El gobierno “versus” los buitres y Griesa –

 

“El ministro [Kicillof], con un mensaje aplacado y sin violencias verbales, le explicó a Pollack (con quien curiosamente habría generado muy buena relación) que la intención de Argentina es cumplir con el 100% de los bonistas, pero que necesita de la ayuda y comprensión de Griesa” (Ámbito Financiero, 1-7-14)

 

El juego del gobierno es tan evidente que no necesita explicación: con la mano izquierda agita la bandera de la “soberanía” contra Griesa, los fondos buitre, el “establishment financiero”; con la mano derecha le hace ofertas a los buitres y le pide clemencia a Griesa. Hasta se da el lujo de usar el mismo personaje para las dos funciones: Kicillof vocifera contra los buitres en los foros políticos (OEA, etc.), pero ante el mediador designado por Griesa, Daniel Pollack, susurra las fórmulas que puedan permitir un arreglo con esos mismos buitres.

Como señalamos en la edición anterior, mientras el kirchnerismo pone banderas contra los buitres en los estadios del Mundial de Brasil, afiches y todo el marketing “soberanista” para consumo de incautos, la negociación de verdad, ésa que Griesa reclamaba desde antes del fallo de la Corte Suprema yanqui, avanza a paso redoblado.

En la reunión del lunes 7, Kicillof pidió dos cosas, y las dos fueron ruegos a Griesa: uno, que reponga la cautelar (“stay”) que permitiría pagar a los demas acreedores sin el fantasma del embargo, y dos, que el juez emita un fallo explicitando que la oferta de Argentina no es voluntaria sino obligada, de manera de evitar que se gatille una catarata de juicios de los demás bonistas por la famosa cláusula RUFO. Esa cláusula, recordemos, habilita a que si se mejora la forma de pago a un acreedor, esa mejora valga para todos. Y como a los buitres se les pagaría en condiciones mucho mejores que las de los canjes de 2005 y 2010, ya hay abogados de los bonistas que entraron al canje esperando la oportunidad de reclamar lo mismo.

La ironía del caso es que todo esto depende de la buena voluntad de Griesa, que ya debe estar acostumbrado a que el kirchnerismo lo insulte en la tribuna y le haga mimos en el tribunal. Y también es irónico que los mismos buitres que, según el marketing político K, son los enemigos número uno del país, la soberanía y todo eso, sean los primeros dispuestos a 1) pedirle ellos mismos a Griesa que reponga la cautelar, 2) cobrar en bonos al estilo pago a Repsol, y 3) aceptar que los pagos comiencen en enero de 2015 para que Argentina pueda (intentar) esquivar la cláusula RUFO, que vence el 31 de diciembre de este año.

Por supuesto, no se trata de que los buitres se hayan sensibilizado, sino de que, contra toda la demagogia fácil que repiten Kicillof y Capitanich frente a cualquier micrófono, esos garcas lo que quieren es negociar, arreglar y cobrar. Y si para eso hay que allanarle el camino a la Argentina impidiendo juicios de otros bonistas, son muy capaces de hacer causa común con el mismísimo gobierno argentino.

Esto no es una especulación, sino un hecho. Uno de los gerentes de uno de los buitres más caracterizados, el fondo Elliott de Paul Singer, escribió una columna en el Financial Times donde aclara que se muestran dispuestos a “darle más tiempo a la Argentina” y a “aceptar una parte de cualquier acuerdo en bonos” (C. Burgueño, Ámbito Financiero, 8-7-14).

 

“Soviético” para la tribuna, lord inglés en el juzgado de Griesa

 

Como de costumbre, el gobierno respondió en el mismo periódico con una columna de Kicillof, acusando a los buitres de “extorsionadores” y etc. etc. Sin embargo, esta vez a Kicillof se le escapó una verdad. En vez de repetir el mantra de que los buitres “nunca quisieron negociar” (lo que es perfectamente falso), ahora los acusa de que “nunca quisieron cumplir con los términos aceptados por la inmensa mayoría de los acreedores”. Es decir, acusa a los buitres… de ser buitres y no acreedores comunes.

Mientras tanto, las usinas de sanata K funcionan a todo motor. Desde los cuadritos de La Cámpora que recorren el espinel de medios oficiales hasta el Foro de Pensamiento Económico para el Proyecto Nacional (!?) se dedican a denunciar la “rapiña” buitre y exaltar la “defensa de la soberanía”, como si las audiencias del lunes 7 y la del viernes 11 no existieran, como si Kicillof y Pollack no anduvieran a los mimos y como si

el ministro de Economía no hubiera mejorado ostensiblemente sus modales ante Griesa.

Que el kirchnerismo intente disfrazarlo como pueda. Pero cuando dispersamos la neblina de versos K, los hechos que subsisten son muy simples: el “marxista” o “soviético” Kicillof, enviado plenipotenciario del gobierno para negociar con Griesa y los buitres, avanza a paso redoblado hacia el acuerdo con uno y con otros. Y de paso, en cualquier momento se convierte en pareja de tenis del mediador Pollack, uno de los próceres del mundo de las finanzas especulativas de Wall Street.

Marcelo Yunes

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