Hace ya más de un mes que comenzó la agresión israelí contra la franja de Gaza.

Esta debe ser llamada por su nombre: una auténtica masacre. Las cifras hablan por sí solas: 1800 palestinos muertos (400 niños), 10 mil heridos (3 mil niños), el desplazamiento del 25 por ciento de población de Gaza (medio millón personas), la destrucción de la infraestructura civil (servicios de agua y electricidad, hospitales, colegios y universidades, etc).

Israel desplegó su poderoso aparato de guerra (que cuenta con la última tecnología militar y más de 100 mil soldados y reservistas movilizados) para masacrar a la población civil. Esto debe entenderse como una continuidad de la política de Israel de desarrollar, en cámara lenta, una limpieza étnica sobre la población palestina. El Estado sionista es, desde su fundación, un enclave colonial donde una población de origen europeo desplazó a los habitantes originarios, tomó sus tierras y levantó en ellas una avanzada de la “civilización” imperialista contra la supuesta “barbarie” de las poblaciones árabes. Tiene inscripta en su propia naturaleza la tendencia a la supresión de la población originaria.

Para entender esto alcanza con dar un pantallazo a cómo viven los palestinos. Cuatro millones viven dentro de las “prisiones a cielo abierto” de Gaza y Cisjordania. La población de Gaza se encuentra sometida desde 2006 a un bloqueo terrestre, marítimo y aéreo que impide la entrada y salida de personas y mercancías, configurando una situación de asedio de características medievales. Cisjordania está ocupada militarmente por Israel y el 50 por ciento de ella “pertenece” a los asentamientos de colonos israelíes, que se apropiaron de las tierras más fértiles y del control del agua. La población palestina vive en guettos separados entre sí, rodeados de muros de 8 metros de altura. Por otro lado 5 millones de palestinos viven en la diáspora, sin derecho a retornar a sus tierras por prohibición expresa de Israel. De ellos, un millón y medio viven en campos de refugiados desde hace 60 años.

El genocidio sobre Palestina es apoyado por el imperialismo yanki y europeo, que lo financia y lo provee de armas. El propio gobierno de Cristina Kirchner mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, al mismo tiempo que levanta la “teoría de los dos demonios” contra la resistencia palestina. Por el contrario, la masacre sionista genera un profundo  repudio en la opinión pública internacional, con fuertes movilizaciones a lo largo del mundo.

En la propia Palestina, una nueva Intifada (levantamiento popular) parece estar gestándose.

La situación del pueblo palestino, ha sensibilizado a la juventud en el mundo. Miles de jóvenes en Francia, Inglaterra, Estados Unidos y en Latinoamérica han mostrado su solidaridad a través de todo tipo de acciones: escraches, movilizaciones, actos.

Esto le preocupa al Estado de Israel, y con razón!! Su legitimidad se encuentra cada vez más cuestionada, y sobre todo en la juventud que fue parte de los procesos de rebelión en Europa y en América Latina.

Desde el Ya Basta! Juventud del Nuevo MAS, impulsamos movilizaciones a la embajada de Israel en apoyo a la lucha del pueblo palestino contra el genocidio y la ocupación. Y también lanzamos una campaña de pintadas en todo el país para seguir rodeando de solidaridad la lucha de resistencia, junto a la juventud que en el mundo pelea por una Palestina laica y socialista, para barrer del mundo al estado racista de Israel y a todos los que oprimen y explotan a los pueblos y a los trabajadores en el globo.

 

Que el gobierno argentino rompa todo acuerdo económico y político con el Estado de Israel

Fuera Israel de Gaza

Por un Único Estado Palestino laico, democrático, no racista y socialista

Viva la resistencia del pueblo palestino

 

 

VIERNES 22 19HS Charla -Debate

“LA NUEVA OFENSIVA

SIONISTA EN GAZA”

EN LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

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