Escrache a los jueces de la Cámara Sexta del Crimen que ampararon al femicida Molina

En las calles y paredes de la ciudad de Córdoba resuena aún el nombre de Silvana Córdoba: una mujer trabajadora, sostén de una familia de 4 hijos, asesinada hace un mes por su pareja Carlos Molina, quien había sido liberado en el 2012 por los jueces Guerrero Marín, Crucella y Ottonelo, de la Cámara Sexta del Crimen, por el femicidio de su primera esposa Elsa Cano. Luego de matar a Silvana, estuvo prófugo 15 días y hace poco apareció muerto en las inmediaciones de Juárez Celman.

Que estos femicidios no quedaran impunes y en el olvido como simples datos estadísticos, es consecuencia de la gran lucha que están llevando adelante las compañeras de trabajo de Silvana del Hospital Neonatal, que vieron la necesidad de salir a las calles para hacer justicia, y pedir por la destitución de los verdaderos responsables de la muerte de Silvana: de los jueces de la Cámara Sexta que liberaron a Molina cuando cometió el primer femicidio, alegando que había actuado bajo los efectos de una “emoción violenta” porque Elsa lo quería dejar.

Por eso hicieron dos marchas, una en los alrededores del Hospital y otra en el centro de la ciudad, y el martes pasado, impulsaron junto con Las Rojas, un escrache en las puertas del Palacio de Justicia, a los jueces que ampararon al femicida, pidiendo por su destitución inmediata. En él participaron además vecinas de Silvana de Juárez Celman, docentes, trabajadores de la salud, y distintas organizaciones de mujeres.

Nosotras adherimos con todo a esta iniciativa de las trabajadoras del Neonatal, y nos hicimos presentes con nuestro agite, canciones, pancartas y pegatinas con las fotos de los jueces, para hacer bien visible esta lucha por Silvana.

La importancia de apoyar a las trabajadoras del Neonatal

Las Rojas desde el primer momento acompañamos todas las iniciativas de las compañeras de Silvana, colaborando con su difusión mediante volanteos, pintadas y pegatinas en el centro y en las facultades, pasadas por los cursos, etc., porque pensamos que es fundamental nuestro apoyo para que estas luchas avancen y se fortalezcan.

En primer lugar, porque son estas luchas concretas contra los femicidios y la violencia, como la que también están dando los familiares de las víctimas del cuádruple femicidio en La Plata, las que le dan vida y fortalecen al movimiento de mujeres, sacándolo a las calles, y cuando la lucha contra el patriarcado se hace carne. El movimiento de mujeres no sólo se hace presente contra la violencia en ocasiones como el 25 de noviembre.

En segundo lugar, porque la lucha contra los femicidios es hoy en Córdoba la lucha por Silvana, que apunta contra la justicia patriarcal cuyo accionar, en este caso, está representado por el de los jueces de la Cámara Sexta que ampararon al femicida y legitimaron los motivos con los cuales volvió a matar, esta vez, a Silvana Córdoba.

Este ha sido un caso más de la violencia mas extrema que puede sufrir una mujer por parte de un hombre. Y la justicia, a través de Guerrero Marín, Crucella y Ottonelo, dictaminó que Molina, como cualquier hombre, podía elegir la muerte de una mujer si ésta osaba transgredir las normas del patriarcado, como lo hizo con Elsa y luego con Silvana, que también quería terminar con la relación. Esta no fue la única vez que fallaron en contra de las mujeres, también lo hicieron en el 2005 cuando absolvieron por “falta de pruebas” al femicida “el pelado” García por el crimen de Rosa Andrea Machado, una mujer en situación de prostitución, cuyo cuerpo fue hallado en el patio de la casa de García. O cuando dejaron libre al abusador de una nena de 4 años, Marcos Pezoa (transportista) que volvió a abusar de otra niña tiempo después!!

