Los trabajadores de la Radio Provincia de Buenos Aires están luchando contra las el trabajo precario de los contratados y los sueldos adeudados por la gestión del director Roberto Zarlenga. Entrevistamos a Lucía, Horacio y Estela, trabajadores de la radio, que cuentan cómo y por qué se están organizando

¿Por qué estuvieron de paro los trabajadores de la Radio?

E: La primera medida que se tomó, la retención de tareas, tiene que ver con los contratos anuales que tiene la emisora, que se firmaron en enero, y que todavía no se había percibido nada de los salarios. Eso fue en la primera asamblea que hicimos, hace 10 días, y la semana pasada nos depositaron los primeros 3 meses. Todavía nos adeudan 5 meses más, así que estamos a la espera del compromiso que tomo el director de que entre el jueves y el viernes estarían pagándonos lo adeudado. Y otro de los compromisos que asumieron fue pagarnos en tiempo y forma.

La demora de los sueldos tiene que ver con el sistema de contratación de la Provincia. Acá hay gente que viene a trabajar todos los días, con seis horas de trabajo. Entonces lo que se pone en cuestión es que esos contratos puedan tener una vía más directa, porque no se está hablando de un proveedor de agua; lo nuestro no es un servicio, sino una relación de dependencia.

L: Y ni hablar de que son contratos de montos muy bajos, estamos por debajo de los 3 mil pesos y además se perciben a través del monotributo, donde nosotros ni siquiera nos quedamos con ese dinero neto sino que todos los meses tenemos que pagar, por medio de AFIP, lo que son coberturas sociales.

¿Cuántos son los trabajadores contratados?

E: En la radio hay 45 contratos, lo que pasa es que hay que hacer una diferencia: estamos los trabajadores que venimos todos los días a hacer tareas de planta, y están aquellos contratos que son artísticos, de personas que cumplen una función diferente a la nuestra, y que capaz tienen de la semana uno o dos días de trabajo. Pero los contratos que hoy por hoy tiene la radio, de los empleados que venimos todos los días a trabajar, que creo que son 10 y no superan los 3 mil pesos.

H: Para mí esta claro que no hay una decisión y voluntad política, porque cuando la hay todas las cosas aparecen. Si bajo una medida de presión las cosas aparecen, es porque las cosas se podrían agilizar…

L: Es precarización laboral, porque nosotros, que estamos trabajando todos los días, que producimos, o hay una locutora que hace desde las 12 de la noche hasta las 5 de la mañana, hace nocturnidad y eso no está contemplado de ninguna manera, esta con un contrato igual de 2800 pesos. Lo que hay que discutir de fondo es como el Estado continúa empleando gente a través de estos contratos que no hacen más que sostener un trabajo informal.

Además tiene un funcionamiento muy perverso porque vos a través de esos contratos tenés que facturar todos los meses, y presentarle a AFIP lo que corresponde. Si te atrasas en los pagos a AFIP, como le pasa a muchos de nuestros compañeros porque sin poder cobrar no pueden pagar, entras en una moratoria con un organismo del mismo Estado que no te está pagando.

¿De qué manera se están organizando?

E: Nos reunimos en asamblea, donde se charlan todos los temas. Siempre las asambleas nos funcionaron como un buen método de organización.

H: Ese espíritu está en la radio, lo que no tenemos es la constancia, sino que nos juntamos en el conflicto. Nos hemos juntado por problemas económicos pero también por censura, ahí reaccionamos.

En estas últimas asambleas lo que estuvo buenísimo es que se acercó gente de otros lados, los despedidos del diario Hoy, de la universidad. Hemos podido articular. Porque decíamos: tenemos micrófonos por todos lados y no podemos sacar el conflicto afuera, algo estaba saliendo mal. Ahora prendes la radio y hay algún quilombo que te lo estamos contando, y lo que está bueno es que nosotros, siendo contratados y sin mucho poder de fuego, muchos olfas y riñón de gestión se tienen que fumar el no poder salir al aire a hablar de lo bien que estamos, de lo divino que es Scioli, porque no le damos micrófono. Ahí nos damos cuenta del poder que tenemos. Lo pendiente es que estas luchas no sean en función de construir, sino de reclamar lo que se nos debe. El desafío es poder mantener la organización.

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