Yo agregaría que en este marco de ataques patronales, los sectores más débiles y menos organizados del activismo sufren derrotas importantes y arrastran a la marginalidad y la crisis abierta a las corrientes que los influenciaron. Es el caso de Gestamp y de Paty. En la primera no existía un activismo sólido porque el MAS que dirigía a su interna nunca quiso desarrollar un activismo fuerte y politizado.” La frase sobre la “marginalidad y la crisis abierta” parece una expresión de deseos dicha en voz alta, pero no mucho más. Se trata simplemente de un insulto dirigido a despolitizar a todo aquel que tome en serio al PTS. Lamentamos decirle a los compañeros que “la crisis abierta” sólo existe en sus fantasías. Pero se ve que tienen alguna necesidad de convencer a su militancia de que así es. Les deseamos mucha suerte.

Pero vamos por partes. Efectivamente, qué tan preparado y politizado llega el activismo a una lucha importante no es para nada un hecho menor. Acerca de la politización, sería interesante saber a qué se refieren. Nosotros entendemos que la pelea por la politización de nuestra clase pasa fundamentalmente por enseñar a los compañeros a orientarse frente a los acontecimientos, saber distinguir entre amigos y enemigos, reconocer qué tan favorable o desfavorable es una situación política general, etc. Desde el principio del año, nuestro partido insistió en que el hecho que marcaría toda la lucha de clase era la ofensiva del Gobierno con el ajuste recesivo y que iban a aprovechar esa circunstancia para lanzar un ataque en regla al activismo. La orientación del PTS fue, según ellos mismos dicen, “centrar todos los cañones en la campaña por la libertad a los Petroleros de Las Heras”. Esta campaña es muy importante en sí misma, pero no constituía el eje alrededor del cual giraba la lucha de clases. Podrán decirnos que la defensa de los petroleros era una cosa de “principios”. Efectivamente lo es. Pero eso no reemplaza al debate sobre qué eje político arma mejor a nuestra clase. Suplantar el debate político con griteríos acerca de los “principios” es cosa de sectas. En todo caso, deberían explicar por qué repentinamente abandonaron esa campaña.

Nos adelantamos a un posible argumento. Hablar aisladamente de la existencia del ajuste en algún artículo suelto no resuelve el problema. El asunto es qué política se tiene. El contraste entre una posición y otra quedó claro en el Encuentro de Atlanta en Marzo. Ni una palabra sobre el ajuste salió de boca de los compañeros, mientras que fue el eje de nuestras intervenciones[1]. Semejante posición no podía tener otra consecuencia que desarmar a sus militantes. Tuvieron que pegar un giro cuando el ajuste y la resistencia a él ya estaban bastante avanzados. También puede condensarse en las consignas que hicieron propias los compañeros en cada lucha. La bandera de los trabajadores de Gestamp decía “Cristina ajusta, SMATA vende= Gestamp despide”. Nos parece que no es muy necesario aclarar que dicha consigna se correspondía completamente con el desarrollo de las cosas. Hay un contraste claro con la consigna del PTS: “Familias en la calle Nunca Mas”. Diremos que esta consigna tiene la virtud de no molestar a nadie. Podría ser tomada sin problemas por el propio Gobierno o hasta la Iglesia. Difícilmente el PTS se pueda arrogar que enseña a los trabajadores a orientarse frente a los acontecimientos de la lucha de clases cuando él mismo está completamente desorientado.

Sigamos. La politización del activismo sirve fundamentalmente en la lucha misma para saber reconocer la correlación de fuerzas más general en la que la lucha se desarrolla. Qué tan fuerte y preparado está el activismo y la base para enfrentar esa lucha es harina de otro costal. La preparación previa tiene que ver con el desarrollo militante pero fundamentalmente con la experiencia previa hecha en luchas anteriores por el activismo. No hay forma de reemplazar esa experiencia. Ésta no sólo foguea al activismo sino que determina cuál es la relación de fuerzas no afuera, sino adentro, entre la patronal, la burocracia y los trabajadores. Por ejemplo, nunca negamos que las luchas de Lear y Gestamp comenzaron de puntos de partida completamente diferentes. En Lear ya se había desarrollado una disputa abierta por la dirección de la planta, disputa que había sido ganada por la Comisión Interna, que dirigía a la aplastante mayoría de los compañeros. No fue así en Gestamp. El activismo independiente era fuerte en una de las plantas, la planta 4, mientras la burocracia verde mantenía el control sobre Planta 3. De hecho, ni siquiera se había destapado que había “zurdos” adentro de la fábrica; como ya hemos escrito en estas páginas, los tiempos de las lucha en general no los manejamos la izquierda y el activismo, y si la patronal y la burocracia se “anticiparon” en Gestamp fue justamente para evitar que la organización interna pudiera madurar más.

Para el PTS pareciera que el desarrollo concreto de las cosas es un hecho menor. Si piensan que el activismo no estaba lo suficientemente preparado, deberían explicar qué se debería haber hecho y no se hizo. Comenzando por el compañero del que citamos sus palabras más arriba. Él era trabajador de Gestamp en el desarrollo previo del activismo, en 2012. Nos podría enseñar sobre qué hicieron ellos para preparar el activismo a diferencia de nosotros, que simplemente “nos negamos” a que haya un activismo fuerte (sic). Eso sería aprovechar la derrota para armar y educar a las nuevas generaciones militantes. Pero los compañeros están lejos de tener ese objetivo. En el mundo del PTS todo es más simple. Qué tan fuerte es el activismo es directamente proporcional a qué tanto le convenga al PTS (y, aclaremos de paso, que en la verdadera historia de Gestamp, ¡el PTS directamente se negó en redondo a asumir las tareas de preparación del activismo para la pelea que se venía!).

