Por Martiniano Rodríguez



Un debate histórico

 

Los historiadores revisionistas de las décadas 60 y 70 del siglo pasado, que buscaban en América el porqué nuestro continente estaba dividido en muchos países (algunos de ellos muy pequeños, parecidos a provincias)… y para peor pobres. Todo eso, a pesar de poseer una cultura e idiomas en común, y de encontrarse en un continente con muchos recursos naturales codiciados por las potencias imperialistas.

Algunos, prefirieron hablar de una burguesía nacional, autóctona, derrotada por una facción aliada a los países centrales imperialistas (en especial Inglaterra).

Otros buscaron los motivos del no desarrollo de esta burguesía, en causas económicas o por culpa de España o Inglaterra.

Más allá de esto, encontraron algunos ejemplos de grupos o personas que intentaron llevar adelante planes de unificación y/o industrialización soberana: Bolívar, San Martín, Artigas y otros, fueron elegidos como héroes de la América.

Pero en Paraguay, a principios del siglo XIX, existieron gobiernos que llamaron la atención en esos años y hoy en día también. Son los gobiernos que encabezaron el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia (1811-1840, con distintos cargos) y los López: Carlos Antonio (1841-1862, con distintos cargos) y Francisco Solano (1862-1870). Para muchos, serían un ejemplo de industrialización y soberanía.

La realidad es otra. Es verdad que Francia imprimió un rumbo distinto al de otros países sudamericanos. Pero no dejo de ser una persona o grupo que actuaba sin el apoyo de una clase orgánica capitalista que impulsara la industrialización.

Su base fue el pequeño campesino, y por lo tanto actuó con serios límites. Por otro lado, Francia fue diferente al gobierno de los López por más que ellos se reconozcan como sus sucesores. Ciertos historiadores prefieren borrar esas diferencias  y limites.

Para entender el desarrollo económico del Paraguay de estos años, subrayemos esas características: Francia contó con el apoyo de los campesinos, y los gobiernos de los López fueron sutilmente diferentes al del primero.

El desarrollo industrial

Ya en la época del gobierno de Francia comienza el desarrollo de las artesanías, producto del aislamiento. Pero a este desarrollo, el Dr. Francia desde el Estado, le sumó un plan sistemático de construcción de fábricas, aprovechando los recursos económicos que el Estado recibía del comercio y las tierras nacionalizadas.

La gran obra de Francia, fue el alto horno de Ibicuy, la primera fundición de Latinoamérica. Con este gran avance, Paraguay cuenta con una fundición para herramientas e incluso armas aprovechando las minas de hierro. Para favorecer esta empresa, se contrataron en Europa técnicos para investigar nuevos yacimientos. Durante los diferentes gobiernos, funcionaron minas de hierro, cal, azufre y cobre. Lo cual permitió el funcionamiento de una fábrica de pólvora por ejemplo.

Con Carlos Antonio, el primero de los López, el plan de industrialización tuvo un empujón mayor. Se construyó el primer tren en 1861, el telégrafo, y los astilleros de Asunción. Estos últimos eran de los más importantes de Sudamérica, gracias a la construcción de barcos para su flota mercante nacionalizada, como el Yporá de 226 toneladas.

Para este desarrollo, tanto Francia como Carlos López, trajeron expertos desde Europa. Eran normal que la construcción de las obras estuvieran dirigidas por ingenieros ingleses, o que fueran administradas por europeos contratados para ese fin, cosa que se complemento con el envió de estudiantes paraguayos a Europa.

Hasta acá pareciera que Paraguay era un país en vías de industrializarse gracias a la obra de los tres gobiernos que se sucedieron luego de la independencia. Habría una continuidad entre ellos. La visión de que la guerra de la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay, 1864-1870) destruyó un país industrializado.

Francismo vs. lopismo

¿Ambos regímenes fueron lo mismo? ¿Hay continuidad? Obvio que ciertas cosas permanecieron iguales, pero hubo diferencias sustanciales entre uno y otro régimen. En otro artículo[[1]] decíamos que Francia fue una especie de gobierno bonapartista con base en el pequeño campesino, ya que los grandes propietarios eran perjudicados por su política y la nacionalización del comercio.