Este es el accionar de toda la justicia: para los femicidas la libertad o penas leves, para las mujeres la muerte o la cárcel. Mientras Molina, como otros tantos, pudo caminar libremente por las calles habiendo matado a una mujer, María Inés Palacio, también trabajadora de la salud del Hospital Rawson de la ciudad de Córdoba, hace más de seis meses que está presa por un crimen que no cometió. La justicia condena a las mujeres no sólo en Córdoba, también absuelve en La Plata al “karateca” Martínez, libera a los proxenetas de Marita Verón en Tucumán, y es la que metió presas a tres mujeres en Jujuy por ejercer el derecho al aborto.

Esto pasa porque la justicia es patriarcal, no negligente, sino que reproduce la situación de opresión que vivimos cotidianamente las mujeres y avala los peores flagelos que podemos sufrir como la violencia y los femicidios. Esta es la misma lógica de los gobiernos de Cristina y de De La Sota, que mienten cuando nos dicen que hacen algo con las leyes de violencia o los botones antipánico, mientras nuestras condiciones de vida empeoran, mientras nos siguen negando el acceso a nuestra independencia económica mediante trabajos genuinos, y no hay refugios para las víctimas de la violencia, viviendas dignas, etc. Estas dos lógicas, la del Gobierno y la Justicia, actúan en conjunto para mantener el sometimiento de las mujeres hacia los hombres, creando las condiciones para que se ejerza violencia hacia nosotras y luego dejando libre a los femicidas y abusadores de menores cuando tienen que ir presos de por vida.

La lucha es en las calles contra la justicia patriarcal

Las trabajadoras del Neonatal están haciendo una experiencia valiosísima. El asesino ya ha muerto, pero ellas decidieron continuar la pelea y llevarla más allá. Porque los cómplices del femicida siguen vivos y son los jueces de la Cámara Sexta, que una y otra vez han fallado contra las mujeres.

No pensamos que el problema de la violencia y los femicidios se resuelva con una ley de emergencia que tendríamos que reclamar a la Legislatura provincial, como se plantea desde el Plenario de Trabajadoras y otras organizaciones, que ejecute el presupuesto de una ley de violencia que ya existe, y que el número creciente de muertes de mujeres contradice su supuesta eficacia. Pueden redactarse las leyes más bonitas y aun así los femicidas entrar y salir de las cárceles impunemente en el mismo día. Es que las leyes a favor de nuestros derechos para que realmente se cumplan deben imponerse con la lucha y movilización de las mujeres en las calles, y es ahí donde hay que poner todas nuestras fuerzas.

La lucha por Silvana está en las calles, y es la que impulsan las trabajadoras del Neonatal contra la justicia patriarcal, porque aquí no hubo sólo una situación de violencia sino dos femicidios amparados por jueces con nombre y apellido, que no pueden quedar impunes. Si logramos su destitución, sentaremos un precedente para que se instale realmente la figura de femicidio, y ningún otro juez se atreva a culpabilizar a las mujeres víctimas de violencia y femicidios, utilizando argumentos como el de la “emoción violenta”, dejando en libertad a los asesinos para que vuelvan a matar mujeres.

Creemos que las organizaciones de mujeres tenemos que apoyar esta pelea, y fortalecerla sumando iniciativas y poniendo el cuerpo, porque la única forma de acabar con la violencia hacia las mujeres y los femicidios es poniendo en pie un gran movimiento de mujeres que salga a las calles a enfrentarse a la justicia y a los gobiernos patriarcales.

Las Rojas seguiremos este camino, escrachando en todos lados a los jueces misóginos, y llevaremos esta lucha al ENM para nacionalizarla y unificar todas las peleas concretas contra los femicidios.

¡Destitución ya de los jueces: Alberto Crucella, Julio Guerrero Marín, Daniel Ottonelo, y el fiscal Hidalgo de la Cámara Sexta del Crimen!

¡Ni una muerta más, basta de femicidios y violencia hacia las mujeres!

¡Justicia por Silvana y Elsa!

Flor, Las Rojas-Córdoba

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