A pesar de estas consideraciones, queremos decir que lo citado más arriba no es más que una vil calumnia contra la enorme lucha de los trabajadores de Gestamp. ¿No ha sido un ejemplo los compañeros de lo que significa ir en la pelea hasta el final y de sentar un mojón en la recuperación de los métodos históricos de lucha de los trabajadores en nuestro país? Mal que le pese a las sectas, la pelea de Gestamp fue un ejemplo de lucha obrera con pocos antecedentes en esta generación. La miserable mentira que hemos citado se puede resumir en algo de lo que ya hemos hablado: faccionalismo anti-Gestamp.

Finalmente hay algo en lo que queremos insistir. La fortaleza o no del activismo, su nivel de politización, hasta dónde llega esto, no depende simplemente de la voluntad de nuestros partidos. No hay un proceso generalizado de radicalización política de la clase obrera y de lucha de clases; pero precisamente por esto, no queda otro camino a que la nueva generación obrera vaya acumulando experiencias, vaya aprendiendo de su propia práctica y vaya sentando así las condiciones para una maduración ulterior. Para el PTS pareciera que esto no importa, su mini-aparato “reemplaza” los procesos objetivos de la lucha de clases.

Para concluir, si bien tiene mucha importancia qué tan preparados llegamos a la lucha, los trabajadores casi nunca tienen la oportunidad de elegir cuando encarar la pelea. La mayoría de las veces, la necesidad se impone. Es absolutamente correcto advertir y evitar enfrentamientos prematuros, así como aprovechar todo el tiempo que sea posible y más para preparar la pelea, para avanzar en la organización de los compañeros. Pero eso no significa que se pueda elegir la “disposición del tablero”. En Gestamp la patronal y la verde se anticiparon para evitar una maduración ulterior del activismo; en Lear se cometió el gravísimo error de no aprender nada de Gestamp, de no tomar consciencia de que se trata de un conflicto político, que venían por el activismo y la interna; de ahí que no se haya ido hasta el final en la lucha.

¿Y la política hacia las luchas?

Sobre el final, José Montes afirma: “Como expresan los compañeros en el reportaje la izquierda ganó un nuevo protagonismo en la vanguardia obrera y amplios sectores de la clase obrera gracias al rol jugado por nuestro partido sobre todo en los emblemáticos conflictos de Lear y Donnelley. Esto se debe a una mejor preparación de esas fábricas para el combate mientras que los eslabones débiles de esa vanguardia, influidas por el PO, MAS y DO no pudieron por ahora responder a la altura del ataque.”

Volvemos a señalar: es tan simple la realidad en el mundo del PTS. No es necesario hablar sobre cada una de las etapas de las luchas de Lear y Gestamp. Con afirmar que ellos “preparan bien” al movimiento obrero y el resto no, es suficiente. Afirmar, no es demostrar. Estas palabras tienen el límite de seguir escondiendo lo que está pasando en Lear, donde la situación se ha vuelto dramática. Hay algo que es verdad: el activismo de Lear estaba más fuerte y en relativamente mejores condiciones dentro de la planta para encarar la pelea. Pero eso no fue suficiente porque la errada política del PTS ha dejado esta pelea al borde de una derrota que amenaza con ser ya aplastante. De lo que hay que hablar es de la línea política hacia esta importante y heroica lucha.

Mucha tinta hemos gastado en hablar de esto. ¿Luchar desde adentro de la planta o sólo desde afuera? ¿Daba la correlación de fuerzas para ocupar la planta? ¿Fue legalista su posición o no? Ninguno de los planteos y balances que hemos hecho tienen respuesta. Al PTS simplemente no le importa analizar y sacar conclusiones del desarrollo efectivo de la lucha, de sus vaivenes, de sus límites. No repetiremos aquí nada de lo ya dicho. Volvemos a remitir a la lectura de nuestro boletín sobre Gestamp y Lear.

Por más que lo intentamos, no encontramos ningún análisis serio de qué pasó y por qué. Apenas alguna mención aislada, ninguna explicación. Por donde se lo mire, no estamos frente a un intento de aportar y sacar conclusiones de las derrotas para armar a los nuevos luchadores que encaren nuevas peleas. Estamos frente a un operativo de esconder el balance bajo la alfombra, un intento ridículo por demostrar la “infalibilidad” del propio mini-aparato.

Fernando Dantés

 

[1]Nos remitimos de nuevo a los archivos. En Internet se puede ver qué dijo y qué no dijo cada uno.

Aquí las intervenciones de nuestros compañeros Chino Heberling y Jorge Ayala:
http://www.youtube.com/watch?v=IAOVEiUJ7L8

http://www.youtube.com/watch?v=7AagtrjLuXU

Aquí los discursos de los referentes del PTS:
http://www.youtube.com/watch?v=9GmaFUFBFSU

Nos adelantamos a la poca memoria que suele caracterizar a los compañeros acerca de lo que ellos mismos hacen y demostramos así que efectivamente ni una palabra dijeron del ajuste.

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