Pero durante el gobierno de Carlos López el comercio fue abierto, debido a la derrota de Rosas en 1853 y la apertura de los ríos. Esto cambio la situación de los terratenientes que siguieron existiendo (entre ellos los López). Pero no sólo estos cambios ocurrieron durante su gobierno y el de Solano López (hijo y sucesor de Carlos).

Apenas asume Carlos López, los congresos que antes reunían a miles, ahora se reducen a 500 en 1842, luego a 300 en 1844 y la constitución aprobada ese año lo reduce a 200[[2]]… y todos sus miembros debían ser propietarios!!! Un claro retroceso que deja al Congreso en manos de los grandes y medianos  propietarios, sacando del medio a los pequeños campesinos, transformando el régimen lopista en un claro gobierno de otra clase que no es la campesina.

Más allá de estas diferencias, podemos decir que los López fueron una continuidad distorsionada del gobierno bonapartista de Francia. Además de que la base campesina fue diluida frente a otros sectores. Es decir, los campesinos no desaparecieron pero perdieron poder frente a otras clases sociales.

Yendo a la cuestión de la industrialización, hay muchas cosas que no concuerdan con la visión de que los López encabezaban un estado que caminaba hacia la industrialización soberana antes de la “Guerra de la Triple Alianza”.

Sin duda los avances de este pequeño país son bastantes más notables que los de la mayoría de las ex colonias españolas. Pero sus límites eran demasiados como para creer que Paraguay era un camino alternativo. Durante el gobierno de Francia, los campesinos fueron la base de sustento, y por eso es que no se puede afirmar que este gobierno fuera un agente de industrialización soberana, ya que los campesinos no son la clase que demande este tipo de cambios. Por otro lado, durante el gobierno de los López este sector perdió poder en manos de los hacendados, la misma clase que se negaba a industrializar en otros países.

Por otro lado, en un país de mayoría campesina y poca población, el mercado para esa industria era muy pequeño.  Los campesinos realizan artesanías que suplen sus necesidades, son autónomos en más de un sentido. Pero además la población era reducida, lo cual genera un mercado igualmente limitado. La industria existió, pero tampoco era lo que los historiadores quieren ver. Más allá del mercado, era una industria básica.

Industria había, algo indiscutible; pero no era la industria moderna que algunos quieren encontrar. Los barcos hechos en Paraguay eran de madera, no a vapor, y sin duda era barcos chicos para río, mientras en Brasil se hacían barcos de 1400 toneladas. El tren y la prensa que algunos rescatan como muestra de lo avanzado de Paraguay, ya estaba presente en varios de los nuevos países. En definitiva, sin llegar a negar que industria había, y que muchos otros países no poseían algunas de esas industrias, es difícil encontrar en esta industria básica el germen de una industria moderna y potente.

Sin una clase burguesa industrial y con un Estado cuya base eran los sectores campesinos, no había quien desarrollase una industria, que fuese orgánica de la estructura paraguaya. De hecho, es bien conocida la historia que luego de la Guerra de la Triple Alianza, esa industria desapareció. No pasó, lo mismo en Alemania luego de dos guerras mundiales. Gracias al control del Estado, un grupo logró un cierto desarrollo, pero que no fue parte orgánica del capitalismo paraguayo. Por eso, sin ese Estado todo desapareció sin dejar rastros.

Si sumamos una industria básica, sin mercado producto del aislamiento, y un gobierno que representa a medianos y grandes propietarios, el resultado no es el camino hacia la independencia económica. A los sumo es una industrialización con muchos limites, producto de la estructura paraguaya, claramente campesina (clase que durante el gobierno de Francia tuvo cierto poder sobre los procesos paraguayos), pero que durante los López fueron relegados a un segundo plano, aunque si bien, por su poder de presión, no dejaron de ser un actor importante hasta la Guerra de la Triple Alianza.

[1] Periódico Socialismo o Barbarie n°306

[2] “Hacer política, la participación popular en el S. XIX rioplatense”, página 65

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